Cataluña is not Spain

Seis meses después de mi última aparición en ileon.com vuelvo a animarme a escribir un post. No sé si fueron las obligaciones laborales que fagocitaban mi tiempo, si había perdido las ganas de escribir, si se me habían acabado los temas o quizás me dejé llevar por la vagancia. El caso es que hoy vuelvo aquí por la rabia que me provoca ver como cada día hay más gilipollas en nuestro foco de atención escupiendo las tonterías que se les antojan mientras hordas de imbéciles les jalean. El motivo de mi vuelta es el señor Artur Mas, uno de los mayores exponentes de esta tendencia, que campan últimamente en el gran plató de Telebasura al que llaman España.

Como leonés que soy, se me revuelven las tripas cuando veo a este hombre proclamando la inexplicable independencia de Cataluña. A nosotros, que tenemos más de una veintena de Reyes enterrados, viene ahora este elemento a decirnos que “Catalunya es nación”. No hace falta indagar mucho (y sí mentir) para comprobar que Cataluña nunca fue independiente de nada ni nadie. A menos que nos remontemos a épocas pre-romanas (cuando todas las aldeas de la Península Ibérica eran “naciones”), Cataluña siempre ha dependido de otro ente politico mayor: Roma, el estado visigodo, Al Andalus o el Reino de Aragón. Sí, Aragón, que es de donde viene su “senyera” a la que ahora cosen un triangulo azul y una estrellita porque queda más bonito. Cuando Aragón se unió a Castilla y se formó lo que hoy llamamos España (quizás hemos de esperar a la unión del Reino de Navarra – sí Navarra que no el País Vasco – por lo que estaríamos hablando de 1512), Cataluña pasó a formar parte del país que ahora quiere abandonar. Nunca jamás hubo intentos de separarse de España. En las Guerras Carlistas Cataluña no intentó independizarse, como algunos falsos historiadores (que curioso, todos independentistas) promulgan. Cataluña formó bando con austríacos y alemanes para poner a su candidato como Rey en Madrid. ¡Válgame Dios Artur! ¡Qué sacrilegio! ¡¡Cataluña levantada en armas peleando por la sucesión del trono de España!! ¿Las revueltas “del segadors” también son intentos independentistas? Claro que sí, como todos los levantamientos que hubo en España y Europa durante toda la Edad Media y Moderna. Y también la revuelta minera de Asturias de 1934, ¿no? Y a poco que se “rasque” encontraremos al menos 500 revueltas donde el pueblo fue masacrado en nombre de mantener los abusos de la autoridad existente a los cuales yo no catalogaría de “intentos secesionistas” precisamente.

Pero no es la mentira histórica lo peor, no. Ahora resulta que Cataluña está siendo “robada” y “expoliada” por España porque “genera” más dinero del que recibe. Lejos de ser economista a mi me da la sensación que, desde que Cataluña forma parte de España, todos nuestros dirigentes han dotado a esta zona de infraestructuras y servicios como al resto del país. ¿Acaso se quejan los valencianos de que en los siglos XVI o XVII la lana de Castilla tuviera su puerto de salida en Barcelona para ser llevada a los talleres de Italia o Flandes donde se convertía en seda? ¿Acaso ese enriquecimiento de Barcelona no estaba participado por inversiones del Estado español? ¿Acaso no había ya migraciones internas que favorecían a ciudades como Barcelona que crecían gracias al desarrollo económico impulsado por el comercio internacional y también el nacional? ¿Acaso las autopistas catalanas, el aeropuerto o el puerto de Barcelona han sido construidas por el señor Mas? ¿O toda la mano de obra que llegó a Barcelona desde el resto de España desde hace cientos de años ha tenido que presentar un pasaporte o pedir permiso para trabajar y pagar sus impuestos, los cuales han ayudado a enriquecer Cataluña desde hace cientos de años? ¿Acaso las pensiones de sus jubilados o las prestaciones por desempleo las paga la Generalitat? ¿Acaso el dinero que recibe el Barça por derechos de TV se genera solo en Cataluña?

Mienten como bellacos y lo peor es que hay ignorantes que les creen. Cataluña es la autonomía que más dinero ha tenido que pedir al fondo de rescate nacional (¿de España? ¡Sí!). Cinco mil millones de euros que les robamos los españoles, claro. Es mucho más fácil echar la culpa a los españoles que reconocer como se despilfarra el dinero en hacer embajadas de Cataluña en el extranjero o en subvencionar festivales de teatro en catalán en Andorra. Mucho más fácil que asumir como desfalcan sus politicos con los escándalos en Sanidad y otros muchos más. Es mejor echar la mierda fuera y pedir la independencia. Y seguir mintiendo sí. Mintiendo por asegurar que Cataluña seguiría en la UE (ya desmentido desde Bruselas). Mintiendo cuando intentan comparar su “situación” con la de Escocia, Irlanda o incluso las repúblicas de la antigua Yugoslavia, casos que, por decencia histórica, ni siquiera creo haga falta explicar. Mintiendo cuando dicen que serían “más ricos” (siempre el dinero). El principal mercado de los productos de las PYMES catalanas es…. ¡el resto de españa!! ¡Sí! ¿Alguien compraría productos de Cataluña si de repente fuesen un 20% más caros por venir de fuera de la UE? ¿Todas las empresas que se arruinarían también sería por culpa de España?

Pero claro, debemos aprovechar que vivimos en democracia. Y ya sabemos lo que significa democracia en este país: “hacer lo que me salga de los cojones, cuando me salga de los cojones y donde me salga de los cojones”. Sí amigos, ¿queréis entrar en el Congreso de los Diputados? podéis hacerlo, ¡vivimos en democracia! ¿Queréis prender fuego al Palacio Real? hacedlo, ¡vivimos en democracia! ¿Montar una tienda de campaña en la Puerta del Sol? ¡claro! Esto es democracia. Soy el primer defensor de que Cataluña haga un referendum para comprobar hasta qué punto quieren la independencia o no, pero me llena de pavor ver a este energúmeno diciendo finamente que se va a pasar la ley por el forro de los
mismísimos. Porque como vive en democracia puede hacer lo que le de la gana. ¡Entremos a robar mañana en la panadería de nuestro barrio! ¡Quememos el coche de nuestros vecinos! ¡Orinemos en la puerta de la iglesia! Las leyes, en democracia, no están para cumplirse sino para romperse, ¿no? Y si un policía nos dice algo no olvidemos pedirle el número de placa, grabarlo con el movil y colgarlo en youtube.

Ahora resulta que España va a invadir militarmente Cataluña, o ese miedo tienen los eurodiputados que pidieron protección al Parlamento Europeo tras un vuelo de dos cazas del ejército en maniobras cerca de Barcelona. ¡Hay que joderse! Eso sí, yo he visto gente con la camiseta del Barça celebrado títulos en Cibeles pero cuidadito con aparecer con una camiseta de la Selección Española en Lleida, o con rotular en español y no en catalán, que te multan. ¡Eso si es democracia! Que se lo pregunten a Albert Rivera cuando recibió una bala en su casa con una carta amenzándole de muerte por haber dicho que se siente español. O a Albert Boadella que ya reniega de su Cataluña natal por el ostracismo al que está sometido desde que abiertamente se pronunció anti- nacionalista. O a Xavi Hernández cuando casi le crucifican porque al pobre se le escapó un “¡viva España!” en la plaza de Colón celebrando la Euro de 2008. Esa panda de dictadores disfrazados de demócratas (nunca me cansaré de repetirlo, Hitler ya lo hizo así), que quieren imponer su mentalidad por encima de la de los demás, hacen lo mismo que critican. Son los menos demócratas y más autoritarios que ha habido por esta tierras desde que murió el del bigote. Y ojalá se haga un referendum en Cataluña. A ver qué mentira se inventan entonces.

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Dime si votas y te diré si “molas”

Leo en los diarios que España se hunde. Este país bate récords de desempleados cada mes; esa cosa llamada prima de riesgo se dispara día sí, día también; la bolsa cae en picado; nos crujen a recortes, nos suben todos los impuestos y se inventan nuevos… Nos gobierna una clase política plagada de corruptos e interesados que sólo ansían el poder para desfalcar, malversar o robar directamente… La verdad es que creo que algo debe cambiar, algo tenemos que hacer. Pero ¿qué?

Quemarlo todo. Alcémonos contra el poder establecido. Terminemos con esta dictadura de los mercados. Expulsemos a los políticos y tomemos los parlamentos nacionales. Acabemos con la bolsa. Nos empujan a ello, nos obligan a quemarlo todo…

Si supiera escribir mejor y todo esto lo dijera un poco más adornado, serían legión los que me jalearían. Qué triste es la demagogia. Qué triste es alzar la voz para decir lo que ¿la masa? quiere oír y ser vitoreado públicamente. Lo terrible es que, en este país, o eres demagogo o eres un fascista. Estaba yo un día leyendo un semanal con nombre de día laboral donde, en unas viñetas, se criticaba todo lo criticable respecto a la huelga general del pasado marzo: al PP, al PSOE, a los sindicatos, a los empresarios, a los trabajadores… y pensé: ¡Cómo mola! Critiquemos a todos, porque así molaremos mucho. ¿Soluciones? Quemémoslo todo. ¡¡Revolución!!… Demagogia. Se ha apoderado de España. La corrupción política ya estaba en su trono desde hace tiempo, pero ahora no sólo la demagogia ha llegado a reclamar su parte, también la hipocresía. Curioso el ver a ecologistas salvadores del planeta que conducen todos los días para ir a la Universidad o a su trabajo, donde podrían llegar andando o en autobús. Insólito conocer a antisistema acampando en las plazas mientras aspiran a conseguir un puesto de funcionarios públicos o se van de vacaciones con el dinero de sus papás. Hilarante escuchar como hay que cambiar el sistema mediante la revolución a quienes luego ni se acercan a las urnas electorales… sí, esas que dieron más de diecisiete millones de votos (más del 72%) al PP o al PSOE en las últimas elecciones generales. Y véase que no he dicho escaños (maldita ley D’Hondt), he dicho “votos”. La Democracia es un sistema que permite crear un estado de derecho, aunque algunos hayan leído “estado de derechos”, que también, pero no solo. Del mismo modo es un estado de deberes y leyes. ¿Deberes reprochables y leyes represivas e injustas? Puede. Cambiémoslas utilizando el propio sistema. Yo ya estudié en su día otros regímenes que decían representar a la mayoría cuando en realidad no lo hacían. Surge así lo que se llama una dictadura. Oigo como los indignados del 15M quieren volver a acampar en Sol por el aniversario del inicio de las protestas. ¿Dónde estaban en las elecciones generales? Ah, que no hay un partido indignado porque… realmente no sé por qué no lo hay. ¿Porque no están de acuerdo con el sistema, ese que permite votar a todo el mundo? Si la gran mayoría de la población piensa en “modo indignado”, ¿no habrían arrasado en las elecciones? Quizás no todo el mundo piensa así… ¿son todos fascistas? ¿Aquí vale lo que diga la mayoría o sólo vale lo que digan los indignados? El problema es que hay mucho demagogo e hipócrita, pero poco indignado de verdad me parece a mi… Sólo sé que no he visto a nadie progresar o salir de los problemas (cualesquiera en los que esté envuelto) echando la culpa de todo a los demás. Y a la demagogia “Made in Spain” es lo que le va. La culpa es de: (póngase aquí lo que más rabia dé, como dice la frase). Así nos luce el pelo.

Pero veamos lo positivo, como llega de nuevo el buen tiempo, #tomemoslaplaza y #acampemosensol. Así seguro que solucionamos todo. Y mucho Twiter y Facebook que somos muy modernos. Por si acaso, quizás acampe yo esta vez también, a ver si me toca la lotería como a aquel famoso “indignado” que echó un eurillo y le tocaron unos cuantos (millones) más. ¿Qué habrá sido de él? ¿Seguirá indignándose o se habrá convertido en un empresario, fascista y explotador al que debemos odiar? ¿Tengo que odiar al panadero de mi barrio por ser empresario? No sé, a mi es que esto de la demagogia barata no me va. Creo que la clase política española es una puta mierda y está podrida, pero no veo que acampando en la plaza solucionemos nada. Será por eso que no me jalea nadie…

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Día de la mujer

Ayer, Día Internacional de la Mujer, parece que todo se puso de acuerdo para sacar a relucir los posibles debates que envuelven a las mujeres en el Mundo hoy en día. Pero obviaré el “fregado” en el que se metió Gallardón porque el aborto es un tema que merecería un post propio, y puede que no sea éste el mejor lugar para debatirlo.

En España celebramos este día de manera que a mi, personalmente, me parece un poco atrasado. Tenemos la suerte de vivir en una sociedad en la que, para una gran mayoría de la población, no es una novedad o una excepción ver a un hombre cocinar y planchar o encontrar a un mujer dirigiendo un departamento y cobrando más dinero que un hombre. Tenemos la desgracia de vivir en una sociedad en la que todo lo anterior no es verdad. ¿Contradictorio? Mientras unos vivimos una realidad como la que he descrito (personalmente no he visto ningún caso de discriminación, he tenido más “jefas” que “jefes” y siempre he asistido al reparto de las tareas domésticas), hay otra parte de este país que sigue sin contratar a mujeres embarazadas, piensa que las mujeres no pueden desempeñar los mismos trabajos que los hombres, o se sienten “menos” si su pareja gana más dinero. Quizás es por ello que este día es más que necesario, porque hay mucha gente que aun necesita recordar que nadie debe hacer las tareas del hogar, cobrar más u ocupar mejores puestos por su sexo. Yo, personalmente, pienso que este éxito lo alcanzaremos cuando no debamos celebrar un día especial para las mujeres que trabajan. Cuando eso sea lo normal. Cuando no exista la “discriminación positiva” (¿es que alguna discriminación puede ser positiva?). Cuando no haya que justificar cuantas mujeres u hombres están en los consejos de administración de las empresas. Cuando se juzgue a los trabajadores por su valía y no por su sexo.

Mientras tanto, seguimos viendo como en países como Irán, una mujer cantando en público desafía la prohibición de una sociedad a la que aun le queda demasiado por avanzar en lo que hoy nos atañe. Pensándolo bien, quizás sí es necesario este día, aunque algunos lo veamos como algo a eliminar. Aun no sé cuando…

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¿Ya no queremos unos JJOO?

En medio de la situación económica que nos rodea, nada halagüeña según las previsiones, Madrid se ha embarcado de nuevo (aunque esta vez ha pasado casi desapercibido) en la aventura olímpica. Por tercera vez desde que en 2005 sufriera la primera derrota, la capital de España se lanza a la carrera por organizar los JJOO, pero con una ligera diferencia: cuenta con menos apoyo popular que nunca.

El lema de “a la tercera va la vencida” parece que no ha calado entre la población de la ciudad. Tras haber registrado un apoyo popular del 90% en la primera apuesta y un 85% en la segunda, “tan sólo” un 75% de los madrileños ve con buenos ojos el intento de organizar los JJOO del año 2020. Y este dato es más curioso aun si lo comparamos con el 84% del resto de españoles que está de acuerdo con ello. ¿Es que organizar las Olimpiadas hace más ilusión fuera de la capital que en ella? ¿Puede que los madrileños se hayan cansado de “perder”? ¿Quizá la crisis ha hecho pensar a la gente que los grandes esfuerzos económicos que conllevan las Olimpiadas deberían dirigirse a paliar las penurias de la población?

Lo que está claro es que este tercer envite es el menos criticable. Más de un 85% de las obras ya están ejecutadas, el ímpetu y la persistencia madrileña pueden hacerse valer en la cabeza de los miembros del COI, e incluso puede que una de las “excusas” con las que se concedieron los JJOO a Río de Janeiro (mejorar la situación económica y social del país) valgan para añadir puntos a la candidatura española.

Desde la óptica leonesa, ¿interesa que Madrid albergue tamaño evento? Está claro que a nivel deportivo será difícil que nuestra ciudad acoja alguna prueba pero, a nivel hostelero, es seguro que León se vería beneficiada en turistas, pernoctaciones e incluso promoción.

¿Qué opináis vosotros? ¿Consideráis apropiado invertir en unas Olimpiadas con la que está cayendo?

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¿Quién paga?

Madrid, 2 de febrero, 20:00. La Puerta del Sol está literalmente “tomada” por no menos de doce furgones de los antidisturbios de la Policía Nacional. Sorprende a la vez que impresiona ver semejante despliegue, sobre todo porque nada fuera de lo normal parecía suceder. ¿Qué ocurre entonces?

Pues la razón es el nuevo movimiento social de los indignados. El de “Yo no pago”. Ésta es la nueva marca de los que se dedican últimamente a revolucionar la ciudad y nuestras mentes. Parece ser que en Grecia ya existía este movimiento, crítico con la actuación política, que reivindica el que los ciudadanos no tengamos que pagar la crisis “provocada por políticos y banqueros”. El modus operandi: colarse en el transporte público.

La verdad es que quise visitar la página de facebook para informarme un poco más antes de escribir estas líneas ya que nunca se debe juzgar algo sin conocerlo (o al menos intentarlo) en profundidad. La primera conclusión fue que es seguro que el manifiesto está escrito por alguien educado en España, ya que las faltas flagrantes de ortografía, la ausencia de letras en muchas palabras y el poco sentido de ciertas frases no envidian para nada al fallo del jurado popular del caso Camps. Por otro lado, hay mucho de antisistema en el comunicado lo cual me parece bien, es una opción como otra cualquiera, pero cuando se plasman frases como las siguientes se pierde un poco la seriedad. Sentencias como: “este sistema de esclavitud humana” o “Y recordad pagad siempre el último (o el penúltimo día) que les jode más !!!.” hacen bueno el enunciado tantas veces repetido de la razón que tienes en el fondo, la pierdes con las formas. Si para protestar contra un sistema que, evidentemente, tiene lagunas hay que delinquir: yo pago. Si para criticar la actuación política o los muchos abusos de los bancos hay que ir contra la ley: yo pago. Sería un verdadero peligro que hubiese ciudadanos que considerasen abusivo lo que cobra Zara por las camisetas y comenzasen a robarlas. Sería preocupante ver como una marabunta decidiera colarse en un cine para ver una película porque los precios son demasiado altos.

Como ya he expresado en otros artículos anteriores, estoy de acuerdo con muchas reivindicaciones que exponen estos colectivos de “indignados”. No obstante sus actos, su dialéctica y su total desprecio por las normas básicas de convivencia y respeto a la legalidad hacen que esté cada vez más alejado de este tipo de protestas. Me sorprende además ver como muchos de estos ciudadanos son menores de edad, que ni pagan impuestos ni cotizan a la Seguridad Social. Bastantes viven de los ahorros de sus padres y eternizan sus estudios secundarios o universitarios. Ellos, de hecho, “no pagan nada” pero sólo del transporte público, claro. Sus iPhones, Playstations o sus vacaciones en la costa sí las pagan. Eso no es dinero para el Estado o los bancos, el metro sí. El problema es que últimamente mola participar en estos disturbios y echar la culpa a la Policía de todo lo que sucede en la calle.

Para finalizar diré que me gusta que se promulgue la no violencia en sus actos, así al menos demuestran que aun podemos considerarnos una sociedad civilizada. Espero que también defiendan la libertad de expresión, uno de los principios básicos de la Democracia que, confío, todos deseamos…

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