Se abre una nueva etapa en la UE. La victoria de Hollande en Francia supone una esperanza para la izquierda europea y un revés a la hasta ahora indiscutible líder europea Angela Merkel. Mientras Europa modifica su trayectoria con los posicionamientos del nuevo presidente francés, Grecia da la espalda a la Unión Europea y deja a los partidos favorables a las medidas propuestas por la troika con un 34% de representación, dando entrada a partidos nacionalistas, de extrema izquierda y neofascistas. Al contrario que en Francia, el partido socialdemócrata griego (Pasok) se ve relegado a la tercera posición siendo superado por la Coalición de la Izquierda Radical (Syriza) que se convierte en la segunda fuerza política griega resultando decisiva en la gobernabilidad del país heleno, mismo papel que desempeñaran los neonazis de Amanecer Dorado.
En Francia, Sarkozy, hijo prodigo de la derecha francesa, ha perdido el apoyo de las clases medias y rurales que le auparon a la presidencia en 2007 y sumado al desprecio al que le someten las élites del país vecino hacen que el hasta ahora presidente francés se haya enfrentado a su campaña más dura donde hemos podido verle confuso e incluso rozando la desesperación ante los datos que anunciaban la victoria de Hollande. Curioso resulta que Sarkozy ganó en la anterior cita electoral a la compañera sentimental de Hollande, Ségolène Royal. Algunos de mis amigos franceses me hacen saber que no son pocos los que hace unos años apoyaron a Nicolas, pero hoy aborrecen a Sarkozy apagando la televisión y la radio ante sus apariciones y pasando de página cuando le ven en la prensa, y es que los escándalos y su frenético ritmo de vida personal no han pasado desapercibidos para la mayoría de los franceses. En el periódico francés Le Monde podíamos leer hace unas fechas una entrevista a Philippe Ridet, encargado de cubrir su campaña en 2007, que sorprendía con las siguientes palabras: “Dejé un preadolescente y he encontrado a un joven inmaduro”.
Por su parte, el ganador de la carrera hacia El Elíseo, François Hollande, supone la esperanza del socialismo europeo ante el avance generalizado de la derecha. Su victoria ha silenciado a aquellos que durante muchos años le atacaron argumentando supuesta falta de carisma y de carácter. Para la inmensa mayoría de los ciudadanos franceses Hollande representa el guía del Partido Socialista en la casi interminable travesía por el desierto que comenzó en el 2002. Apodado “el flan” por los seguidores de Sarkozy y ninguneado por Angela Merkel hasta hace bien poco, François Hollande invierte la tendencia generalizada en el resto de Europa y alza a los socialistas a la presidencia francesa condenando las medidas de austeridad y apostando por un sistema fiscal mas progresivo, por la calidad en Educación y por las políticas agresivas de empleo.
En Grecia, el hundimiento de los partidos tradicionales es más que visible. Una situación donde hace cuatro años, los dos partidos mayoritarios, ND y Pasok, el equivalente a PP y PSOE en España, sumaron el 75% de los votos, en esta ocasión no pasarán del 34% entre los dos. Podemos decir que estos dos partidos se han alternado en el poder los últimos 40 años pero la inclinación de los votantes mostrando su apoyo a partidos alternativos pone a Grecia en jaque ante la troika formada por la Unión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional ya que solo ND y Pasok se posicionan a favor de las medidas de austeridad propuestas por la UE. Destacable es que la Coalición de la Izquierda Radical (Syriza) supera a los socialistas del Pasok convirtiéndose en la segunda fuerza política griega y muy preocupante resulta también la entrada del partido ultraderechista, neofascista y xenófobo Amanecer Dorado con el 6% de los votos y 21 diputados.
La situación se vuelve muy compleja ya que obligaría a los dos partidos favorables a las medidas europeas, ND y Pasok, a buscar un tercer socio para gobernar en coalición cuando son conscientes de que el resto de opciones presentes en la cámara son contrarias a dichas medidas. Dicho sea de paso que el panorama entre estas van desde la Coalición de la Izquierda Radical a la novedosa presencia de la extrema derecha neonazi y xenófoba de Amanecer Dorado.
En resumen, un día en el que dos países europeos muestran su apuesta por el cambio. La victoria de Hollande abre una nueva etapa en Europa y para la izquierda del resto de países, una vez más la excepción francesa indica un cambio de rumbo en las políticas de la Unión mientras Grecia se levanta al ritmo de los extremistas y da la espalda al proyecto europeo actual (y a sus medidas de austeridad) y hace temblar los cimientos del euro, y las políticas monetarias y económicas de la Unión.
Atentos a los próximos acontecimientos, a las reacciones y a los primeros movimientos tras estos resultados…seguiremos informado.



