Con la Iglesia hemos topado

Pagar por ver la Catedral: la polémica está servida

Leía antes de ayer, con una mezcla de asombro y perplejidad, la noticia de que la Catedral iba a empezar a cobrar una entrada de cinco euros para acceder al interior de nuestra Pulchra leonina. Ayer mismo, también ileón.com se hacía eco de las primeras percepciones de los visitantes a uno de los monumentos insignes de nuestra provincia.

La Catedral de León no es, por desgracia, ni el primer ni el último templo en hacer caja con las visitas a su interior. En 2010, la Catedral de Almería era la que tenía un acceso más barato (2 euros), aumentando este precio a 3 euros en el caso de las Catedrales de Bilbao, Valencia, Plasencia y Salamanca. Los templos más caros en esta fecha eran los de Burgos, Cádiz y Toledo (5 euros). La Catedral de Santiago de Compostela, sin embargo, mantiene el acceso gratuito.

Fuera de nuestras fronteras, la entrada a los templos religiosos es cuanto menos diversa. En el Vaticano, por ejemplo, organizan paquetes turísticos, que incluyen una visita a la Basílica de San Pedro, la Cripta vaticana y la propia Plaza. La famosa Catedral de Notre Dame (Francia), sin embargo, permite el acceso gratuito a los visitantes, y otros templos, como la Catedral de Colonia (Alemania), Patrimonio de la Humanidad, cobran una entrada con un precio menor (2 euros) a la ahora establecida por el Cabildo de León.

La situación propuesta en nuestra ciudad para la Catedral no es novedosa, sino que parte de las razones que esgrime la Iglesia se basan en lo caras que resultan las obras de mantenimiento y restauración del templo. Argumentos parecidos, por otra parte, a los que esgrimen en la Basílica de la Sagrada Familia, en Barcelona, donde cobran 13 euros para entrar, ascendiendo a 17 euros el precio, en caso de que desees hacer una visita guiada.

Pero, ¿el Estado no financia a la Iglesia católica?

La financiación de la Iglesia católica merece un capítulo aparte en la Historia de nuestro país. Uno de los mejores conocedores de esta temática, el Dr. Alejandro Torres, es Catedrático de Derecho Público de la Universidad Pública de Navarra. En sus estudios, ha analizado la evolución de la financiación de la Iglesia católica en España en diversas ocasiones.

La financiación actual de la Iglesia católica nace del Acuerdo económico firmado en 1979 entre el Estado español y la Santa Sede. Este documento sustituía al suscrito en los años cincuenta, por el que España estaba obligada a financiar a la Iglesia, como “compensación de las desamortizaciones del siglo XIX y las labores y obras de la Santa Sede a favor de la nación”. Obviamente, estas palabras distan mucho de lo acaecido en los lejanos tiempos de la II República, cuando España se comprometió a eliminar el presupuesto al clero, en virtud del artículo 26 de la Constitución de 1931.

Pero volviendo a la incipiente vuelta de la democracia en España, tras los años de dictadura franquista, merece la pena, ahora que el tema está de moda en España, analizar la “no evolución” de la financiación “a unos pocos” por parte del Estado (que, en principio, “somos todos“). En el Acuerdo que la Santa Sede y España firman en enero de 1979 (unos días después de la entrada en vigor de nuestra Carta Magna), se contemplan cuatro fases:

1) En la primera, se mantenía la financiación “made in Franco”, por la que España estaba obligada a dotar de una asignación presupuestaria directa a la Iglesia Católica. Esta fase es claramente anticonstitucional (no olvidemos que nuestra Carta Magna, en su artículo 16.3, habla de que “ninguna confesión tendrá carácter estatal”), pero se justificó argumentando que la “sociedad española era eminentemente católica”. Aquellos que justificaron esta fase en su momento se basaron en que dicha etapa debía ser consideraba como “provisional”.

2) En la segunda fase, España cedía su aparato recaudatorio (“Hacienda somos todos“) a la Iglesia católica, para que ésta pudiera recabar dinero de sus fieles por medio de la famosa “casilla del IRPF”, que en principio, concedía una asignación tributaria del 0,4%, que luego pasaría al 0,5%. Pero, “cosas veredes, amigo Sancho“, en esta segunda fase se establecía un período de 3 años (que se alargaron, misteriosamente, de 1988 a 2007), por el que si la Iglesia católica obtenía menos dinero, el Estado debía por medio de la “dotación presupuestaria” de la fase 1, completar esta cantidad.

Pero como ya sabemos que “Hacienda somos todos, y aquí todos somos iguales, aunque unos más iguales que otros“, parafraseando a Orwell, en el caso de que la Iglesia católica recibiera más dinero por la asignación tributaria, se lo quedaba todo la propia institución religiosa, sin devolverlo al Estado. Esta situación se mantuvo invariable durante los gobiernos de Felipe González y José María Aznar (aunque durante los años de Gobierno popular estas cifras aumentaron considerablemente, ver la tabla adjunta).

Año
Asignación
tributaria
(0,5239% del IRPF)
Complemento estatal
Total dotación
presupuestaria
1978 37.619.811,27 37.619.811,27
1979 40.833.447,53 40.833.447,53
1980 45.614.126,19 45.614.126,19
1981 51.087.843,93 51.087.843,93
1982 55.685.749,88 55.685.749,88
1983 62.368.047,79 62.368.047,79
1984 66.421.970,60 66.421.970,60
1985 71.071.508,42 71.071.508,42
1986 76.188.657,70 76.188.657,70
1987 79.998.088,78 79.998.088,78
1988 41.677.652,28 41.520.363,18 83.198.015,46
1989 44.854.967,64 40.838.988,28 85.693.955,92
1990 54.788.763,51 33.476.011,09 88.264.774,60
1991 70.187.976,04 21.526.471,09 91.714.447,13
1992 80.773.719,86 10.940.727,27 91.714.447,13
1993 85.429.538,71 6.284.908,42 91.714.447,13
1994 91.287.367,90 18.697.847,20 109.985.215,10
1995 90.001.092,95 23.806.559,14 113.807.652,09
1996 93.876.542,13 23.897.789,85 117.774.331,98
1997 91.738.822,84 29.136.731,59 120.875.554,43
1998 101.081.716,63 22.318.088,64 123.399.805,27
1999 107.141.044,71 18.479.957,06 125.621.001,77
2000 97.690.982,85 30.442.441,84 128.133.424,69
2001 107.289.392,74 23.406.723,52 130.696.116,26
2002 105.692.430,08 27.617.608,92 133.310.039,00
2003 115.715.090,05 22.980.670,95 138.695.761,00

3) En la tercera fase del Acuerdo de 1979, se contempla la asignación tributaria “pura y dura”, es decir, que la Iglesia sólo pudiera disponer de la recaudación tributaria del 0,5% por medio de la famosa casilla, pero que no se diera ni un euro más en concepto de “dotación presupuestaria”. Esta situación es jurídicamente más defendible que los dos episodios anteriores, pero con matices.

Por una parte, España cede su maquinaria recaudatoria al servicio de “unos pocos”, y por otra, la asignación tributaria que se realiza a la Iglesia católica acaba repercutiendo en el dinero de “todos”, es decir, del Estado. ¿Por qué? Las cuentas son fáciles, con este sistema, algunos pagan el 100% a Hacienda y otros el 99,5%, porque no olvidemos que esta institución religiosa es privada.

Se puede argumentar, y de hecho se hace a menudo, que la “labor social de la Iglesia es necesaria, y repercute en el bien común”. Sin embargo, eso no es del todo cierto por dos razones: la Iglesia no daba justificaciones de dónde empleaba ese dinero procedente del 0,5% y para colmo, las organizaciones sociales de la Iglesia católica (por ejemplo, Cáritas), que realizan una labor encomiable, reciben su ayuda del 0,5 de la otra casilla destinada a “fines sociales”.

4) Y por último, ¿cuál es la cuarta fase de los Acuerdos de 1979? La autofinanciación, ese escenario utópico e idealista en el que la propia Iglesia declara la voluntad de recaudar fondos económicos exclusivamente a través de sus fieles.

Esa voluntad queda hecha trizas con la llegada del nuevo Gobierno socialista, ya con Zapatero como Presidente. Allá por el lejano 2006, cuando la crisis aún no había llegado y vivíamos en una bonita burbuja, se incumplían sistemáticamente los Acuerdos de 1979, pues no se había pasado de la segunda fase (recordemos que ésta duró de 1988 a 2007, cuando su provisionalidad era de tres años). Además, en diciembre de 2005, la Comisión Europea daba un severo tirón de orejas a España, por incumplir la legislación comunitaria (la Iglesia católica estaba exenta de pagar IVA, cuando esto no era posible, de acuerdo a lo que nos exigía la UE).

En lugar de pensar que era hora de alcanzar la cuarta fase de autofinanciación de la Iglesia, prevista en los Acuerdos de 1979, complicamos la historia mucho más. En 2006, España acepta mediante un “canje de notas” que la Iglesia empiece a pagar el IVA en sus actividades económicas y pase a la tercera fase de los acuerdos de “asignación tributaria”. A cambio, no obstante, de “nimiedades”, tales como que la asignación de la famosa casilla del IRPF pase a ser del 0,7% (esa cifra que tanto prometimos para la cooperación al desarrollo) y que nos olvidemos de llegar algún día a un escenario en que la Iglesia católica se autofinancie.

A partir de ahí, la Iglesia católica muestra una trasparencia “absoluta” de qué hace con esos fondos económicos, con la publicación de únicamente tres informes justificativos en 2007, 2008 y 2009. De 2009 a 2012, nos olvidamos, porque total, sólo asignamos durante el presente año la friolera de 13.266.216,12 euros (¡mensualmente!)

¿Y la Iglesia asume los costes de las obras de los templos?

Aunque muchas veces la Iglesia argumenta que “cobrar entrada a los templos” responde, no a un afán recaudatorio, sino a costear las obras de restauración y mantenimiento, de nuevo tenemos que matizar esto. Por una parte, dichas obras no se financian a través del presupuesto que anualmente el Estado da a la Iglesia, sino que tienen una partida aparte. Esto responde a la necesidad, creo que incuestionable, de mantener nuestro patrimonio histórico y cultural en buenas condiciones.

Por ejemplo, en el caso de la Catedral de León, la Junta de Castilla y León y el antiguo Ministerio de Cultura (hoy integrado en el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte), han dotado de partidas económicas muy importantes para financiar dichas obras. De este modo, en 2011 se adjudicaron casi 430.000 € para obras de restauración del cuerpo superior de la torre de campanas de la Catedral, en 2012 casi 150.000 € para la restauración de las fábricas de los lienzos de los ventanales NXI, SXI y SXII de los lados norte y sur de la nave mayor, en 2005 casi 240.000 euros para restaurar los arbotantes 1, 2, 3 y 4 de la fachada norte, en 2008 más de 750.000 € destinados a restaurar y consolidar las cubiertas altas, el hastial, los pináculos y diversos elementos pétreos de la Catedral, a los que se sumaron 70.000 € en conceptos de asesoría y consultoría para redactar el proyecto técnico .

¿Hay el mismo trato para la Iglesia católica que para otras confesiones religiosas?

La respuesta es rotundamente “no”. En primer lugar, la Iglesia católica y otras asociaciones confesionales no católicas legalmente reconocidas están exentas de pagar determinados impuestos. Destacan el Impuesto sobre Bienes Inmuebles, el Impuesto sobre Actividades Económicas, el Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana, el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras y el Impuesto sobre vehículos de tracción mecánica.

La exención del IBI para las viviendas de los “ministros de culto” católicos, aunque luego extendida también para los evangélicos y musulmanes, choca directamente con nuestra Constitución. España se declara como un Estado en el que “ninguna confesión tendrá carácter estatal”. Sin embargo, los sacedotes de estas confesiones tienen un estatuto privilegiado respecto del resto de ciudadanos, incluso por encima de los funcionarios públicos del Estado, al darles beneficios tributarios en una esfera puramente individual (sus viviendas).

En segundo lugar, el Estado también asigna una determinada partida económica a confesiones religiosas no católicas, pero sólo para proyectos con fines sociales y culturales justificados. En 2005, la partida económica destinada tenía un alcance máximo de 3.000.000 de euros, cifras muy alejadas de lo que recibe la Iglesia católica (y además, con unos fines muy estrictos, que no cumplen las asignaciones económicas destinadas a la confesión religiosa católica).

Por último, España, además de dotar directa e indirectamente a la Iglesia católica de unas cantidades económicas mareantes, gasta anualmente cerca de 600 millones de euros en los salarios de 25.000 profesores y maestros (seleccionados por los Obispados, para que luego nos quejemos de los funcionarios). Además, se destinan alrededor de 6.000 millones de euros de los presupuestos educativos, sanitarios y sociales en los conciertos de entidades vinculadas a la Iglesia católica. Sin contar las ayudas en las visitas del Papa, las JMJ y demás.

¿Pagar y callar?

En el momento económico en que nos encontramos, me parece injusta la decisión del Cabildo de León de empezar a cobrar la entrada a la Catedral. No creo que, por las razones anteriormente expuestas, la Iglesia pueda esgrimir argumentos que no se refieran a un interés puramente recaudatorio.

En la situación de crisis actual, con unos drásticos recortes en sanidad y educación, quizás deberíamos empezarnos a plantear el modelo preferencial, en un supuesto “Estado aconfesional”, que estamos manteniendo con la Iglesia católica. La sangría de dinero público es clamorosa, máxime cuando parece que parece que todo marcha bien cuando se trata de “financiar entre todos a la Iglesia“, pero prefiramos “hacer caja” con los ciudadanos de a pie.

Son sólo cinco euros por cada visita individual, pero dado el montante económico que se asigna anualmente a la Iglesia católica, de forma directa e indirecta, las cuentas no cuadran. “Con la Iglesia hemos dado, Sancho“, que escribiera Cervantes.


18 respuestas a Con la Iglesia hemos topado

  1. Luis dice:

    Qué gran artículo. Lástima que sea tan largo y que sólo lo leeremos algunos interesados que no queremos pertenecer a la ignorancia general ni comulgar con ruedas de molino. Lo siento mucho pero por mi parte desde ahora la Catedral sólo la veré por fuera que también es muy hermosa.

  2. david dice:

    Angela el artículo es excelente. Y el tema intolerable

  3. Oscarín dice:

    Muy Buen Artículo Ángela, aunque discrepo con Luis, a mi me parece corto, ¿cómo puedes explicar esto con menos palabras?

    Has hecho un proceso de investigación excepcional y aportas datos concretos y objetivos, ahora cada uno que los interprete a su manera, si cabe.

    En lo que si estoy de acuerdo con Luis es en lo último que dice, que no creo que me vean mucho a mi pagando para entrar en la Catedral, ni a los amigos y familia que vengan a visitarme a León. Personalmente ya lo pensaba, pero ahora leyendo tu artículo más aún, no me parece justificado que se cobre entrada en la Catedral, ni que la Iglesia reciba tal cantidad de dinero al año, sinceramente se me ocurren millones de formas donde gastarlo mucho más necesarias.

    • Ángela Bernardo dice:

      Gracias Óscar, es cierto con la cantidad de recortes que estamos viendo (y los que nos quedan), deberíamos replantearnos muy seriamente en qué estamos gastando el dinero de todos.

  4. Florentino ariza dice:

    Siempre q he participado en alguno de los foros q alberga i-leon, al leer aportaciones q simplemente trasladaban al autor su felicitacion, me parecian de un impropio melifluo.

    Esta vez, y a riesgo de parecerlo yo, TE FELICITO. Creo q es dramatico q este articulo tuyo no sea trendin topic. Desde luego, voy a difundirlo con todas las posibilidades a mi alcance.

    Ademas, creo q tb deberia ser conocido en las escuelas: entre los padres – catolicos o no- entre los niños, en sociales, historia, ciudadanaia ( o como ahora se llame esta asignatura).

    Tampoco estaria mal, q les dieran a elegir a los padres, a traves de las asociaciones representativas de cada colegio, entre destinar su parte de los 600 millones a reforzar con profes ” de verdad”, u otras actividades culturales, deportivas, idiomas, mantenimiento y nuevas dotaciones del edificio, comunicaciones, informatica….

    Y por ultimo, siento el desazon q pueda haberte causado el comentario de Luis, q al ser el primero cualquiera hubiera pensado: puf! Para q me habre molestado en escribirlo. Simplemente, es obvio, un recorrido tan ” largo” es consecuencia de una tb larga procesion de fuentes de financiacion, gateras, y muuucho muuucho tiempo sin contestacion social.

    Peor aun, apareciendo como victimas perseguidas por anticlericales, y tomando la calle contra cualquier innovacion social como, personas con distintos deseos sexuales, matrimonios contemporaneos, etc…

    El caso es q educa religiosamente de todas estas cuestiones quien menos experiencia ha adquirido. Tan escasa, casi nula, q deberia ser tratado como un marginal.

    Tb a mi me ha salido largo, pero creo q te lo mereces.

  5. José Luis dice:

    Hasta Italia se ha atrevido a cobrar el IBI a la Iglesia, pero aquí somos unos acomplejados, y le tenemos un miedo atroz a los representantes eclesiásticos y a los medios de comunicación que les circundan (casi todos). Es necesario denunciar este tipo de cosas, así que gracias.

    José Luis

  6. juan sampedro dice:

    hola buenos dias a todos los que formais este foro,
    mi pregunta es, la iglesia sigue exento de iva y porque toda via,
    hay algun documento en que acredite que esta exento de iva,, o ,,, no

    gracias,

  7. juan sampedro dice:

    me lo podeis contestar a mi correo no tengo ningun problema,
    juaniluminacion@telefonica.net

    gracias a todos……….

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