Supongo que casi todos los lectores conocen el dicho:
“Sólo me falta montar en globo y que me den por culo”
Queriendo expresar algo así como, ¿Qué más me puede pasar?
Bueno, pues parece que últimamente estamos en esta línea, ¿no? y cada día te vuelve a pasar algo más.
La verdad es que España está sumida en una tendencia de noticias constantes y diarias tan negativas, que lo raro es que aquí no pase nada.
Es increíblemente extraordinaria la calma y resignación que se respira en las calles; esta calma se comenta tanto en bares, como en universidades y reuniones familiares, a todo el mundo le extraña, pero sigue la calma. Mucha gente se queja de que estamos dormidos, demasiado domesticados, demasiado civilizados, etc., pero es más bien, que de todos es sabido y bien aprendido que con la violencia no se llega a ninguna buena solución, aunque también hay muchos otros que (en bajito) afirman que con la no-violencia tampoco.
Cierto es, que estamos mal, muy mal; hasta un optimista inagotable como yo, lo reconoce. Tampoco cabe obviar que estamos mejor que el 80% del resto de la población mundial, lo que no se si consuela, pero imagínense queridos lectores, como está la gente en otros países.
Sin comparaciones, más que con uno mismo, cada día parece empeorar la cosa; cada día hay más paro, suben los impuestos, bajan los derechos y beneficios sociales, baja la inversión en cooperación, educación e innovación y quiebran las empresas, los bancos y hasta los países.
La solución (de los que la toman) parece pasar por salvar a la banca y al euro, o a la economía en general por encima de todo, a cualquier precio. Y digo yo, ¿es eso más importante que salvar la libertad, dignidad y porteger los derechos y la salud de las personas?
Se protege a los bancos por encima de todo, absolutamente todo, y los ciudadanos quedan relegados a un segundo plano. Se les hace “culpables”, asumiendo que tienen que pagar por todos los platos rotos, hayan sido responsables o no.
Y ante todo esto, calma y resignación.
No es que yo esté llamando a movimientos violentos antisistema, no vaya a ser que se me malinterprete y acabe en prisión preventiva por alentarlo en Internet, pero si creo honestamente que el ciudadano debería de tener un papel más relevante en las decisiones que se están tomando; que tenía que ser más participativo, crítico y activo.
Pero también creo que hemos llegado a un punto donde las manifestaciones y huelgas se muestran inocuas, la voz del pueblo se pierde en un vacío, y el propio pueblo se auto-cuestiona al ver que no trascienden sus reclamaciones.
Al mismo tiempo, me doy cuenta de que los profesores reclaman sus problemas por un lado, los médicos los suyos por otro, y así sucesivamente los pilotos, agricultores, transportistas, estudiantes,… pero es que el problema de un estudiante si le suben las tasas o le quitan las becas o los ordenadores de las aulas, es también problema de su padre, que a lo mejor es enfermero, por lo que quizá falta también esa conciencia de unidad y solidaridad.
Lo más difícil, pero lo más importante, es encontrar esa fórmula operativa, una herramienta pacífica con la que la sociedad pueda ser más participativa y decidir sobre su propio destino, siguiendo, por ejemplo el ya denominado “modelo islandés”, que además ha llevado en casi todo la contraria al FMI y otras instituciones.
Así que mientras tanto, como decía al principio: ¡sólo nos queda montar en globo! Aunque bueno, algunos si que hemos tenido la suerte de probarlo.





Óscar Calzado (León, 1978) es Diplomado en Empresariales y Turismo, Máster en Comercio Exterior y Experto en Cooperación Internacional. Ha estudiado y trabajado durante los últimos años en Inglaterra, Suecia, República Dominicana y Haití, primero representando a las empresas de Castilla y León, y después colaborando con distintas ONGD. Ahora se plantea otro periodo en León, desde donde mirar y alentar de forma optimista a un futuro mejor! Cree en el pensamiento colectivo y participativo, en que las acciones de cada uno cuentan, y apuesta por la cooperación frente a la competitividad y la solidaridad frente al individualismo. Estará encantado de escuchar tus comentarios y propuestas.