Ansiedad por el estatus

Me resultó muy interesante el documental emitido en TVE2 el lunes 19 de Marzo, “Estado de Ansiedad: La ansiedad por el estatus”, libro y documental del suizo Alain De Botton.

Una vez más, se demuestra que el desarrollo socioeconómico que vivimos no nos está acercando mucho a la felicidad, que sería sin duda el primer objetivo que debiera perseguir. De Botton nos cuenta interesantes anécdotas y reseñas actuales e históricas que muestran como la búsqueda de éxito pueden llevar a uno a ser realmente infeliz.

Nos explica que nuestra autoestima y la dependencia y comparación con los demás pueden generarnos esa ansiedad que nos hace infelices.

Liga muy estrechamente la autoestima con la felicidad; con una autoestima baja te sientes insatisfecho y por lo tanto infeliz. Dicha autoestima depende básicamente de la relación entre los éxitos o posesiones a las que puedes acceder y tus expectativas creadas. Por lo tanto, parece sencillo llegar a la conclusión que para mejorar nuestra autoestima debemos aumentar nuestros éxitos y posesiones o reducir nuestras expectativas. Pero la sociedad actual ha llegado a facilitar en exceso el acceso a dichas posesiones, hoy en día tenemos muchísimas más cosas que nuestros antepasados, aunque no nos sintamos más ricos que ellos. El problema quizá radica en que también aumenta constantemente nuestras expectativas y crea nuevas necesidades sin parar.

Todo esto lo relacionamos a la vez con la normalidad, la mayoría; hoy en día nos preocupa el tener una televisión de plasma en casa, serías mal visto por tu vecino si mantuvieras esa “tele con culo” aunque funcionase perfectamente.

Por otro lado, en nuestra sociedad, basada en la democracia y la meritocracia, de inicio todos somos iguales, por lo que parece obvio pensar que quien llega alto y tiene éxito se lo merece, así como el que no, es porque no se lo merece. Y parece que todos tenemos objetivos comunes, no caben muchas elecciones, esta claro quien tiene éxito y quien no (hay bastantes indicadores de ello).

El problema quizá llega en el momento en el que uno no consigue lo que esperaba, o no consigue lo que si ha conseguido su igual, el que estudió con él, su familiar cercano o su amigo del barrio. No tanto nos comparamos con el cantante famoso o el empresario de éxito, porque de partida ese ya no esta a nuestro alcance; no nos hace infelices que Brad Pitt tenga una isla privada, pero si que nuestro vecino tenga un coche mejor que el nuestro (los anuncios nos lo recuerdan constantemente).

Lo más triste es pensar que todas las ambiciones en ese sentido son también infundadas y una vez que las consigues se relativizan, y sino que me expliquen casos como el de Whitney Houston o Amy Winehouse.

Quizá deberíamos redefinir el sentido de “normal”,  el sentido de “éxito”, aceptar que todos somos distintos. Tener claro que es lo realmente importante y que nos va a hacer felices, porque sin duda no son las posesiones o el reconocimiento social, que un día está y al siguiente no.

20 respuestas a Ansiedad por el estatus

  1. Acostumbro cada tarde buscar posts para pasar un buen momento leyendo y de esta forma he encontrado vuestro post. La verdad me ha gustado el post y pienso volver para seguir pasando buenos momentos.

  2. Elena dice:

    Gracias Oscar, por ponernos los pies en la tierra, a veces en la vorágine que vivimos, se nos olvida lo importante. A todos nos viene bien que nos lo recuerden.

    • Óscar Calzado dice:

      Gracias a ti Elena, exactamente! que no se nos olvide lo importante, lo esencial!
      Gracias a una amiga, hace poco leí El Principito, donde dice: “Lo esencial es invisible a los ojos”
      Pues eso!

  3. César dice:

    Sí, desgraciadamente vivimos en una sociedad construida sobre la envidia, el ansía no sólo de tener y poseer más que los demás, sino de además demostrarlo y dejarlo bien claro y visible para todos. Se parte, o partimos, de un concepto erróneo acerca de la competitividad. Parece que confudimos ser competente con ser competitivo, cuando lo realmente importante es ser colaborativo. Así se conseguirían muchísimas más cosas, no sólo para nuestro entorno, sino para nosotros mismos. Como bien dices en tu blog, es cuestión de actitud.

    Por cierto, esta entrada me ha recordado un breve cuento de Tolstoi titulado “El Zar y la camisa” que habla sobre lo necesario para ser feliz. Os dejo el enlace por si alguno queréis echarle un vistazo.
    El Zar y la camisa

    • Óscar Calzado dice:

      Efectivamente César, importántisimo colaborar! la clave absoluta del desarrollo y el entendimiento!!! y como todo, es cuestión de actitud.
      Muchas gracias por el aporte

  4. Carmen dice:

    Buena reflexión.
    Quizá tenemos que aprender a valorar y saber disfrutar de aquello que ya tenemos, apreciar las cosas más simples que nos han venido ya dadas y de esa manera podremos disfrutar mucho más de los éxitos que podamos conseguir en un futuro.
    Tenemos que darnos cuenta de que “No es mas feliz el que más tiene sino el que menos necesita”, que muchas veces se nos olvida.

    • Óscar Calzado dice:

      Así es Carmen, lo más importante puede llegar a ser lo más obvio y sencillo, aunque no nos demos cuenta por momentos!

  5. Kamala Gonta dice:

    Soberbio artículo. Soberbios comentarios. Hace años alguien me dijo: “Cuantas menos cosas materiales poseas más libre serás”. Ya me sobran la mitad. No hay nada comparable con la sensación de libertad. Y en cuanto al reconocimiento por parte de los demás… que triste que la gente no se acerque a ti porque no tienes tantas posesiones o tantos éxitos… pero más triste es que se acerquen a ti solo por eso, verdad? No sabría decir que es más humillante…

  6. Julio César dice:

    Hay una fórmula muy interesante por ahí para definir la autoestima (y quizá también el bienestar en general): Éxitos / Expectativas. De las expectativas parte todo, el éxito luego es otro cantar ( y tan relativo, ay). Aunque también estaba esa otra gran argumento en las calles parisinas en el 68 de ser realista y pedir lo imposible. Son tiempos caóticos, debe haber algo de ambas opciones.

    • Óscar Calzado dice:

      Estimado Julio, habría que definir imposible, ¿no? hay cosas que parecerían imposibles en el 68 y ahora son realidad. Seguro que también cosas que nos parecen imposibles hoy en día, en el futuro serán de lo más habitual.

  7. mar dice:

    Enhorabuena por la ilustración!! el artículo también me parece muy acertado, más aún en estos tiempos de crisis donde la ansiedad por el éxito nos ha colapsado a todos!!!!!

    • Óscar Calzado dice:

      Muchas gracias Mar, aunque la ilustración en este caso la he encontrado por la red, no es de elaboración propia (por Maria Kesanlee) como de costumbre.

      Si, tienes razón, sin duda una de las razones del gran colapso social y económico que vivimos es la ansiedad por el éxito, la ambición sin medidas y las expectativas que todos y cada uno de nosotros nos habíamos generado. Intentando sacar lo bueno de cada situación, esperemos que hayamos aprendido de esto.

  8. alipio dice:

    La crítica al sistema de los estatus está muy bien planteada y con ejemplos muy claros, ayuda a despertar a la gente, me gustaría añadir algo a lo que aferrarse para cambiar los valores y conseguir autoestima.

    Las personas necesitamos un estimulo para no volver a dormirse y poder cambiar nuestros hábitos y patrones y salir de la rutina que nos han enseñado a vivir.

    “No es más rico quien más tiene sino quien menos necesita” seamos conscientes y hagamos un consumo responsable para no alimentar la máquina que busca que seamos infelices y no tengamos autoestima para así ser presas fáciles del consumismo.

    Muchas Gracias por el artículo

    • Óscar Calzado dice:

      Exacto Alipio, otras realidades son posibles, podemos cambiar nuestros habitos y patrones, cada uno de nosotros somos únicos y no deberíamos guiarnos por las mismas directrices, aspiraciones, expectativas y modos de vida. Dicen que detrás de la “normalidad” se esconde la filosofía del rebaño.

      En ningún momento, como bien dices, el hecho de tener más nos hará más felices, sino más bien lo contrario, el que menos tenga, voluntariamente claro, podrá prestarle más tiempo a lo realmente importante, y no tendrá la sensación de dependecia sobre las cosas. “TODO LO QUE POSEES TE ACABARÁ POSEYENDO”, os invito a ver esta conversación estraída de “El club de la lucha” : http://sociologiadelapublicidadyelconsumouva.blogspot.com.es/2011/11/todo-lo-que-posees-te-acabara-poseyendo.html

  9. Florentino Ariza dice:

    Así es. Dar en el clavo, es lo que has hecho con un título tan sugerente como la realidad cotidiana de cada uno, sus expectativas. Son comunicantes.
    Da para mucho esta nueva relfexión tuya. Uno siempre quiere lo que no tiene, y efectivamente genera expectativas y mecanismos para conseguirlo. Y si no lo hiciera? estaría muerto! quizás en la cantidad esté el veneno, en la cantidad de expectativas y en la aportación a tu felicidad. En la selección de los deseos.
    La inteligencia del hombre de pueblo, que fija sus expectativas en evoluciones naturales, puede ser una buena medida. La disminución de la soberbia, también puede ser una buena manera de no cargarte tu autoestima.
    Por aportar algo, quizás solo falte hablar del fracaso como medida de reconocimiento. No es lo mismo que tu entorno familiar, amistoso, etc te mire con cara de tonto si te va mal, que ni se inmute porque ante tu “fracaso” quizás puntual, perciben que ellos no han perdido nada. Que la esencia de su amigo, familiar, etc está intacta y eso es lo que ellos reciben, y por eso te quieren, y por eso, están contigo, y por eso, eres tú mismo, y por eso, tu autoestima… vuela.
    Vivir de las apariencias, es sufrir por el estatus aparente.

    • Óscar Calzado dice:

      Si Florentino, esta claro que en la cantidad está el veneno y en la selección de tus deseos su fórmula; el problema quizá viene cuando los mismos son impuestos sin ni tan siquiera darte cuenta. Y sino, dime si hace unos años había alguien que deseará un Ipad! y esto parece como una máquina que nunca se detiene.

      Muy interesante lo que comentas sobre el fracaso, tenemos una sociedad que no entiende ni acepta el fracaso. Una sociedad en la que desde que somos pequeños se castiga el fallo y se ridiculiza (de pequeños nos reíamos hasta del que usaba gafas). Una sociedad basada en “falsos méritos” y competitividad. Todo esto genera una dependencia en todos los campos que nos hace realmente insatisfechos, porque aunque avances mucho, siempre habrá alguien mejor que tú que pueda hacerte sentir fracasado o sin el éxito que ansias. Pasa con los títulos académicos, con la belleza (el 100% de la gente que conozco que se ha operado por estética lo vuelve a hacer), con las posesiones (cuantas veces cambia la gente de casa y coche en su vida, volviéndose a endeudar, complicándose la vida sin necesidad alguna, y con un coste de oportunidad altísimo de poder dedicar esos recursos a cualquier otra cosa), el puesto de trabajo, la política, etc…

      Por eso, lo que mencionas sobre el apoyo y amor de los que están cerca es importante, lo más importante. Cuando eres pequeño, sólo por ser pequeño, todo el mundo dice “que mono”, y tus padres te quieren y eres lo mejor del mundo para ellos, sin más. De mayor es distinto, tienes que demostrar lo que vales cada día, ya nadie te valora tal cual por ser tu mismo (o muy poca gente). Esto de nuevo, genera la dependencia del estatus. A la gente de éxito se le muestra más cariño, se le sigue y alaba, etc… a los que no tienen tanto éxito se les aparta y menosprecia. Somos una sociedad excesivamente competitiva, cuando en realidad deberíamos ser más colaborativa, más cooperativa y más comprensiva.

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