Morir con honor

El Entrenador se fue introduciendo despacio en el vestuario mediante cortos pasos apoyado en un bast贸n que se retorc铆a en una espiral de madera barnizada. Su rostro era ya un pergamino quebrado y escrito con las palabras del paso irreversible del tiempo en cada arruga de su piel. S贸lo quedaba de aquellos tiempos donde la gloria del Campe贸n le visitaba en cada partido, esa mirada de hielo con la que parec铆a penetrar en el interior de cualquiera.
El Entrenador cerr贸 los ojos e inspir贸 el aire del recinto que ol铆a a una especie de almizcle entre humedad y ung眉entos de fisiterapeutas. Cuando abri贸 los ojos mir贸 alrededor y pudo ver a sus jugadores esperando de nuevo escuchar el discurso antes de competir. Las palabras se fundieron en un eco que se extend铆a por el recinto llenando de su verbo todo aquello que se encontraba en el interior鈥 comenz贸 a hablar:
鈥 Caballeros鈥 He visto a hombres llorar como ni帽os, testigos de sue帽os diluidos entre los dedos del tiempo, he o铆do crujir huesos como astillas en la carrera hacia la gloria, he sentido romper ligamentos como si fueran tiras de papel por alcanzar un anhelo y he podido ver el Infierno con mis propios ojos tantas veces como Dios me ha permitido entrar en el Cielo siendo un simple mortal como vosotros.
La Guerra que nos espera ah铆 fuera trasciende a la Competici贸n. No se trata de la Victoria o la Derrota. Se trata de luchar hasta el final del combate en un encuentro con nosotros mismos en un duelo que busca la perfecci贸n de una Cruzada. Caballeros鈥 si hoy hay que morir鈥, moriremos con honor.
Llevamos esperando este momento desde el d铆a que nacimos y todo lo que ocurra a partir de ahora ser谩 fruto de hasta que punto somos capaces de aguantar el dolor m谩s all谩 de todo lo que pueda soportar un ser humano. Esa es nuestra decisi贸n, 鈥 ser ganadores鈥 o ser como los dem谩s.鈥
Sus huesudos dedos abrazando a un pu帽o fueron anta帽o garras de acero preparadas para levantar cien kilos en superseries de b铆ceps y esas fr谩giles piernas sostenidas con la ayuda de un bast贸n, resistieron en el pasado las carreras m谩s extenuantes sobre cuestas inaccesibles para la mayor铆a.
Habl贸 de c贸mo se construyen los sue帽os y de la magia que transforma a los hombres corrientes en ilustres campeones. Habl贸 de los sacrificios necesarios y de las derrotas inevitables. Habl贸 de c贸mo ese d铆a, en ese instante, todos los Guerreros de leyenda bajar铆an del Olimpo a sentarse en la grada para admirar un combate a muerte y honrar al vencedor.
El entrenador puso su mano en el centro y todos los jugadores se levantaron para hacer de nuevo juntos la pi帽a que simboliza la comuni贸n entre un hombre y sus aliados.
Y cuando todos pusieron sus manos encima鈥 uno a uno se fueron desvaneciendo como en un extra帽o fundido con la atm贸sfera que impregnaba un vestuario vac铆o鈥
Pedro, el Conserje de la instalaci贸n, le dijo:
– 鈥淓ntrenador, le acompa帽o a la salida. Es la hora de comer y vamos a cerrar鈥.
El Entrenador mir贸 a su alrededor girando sobre s铆 mismo totalmente desconcertado y con la mirada puesta en algo que s贸lo deb铆a poder ver 茅l y apenas pod铆a balbucear: 鈥溌縌u茅鈥iablos鈥?鈥
Fuera del Pabell贸n esperaba una mujer apoyada en un coche en el que dentro hab铆a un ni帽o asegurado en una silla especial.
-鈥淧erdone de nuevo Pedro, pero ya sabe que a mi padre es dif铆cil tenerle controlado鈥 le dijo al Conserje con una de esas sonrisas que ganan el perd贸n de todo pecado.
-鈥淣o se preocupe se帽ora 鈥搑eplic贸-, es un orgullo poder escuchar a su padre los discursos que s贸lo los Campeones tuvieron el privilegio de o铆r antes de tantas Finales.鈥
El Entrenador ya en el exterior, hac铆a con sus dedos una visera por encima de sus ojos intentando distinguir el rostro de las personas que ten铆a delante.
-鈥淰amos pap谩,鈥 la comida est谩 puesta en la mesa y nos preocup谩bamos por ti鈥︹
El Entrenador reconoci贸 a su hija por el sonido de su voz y besando su mejilla, pudo decirle al o铆do…:
-鈥淐re铆 que segu铆as siendo una ni帽a鈥︹

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Pasajeros y Viajes

Exprim铆 el cigarro en una inspiraci贸n profunda como si en realidad fuera la 煤ltima bocanada de aire puro que quedara en la atmosfera. El pitillo muri贸 deshaci茅ndose entre cenizas como augurio de lo que esperaba a mis pulmones empapados en nicotina y alquitr谩n.

Mientras exhalaba una densa nube por la ventanilla de mi taxi pude ver en el retrovisor a mi pr贸ximo pasajero acerc谩ndose por la retaguardia. Nunca me gust贸 fumar en el coche, por eso siempre abr铆a los cristales y echaba fuera todo indicio de mi pecado venial. A煤n as铆, e incapaz de percibirlo, el interior del taxi deb铆a estar impregnado de ese olor a tabaco que s贸lo advierten aquellos que no fuman.

La mujer se subi贸 al veh铆culo con una elegancia felina. Alta incluso sin sus botas de tac贸n, morena de largo cabello ondulado como las olas de un mar oscuro, ojos de color desconocido ocultos tras unas enormes gafas de sol y una piel blanca inmaculada, de aquellas que s贸lo pueden pertenecer a los 谩ngeles del cielo o los demonios m谩s retorcidos.

Enseguida invadi贸 el interior del coche la esencia inconfundible de Donna Karan y mientras cerraba los ojos para diagnosticar su pureza, su voz son贸 en mis o铆dos a medio camino entre una orden y una s煤plica:

– 驴Puede llevarme al centro?.

De nuevo a trav茅s del retrovisor pude ver liberados sus grandes ojos negros mir谩ndome en el espejo, y aunque estaba sentada justo detr谩s de m铆, la distancia entre nosotros me pareci贸 de una inmensidad tan grande que apenas pude responder por temor a que no me oyera:

– La llevar茅 a donde usted quiera en esta vida, y en la otra ser茅 su barquero para pasar al otro lado del Aqueronte.

Cre铆 verla sonre铆r con esos labios de color carmes铆, aunque ahora pasado el tiempo, quiz谩 fue una mueca de simple displicencia a un ser insignificante para ella.

Durante el trayecto me pill贸 varias veces in fraganti, observando c贸mo sus delicados, largos y finos dedos se paseaban con rapidez por las teclas de un tel茅fono m贸vil enfundado en una carcasa rosa pastel.

– 驴Cree que me conoce? Me espet贸. 驴Juzga usted a todos sus clientes?

– Sobreestima la velocidad de mi cerebro se帽orita. 鈥 Le dije – . Todav铆a estaba intentando calcular que hay m谩s all谩 del diez.

Cre铆 volver a verla sonre铆r.

– Pues bien, le doy un poco m谩s de tiempo鈥 驴Cree conocerme s贸lo por lo que ve? 鈥 Pregunt贸 inclin谩ndose hacia delante intentando que comprendiera la cuesti贸n.

En mi labor profesional he tenido oportunidad de tener que llevar a sus destinos a infinidad de personas, desde gente de alta alcurnia o apuestos soldados uniformados, hasta borrachos incapaces de decir la direcci贸n de su casa vomit谩ndome la tapicer铆a. He mantenido filos贸ficas conversaciones con catedr谩ticos universitarios y he charlado largamente con individuos cuya mirada me salpicaba de vilezas inhumanas.

Tambi茅n he llevado a bellas mujeres que me han obsequiado con holgadas propinas que no me merec铆a鈥 pero ninguna de ellas me habl贸 jam谩s.

– Se帽orita, no s茅 qu茅 contestarle. Si le digo lo que pienso, es posible que se ofenda, y si le digo lo que debo seguramente ya lo hab铆a o铆do antes muchas veces. 鈥 Inform茅 intentando permanecer en terreno neutral.-

– Adelante, diga lo que piensa. Todav铆a queda trayecto. Hable honestamente. 鈥揗e solt贸 como retando a un ni帽o en una lucha de pu帽ales.

– Bien,鈥 jugar茅 a su juego se帽orita. Ummmm, deje que organice mis ideas. 鈥 Decid铆 en ese instante hablarle de la forma m谩s transparente posible y obedecer a mi cliente someti茅ndome a sus peticiones.

– Creo que Dios o el Diablo, o ambos a la vez, le han bendecido con una belleza de la es plenamente consciente desde que tiene doce a帽os. Creo que ese poder le ha permitido hacer con los dem谩s lo que ha querido y sus deseos se han ido cumpliendo uno tras otro, doblegando las voluntades de las personas a las que ha pedido cualquier cosa. Pienso que no s贸lo es f谩cil acostumbrarse a eso, sino que termina siendo una forma de vida de la que apenas toma conciencia. Las cosas ocurren seg煤n su voluntad y termina olvidando que tanto usted como los dem谩s son v铆ctimas de la lascivia de su piel. Hombres que la desean y mujeres que la envidian. Todos caen rendidos a su atracci贸n seducidos por el pecado de la carne.

Ella me respondi贸: – No es tanto por mi belleza sino m谩s bien, por la mente simple de los hombres, que me otorga esa capacidad de hacer con ellos lo que quiero.

Y yo le dije: – En realidad el 煤nico poder que posee son los veinticuatro a帽os que tiene y lo que ahora es un problema simple para usted, cuando cumpla cincuenta y su marido quede cautivado por un poder joven semejante al suyo, comenzar谩 a ser un problema complejo鈥 all铆 cuando el tiempo le haya arrancado la magia con la que sus deseos se cumpl铆an s贸lo con sonre铆r.

– Hemos llegado se帽orita鈥

– 驴Cu谩nto le debo?

– A cuenta de la casa se帽orita. Todav铆a conserva ese poder y hasta que lo pierda podr谩 viajar en mi taxi siempre que me sonr铆a.

– Bien, pues qu茅dese con mi tarjeta,鈥 tambi茅n tendr谩 un servicio a cuenta de la casa.

La mujer sali贸 del coche llevando tras de s铆 la fragancia de su piel y dejando de nuevo dentro el triste hedor a tabaco y regurgitaciones de mi tapicer铆a. Sal铆 r谩pidamente del taxi para verla de nuevo mientras se iba pero ya no pude distinguirla entre la multitud de la gente paseando por el centro de la ciudad.

S贸lo reaccion茅 cuando el claxon de los coches voceaba exabruptos e improperios hacia el taxista que cre铆a que era due帽o de la calzada鈥 y entre mis manos ard铆a la tarjeta dorada de la exquisita mujer que se hab铆a rebajado a subir a mi taxi, con el membrete rezando en letras azules: L鈥檃mour 脡ternel (Se admite Visa).

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Siete flores

I

Una madre golpea a su hijo antes de ir a la Escuela por no haber respondido a la obediencia. Poco despu茅s le abandona a la suerte del Colegio con la vana esperanza de que el sistema haga por ella lo que de nacimiento es incapaz. La madre sentada en la cocina llor贸 toda la ma帽ana devorada por los remordimientos de una justicia que pon铆a en duda. Llamaron a la puerta y sobresaltada por un ruido que sin embargo esperaba, sali贸 deprisa respondiendo al sonido del timbre. El ni帽o tra铆a aprisionadas en su peque帽a mano unas cuantas Margaritas que extendi贸 como implorando el perd贸n de un pecado que ignoraba haber cometido. La madre le abraz贸 y le susurr贸 al o铆do. 鈥淭煤 eres la flor que he esperado toda mi vida鈥.

II

Cuando abr铆 la puerta un hombre me entreg贸 el pedido de una florister铆a鈥 Rosas Blancas y Rojas quedaban esposadas a una cuerda de color rojo. La tarjeta dorada conten铆a palabras impresas de color carmes铆鈥︹ Te espero en la ribera del r铆o,,,all铆 donde las vides desbordan con sus uvas los sue帽os de los hombres que te desean.鈥

III

Nunca cre铆 que terminar铆a como Directora de un instituto cuando de estudiante en la Universidad representaba el s铆mbolo del pergamino que inspiraba la religi贸n del libertinaje y la entrega al placer absoluto. En mi despacho me encontr茅 Magnolias que se llevaban todo aquel poder que durante a帽os hab铆a intentado impregnar en aquellas cuatro paredes鈥e hablaban de amores prohibidos y deseos que intentaba olvidar desde hace a帽os鈥

IV

Cuando v铆 las Orqu铆deas enseguida se escribi贸 en mi rostro una sonrisa dif铆cil de borrar. El m贸vil son贸, y yo respond铆 de inmediato鈥︹漡racias mi amor por el color del cielo al que me elevas鈥︹ y 茅l me dijo, 鈥淒e qu茅 me hablas鈥i apenas podemos hablar sin discutir鈥︹

V

Decid铆 llevar Crisantemos para verla postrada en una cama en la que siempre pens茅 estar yo en lugar de ella鈥 Iron铆as de la vida鈥, yo que me hab铆a convertido en un fiel peregrino de los Centros de Desintoxicaci贸n, intentaba ver a trav茅s de sus p谩rpados cerrados, la respuesta a una pregunta que me acosaba desde hac铆a d茅cadas鈥 驴Por qu茅 no me has abandonado en todo este tiempo鈥?

VI

El aire de las habitaciones de hotel huele a secretos encerrados. 脡l siempre me dec铆a: 驴Qu茅 recuerdas de tus sue帽os cada vez que despiertas a mi lado?鈥 Y yo le respond铆a鈥︹漀unca recuerdo mis sue帽os cuando duermo al lado tuyo, sola o al lado de cualquiera鈥︹
Habr铆an pasado cerca de diez a帽os y aunque me promet铆 olvidar a aquel hombre, un d铆a me levant茅 con la imagen de su rostro en mi memoria,,, aquel que hizo posible que recordara mis sue帽os a partir de entonces鈥 Miosotas adornaban cada paso que daba en la b煤squeda absurda de un amor que jam谩s volver铆a,鈥 porque yo ya no le deseaba鈥

VII

Hac铆a fr铆o esa ma帽ana de Noviembre y me envolv铆 fuertemente con el abrigo negro. Mis Lirios se transforman en tristes figuras de belleza inc贸lume a medida que l谩grimas disfrazan de gris la danza de la muerte鈥 El epitafio versa sobre la plegaria de que el ni帽o, el aspirante, la pasi贸n, el amante, la enmienda, el pecado y la redenci贸n鈥orman parte de todos aquellos que est谩n tejidos con los delicados hilos del Destino.

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I will always love you


驴Qu茅 es lo que hace tan atractiva la mirada al lado oscuro de la vida? 驴Qu茅 es lo que empuja a una persona a la que han concedido el privilegio de la belleza y el talento, beber hasta el suicidio? 驴Qu茅 es lo que hace que un ser humano considere insuficientes las emociones de la vida y busque refugio en el abrazo alcoh贸lico de las drogas, hasta adorar el rostro de la muerte? 驴Qu茅 extra帽o deseo fuera del alcance de los mortales hace saltar a Whiney o Amy al profundo precipicio del averno? 驴Qu茅 buscabais all谩 en el otro lado princesas鈥?

Vivimos en un mundo de hiperestimulaci贸n y de idolatr铆a a una felicidad que se escapa a medida que vamos consiguiendo nuestros deseos y las ansias de satisfacci贸n inmediata nos obliga a querer m谩s y m谩s, m谩s y mejor鈥 en un apetito que nunca cesa.

Aquellos que por sus propias limitaciones son incapaces de alcanzar sus sue帽os o deseos, codiciar谩n todo lo que tienen los dem谩s en una especie de rencor que les otorga el derecho a medicarse contra el dolor de la desdicha. La tragedia de querer ser m谩s de lo que eres y ser consciente de tus carencias representa el gran complejo en la evoluci贸n de los hombres a medida que crecen y dejan de ser ni帽os para comprender el rol que desempe帽an en sus vidas.

Con la p茅rdida de seres queridos, buscamos consuelo en brebajes como si fueran la p贸cima de un encantamiento prohibido y conciliar la vida con la tortura del recuerdo.

Prometedores destinos frustrados, quebrados por accidentes fortuitos, tornan la vida de las personas terminando con las expectativas que se ten铆an y con ello, de nuevo el peregrinaje hac铆a las drogas como consuelo de lo que pudo ser y no fue.

Amores imposibles, desear pero no ser deseado, querer pero no ser querido, amar pero no ser amado, son razones suficientes para buscar eternamente un sue帽o en forma de alcohol y todas las personas tendr谩n un poco de eso que a帽oramos.

En ocasiones tanta luz nos deja ciegos de por vida y mentes sutiles perciben de la realidad matices que el resto no vemos. Interpretar constantemente la verdad del mundo consigue terminar con el esp铆ritu de aquellos que pueden hacerlo.

Escapar de un recuerdo, de un trauma infantil puede ser convocar extra帽os monstruos nocturnos cuyas voces s贸lo pueden silenciarse abotargando el cerebro hasta hacerlos callar.

El 茅xito prematuro, el talento desbordante, la idolatr铆a popular, la riqueza excesiva, la vida exprimida, la b煤squeda de nuevas experiencias, la frustraci贸n de las ilusiones, el suicida cobarde, las pasiones quebradas, la mediocridad aspirante al trono, el espejo distorsionado, el doloroso conocimiento de la verdad, el deterioro de la piel sin m谩cula, el paso inexorable del tiempo, las preguntas sin respuesta 鈥 y en definitiva el deseo inmortal del hombre de querer 鈥 y no poder, de no aceptar las condiciones de la vida, 鈥 un contrato irrecusable que te abre las puertas de ambos lados.

Whitney muri贸 sola en una ba帽era ahogada en el mar de sus propios lamentos y ni todo el talento y belleza de 茅bano pudieron salvarla de los monstruos que la persegu铆an. Amy se entreg贸 a la muerte sin testigos en su apartamento tras una ingesta masiva de alcohol con 27 a帽os, all铆 donde la vida no pod铆a consolar un dolor que pocos podr谩n comprender.

La vida es ajena al poder y la genialidad, y a todos nos golpea con la misma dureza tarde o temprano. Aquellos que tienen el valor o la inconsciencia temeraria de mirar hacia abajo en el precipicio para ver lo que hay, corren el riesgo de perder el equilibrio o sentir la atracci贸n del vac铆o en un vuelo ef铆mero que termina con la muerte. El resto s贸lo podremos vivir pregunt谩ndonos constantemente鈥β縌u茅 habr谩 all铆 en el fondo鈥?

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El Pacto

Es posible que no todas las consecuencias del Deporte de Competici贸n sean todo lo positivas que dese谩ramos. La agresiones f铆sicas y verbales, conductas maleducadas e incluso insalubres por parte de alg煤n aficionado, la vanidad, el doping, las desigualdades que generan los que ganan y los que pierden, la competitividad extrema, la selecci贸n exclusiva, las lesiones cr贸nicas, la violencia en general, etc. son parte de una detracci贸n cada vez m谩s creciente del universo deportivo. Sin embargo que duda cabe que los beneficios y valores que ese mismo dispositivo nos ofrece son infinitamente superiores, como son la salud, la solidaridad, la cohesi贸n de grupo, la identificaci贸n, trabajo en equipo, el esfuerzo, el sacrificio, la fuerza de voluntad, la lucha por la consecuci贸n de un logro, el compa帽erismo, el liderazgo, responsabilidad, lealtad, respeto, convivencia, la aceptaci贸n de la derrota, la justa valoraci贸n de la victoria, la superaci贸n, la autodisciplina y autoestima, la cooperaci贸n, la autonom铆a, la integraci贸n social y relaciones interpersonales, huir del aislamiento, ocupaci贸n del ocio y el tiempo libre, evitar el sedentarismo, etc.

En el Villa de Aranda de Balonmano, 煤nicamente somos testigos de los grandes valores trasmitidos por el Deporte. El esfuerzo y sacrificio como se帽as de identidad y un grupo cohesionado que trabaja como un verdadero equipo identificado con lo que representa y con lo que hace. Compartir objetivos comunes y sudar la camiseta juntos, son cosas que hacen surgir la amistad y el compromiso ante las adversidades propias y ajenas. Las relaciones humanas que se establecen hacen posible que se cree un clima en nombre del Deporte y aquellos que aman el Balonmano quieren vivirlo de nuevo tal y como lo hac铆amos originalmente jugando como ni帽os en el patio del colegio.
Ganar es importante, pero no lo es todo. Perfeccionarnos, seguir mejorando y continuar dando de nosotros lo mejor, son pautas que dictan nuestro d铆a a d铆a sin pensar mucho m谩s all谩 de lo que tenemos que trabajar hasta el fin de semana m谩s pr贸ximo.

Formar parte de un grupo que representa algo m谩s que nosotros mismos y que tiene una identidad propia, exige de cada uno renunciar de manera altruista a una parte interior para entregarla a los dem谩s desinteresadamente,,,y eso para algunos no es f谩cil. El jugador es ego铆sta por naturaleza y en esencia desea la Gloria eterna en una guerra que no termina nunca, por eso claudicar ante el grupo despojado del Ego pero coronado con el laurel del Equipo, dice del individuo mucho m谩s que sus acciones deportivas.

Cuando los intereses particulares dentro de un grupo priman sobre los colectivos, comienzan las fisuras y a resquebrajarse los cimientos de su fortaleza. Las miserias del hombre afloran y sobre los principios del 鈥淵o鈥 se justificaran las verdades a medias, las manipulaciones, las reuniones clandestinas y finalmente鈥 la traici贸n. El equipo ha muerto.

Los que han vivido directa o indirectamente estas tristes situaciones, son conscientes de lo dif铆cil que es conseguir de un colectivo heterog茅neo y con objetivos inicialmente muy distintos, la constituci贸n de un grupo homog茅neo que lucha por lo mismo.

Existe un compromiso adquirido para todos aquellos que a lo largo de su vida deportiva fundieron con sus manos unidas gritando el juramento de la lealtad que les llevar铆a a entender las relaciones humanas grupales como algo m谩s que cumplir con un horario establecido en un despacho. Formar谩n parte de una cruzada en todos los lugares donde est茅n, predicando un modelo de vida y una manera de entender el trabajo colectivo.

Gracias a todos aquellos que acuden a la Guerra al escuchar la convocatoria cumpliendo con un viejo pacto sellado a golpe de sudor en un contrato que nadie puede romper.

鈥淭煤 nos diste la medalla de Plata y nosotros te damos la de Oro鈥︹.

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