I will always love you


¿Qué es lo que hace tan atractiva la mirada al lado oscuro de la vida? ¿Qué es lo que empuja a una persona a la que han concedido el privilegio de la belleza y el talento, beber hasta el suicidio? ¿Qué es lo que hace que un ser humano considere insuficientes las emociones de la vida y busque refugio en el abrazo alcohólico de las drogas, hasta adorar el rostro de la muerte? ¿Qué extraño deseo fuera del alcance de los mortales hace saltar a Whiney o Amy al profundo precipicio del averno? ¿Qué buscabais allá en el otro lado princesas…?

Vivimos en un mundo de hiperestimulación y de idolatría a una felicidad que se escapa a medida que vamos consiguiendo nuestros deseos y las ansias de satisfacción inmediata nos obliga a querer más y más, más y mejor… en un apetito que nunca cesa.

Aquellos que por sus propias limitaciones son incapaces de alcanzar sus sueños o deseos, codiciarán todo lo que tienen los demás en una especie de rencor que les otorga el derecho a medicarse contra el dolor de la desdicha. La tragedia de querer ser más de lo que eres y ser consciente de tus carencias representa el gran complejo en la evolución de los hombres a medida que crecen y dejan de ser niños para comprender el rol que desempeñan en sus vidas.

Con la pérdida de seres queridos, buscamos consuelo en brebajes como si fueran la pócima de un encantamiento prohibido y conciliar la vida con la tortura del recuerdo.

Prometedores destinos frustrados, quebrados por accidentes fortuitos, tornan la vida de las personas terminando con las expectativas que se tenían y con ello, de nuevo el peregrinaje hacía las drogas como consuelo de lo que pudo ser y no fue.

Amores imposibles, desear pero no ser deseado, querer pero no ser querido, amar pero no ser amado, son razones suficientes para buscar eternamente un sueño en forma de alcohol y todas las personas tendrán un poco de eso que añoramos.

En ocasiones tanta luz nos deja ciegos de por vida y mentes sutiles perciben de la realidad matices que el resto no vemos. Interpretar constantemente la verdad del mundo consigue terminar con el espíritu de aquellos que pueden hacerlo.

Escapar de un recuerdo, de un trauma infantil puede ser convocar extraños monstruos nocturnos cuyas voces sólo pueden silenciarse abotargando el cerebro hasta hacerlos callar.

El éxito prematuro, el talento desbordante, la idolatría popular, la riqueza excesiva, la vida exprimida, la búsqueda de nuevas experiencias, la frustración de las ilusiones, el suicida cobarde, las pasiones quebradas, la mediocridad aspirante al trono, el espejo distorsionado, el doloroso conocimiento de la verdad, el deterioro de la piel sin mácula, el paso inexorable del tiempo, las preguntas sin respuesta … y en definitiva el deseo inmortal del hombre de querer … y no poder, de no aceptar las condiciones de la vida, … un contrato irrecusable que te abre las puertas de ambos lados.

Whitney murió sola en una bañera ahogada en el mar de sus propios lamentos y ni todo el talento y belleza de ébano pudieron salvarla de los monstruos que la perseguían. Amy se entregó a la muerte sin testigos en su apartamento tras una ingesta masiva de alcohol con 27 años, allí donde la vida no podía consolar un dolor que pocos podrán comprender.

La vida es ajena al poder y la genialidad, y a todos nos golpea con la misma dureza tarde o temprano. Aquellos que tienen el valor o la inconsciencia temeraria de mirar hacia abajo en el precipicio para ver lo que hay, corren el riesgo de perder el equilibrio o sentir la atracción del vacío en un vuelo efímero que termina con la muerte. El resto sólo podremos vivir preguntándonos constantemente…¿Qué habrá allí en el fondo…?

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