La marea verde

Estos días al girar cualquier esquina madrileña te puedes encontrar con una camiseta verde de esas que proclaman “Escuela pública de tod@s para tod@s”. Y es que creo que es mi deber dar a conocer la actual situación que están viviendo muchas comunidades educativas de España: profesorado, personal del centro, familias y alumnado, y más ahora a las puertas de unas elecciones, momento más que oportuno para proyectar la educación y escuela que queremos y necesitamos.

Desde hace ya muchos años escucho en diferentes foros que nuestro sistema educativo está desfasado, que no funciona. Yo soy fruto de la LOGSE, y ya en la universidad algunos docentes nos hablaban a los de nuestra generación de las “carencias” que teníamos.  Pero a pesar de todas las leyes que hemos vivido desde que somos democracia, no creo que las cosas hayan cambiado demasiado, por no decir nada. Está claro que hemos avanzado, y mucho respecto a fracaso escolar y abandono, pese a quien pese, y claro que las generaciones han cambiado y son diferentes, pero sólo faltaba, ¿no? ¿O queremos el mismo sistema de hace 30 o 50 años? Todo tiene y debe avanzar.

Pero es que la educación en nuestro país está estancada en un método, condiciones, y recursos del siglo XIX que deterioran aún más la educación pública. Y si a ello sumamos las reducciones de plantillas de docentes, el aumento de ratios, la reducción de profesionales que atienden necesidades, o la imposibilidad de refuerzos educativos, el resultado esperado es la degradación de la escuela pública (en este caso, a favor de la privada).

La educación debe ser pública, y eso no puede ser cuestionable. Pero, ¿no debería ser ahora el momento de exigir a los partidos políticos el compromiso por la educación de calidad y pública? Es el momento de exigir un compromiso político por un Pacto por la Educación, y ahí contamos todos y todas. La cuestión es si en tiempos de crisis la educación es una inversión de presente y de futuro para la que hay hueco en la agenda electoral, o sigue siendo otro fondo del que recortar cuando conviene según dicten los mercados. ¿No debería ser esta crisis un tiempo de oportunidades para ver lo que funciona, lo que no, redefinir  y emprender?

Publicado en Entradas | 7 comentarios

The Girl Effect

Es imprescindible invertir en educación, pública, para todos y todas. Antes de nada un guiño de apoyo a toda la comunidad educativa que se está movilizando por el presente y el futuro. Gracias, porque por vosotros y vosotras existen estas historias.

Hoy quiero dedicar este espacio a ellas, a las niñas del mundo. Durante la semana pasada se celebró en diferentes ciudades españolas y de más allá, el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. Un año más las cifras nos asustan: más de 1400 millones de personas sufren pobreza extrema, casi 1000 millones padecen hambre, y en España más de 10 millones se encuentran en riesgo de pobreza y exclusión. Pero ellas son el 50% de la población mundial y sólo poseen un 1% de la riqueza. Siete de cada diez personas pobres en el mundo son mujeres.

Ante esto, ¿qué podemos hacer? Por deformación profesional vuelvo a pensar en la educación, en esa educación que se está defendiendo en la calle estos días, la que se lleva años demandando. La educación es la herramienta más poderosa para agitar este mundo que pide cambios, y ellas, las niñas, adolescentes y mujeres, son el primer paso para darle la vuelta al mundo.

Ellas sufren en sus países en vías de desarrollo la discriminación sistemática en cuanto al acceso a la educación, pero hoy en día sabemos que cuando mejora la vida de una niña, mejora la vida de su familia, de su comunidad, porque cuando una mujer obtiene ingresos el 90% de ellos los reinvierte en su núcleo familiar, porque que una niña continúe en la escuela supone mucho más que eso.

La educación es el punto clave para lograr que los países en desarrollo rompan el tremendo círculo de la pobreza, y la educación es la herramienta de cambio que tenemos que garantizar a esa una cuarta parte de las niñas que no están en la escuela. El empoderamiento de ellas garantiza su educación, lo cual supone que no las casen pronto, no sean madres tan jóvenes, y sigan siendo simplemente niñas.

Pero esto es ya una realidad, es un efecto que se está extendiendo por el mundo gracias a los proyectos de muchas organizaciones que se están centrando en los 12 años de una niña, porque ese es el punto clave en el cual se desvinculan de la escuela.

Es The Girl Effect, una organización para ellas.

http://www.youtube.com/watch?v=IcxHQXqyjCo&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=Gh74JkYRtIc&feature=related

Publicado en Entradas | 4 comentarios

Más no es mejor

Suena el timbre en el patio del colegio, los carritos cargados hasta arriba de libros y de estuches desbordantes ruedan velozmente tras las zapatillas de deporte. Los coches esperan con el motor encendido a la puerta, no hay tiempo para besos y preguntas, hay que merendar.

Este puede ser el día a día de muchas familias. Muchas niñas y niños salen a primera de hora de casa para ir al colegio y directamente enlazan con actividades extraescolares que hacen eternas sus jornadas. En la mayoría de las ocasiones no lo hacen porque sus familias quieran que estén preparadísimos para la vida (idiomas, música, deportes, arte), sino porque las jornadas de los pequeños deben ser igual de largas que la de los adultos. Pero ese es otro tema a tratar.

¿Por qué no les dejamos tiempo para jugar?  El juego es un tiempo fundamental para el aprendizaje, una inversión de futuro. Hacemos a nuestros pequeños y pequeñas planificadas, los adultos los dirigimos, y no les dejamos capacidad de decisión ni de relacionarse. Jugar es igual que aprender, y jugando aprenden a resolver problemas de forma creativa, a socializarse, desarrollar habilidades relacionales y emocionales. Pero no vale cualquier juego, estamos hablando de un juego libre, ensayo-error, intentar una y otra vez hacer una torre o un castillo, en espacios donde no se sientan juzgados, donde puedan crear e innovar, probar, y en la escuela y en la sociedad no vamos a encontrar eso porque se castiga el fracaso. Tampoco hablo de actividades extraescolares, esas a las que van volando cuando salen del cole y hacen sus jornadas eternas. De hecho, desde las instituciones  psicológicas se recomienda elegir el ocio con criterio: por ejemplo, en Primaria una actividad deportiva y no competitiva, y otra intelectual; y en la ESO una hora semanal de idiomas, y otra más intelectual o deportiva. A partir de esta última etapa, además los niños y niñas deben comenzar a saber estar solos en casa y organizarse por sí mismos.

El aprendizaje es un proceso lento, que requiere tiempo: hacer, reflexionar, deshacer, y no hacer nada, y ahí es donde hablamos del juego. Un tiempo para desarrollar los aprendizajes y digerirlos. La educación también requiere tiempo, tiempo para cuadrar horarios, familias y amistades que den calidad de vida para que en un futuro nuestra infancia tenga herramientas para desarrollarse.

Publicado en Entradas | 2 comentarios

Learning to CARE

El día a día del mundo educativo te lleva de un lado a otro, te carga de energía y te descarga el pasotismo, te lleva a lo más alto con sus metas, y te desespera la falta de apoyos. Pero dentro de un proceso tan bonito como es el de educar te encuentras muchas más veces, más de las que se cree, con personas que transforman el mundo comenzando por los más pequeños. Y a mi me ha vuelto a pasar. Gracias.

Hace unos días tuve el placer de escuchar el proyecto que desarrolla una mujer con garra en el Líbano y alrededores. Patricia Nabti es la persona que está detrás del proyecto que desarrolla en lo que llamamos Oriente, y que ya está transformando el presente y el mañana. Su plan: incluir el voluntariado en la escuela. Su método: Capable-Available-Reliable-Engaged (CARE), es decir, capaz-disponible-fiable-comprometido. Su objetivo: conocerse a “mi”.

Partiendo de la sociedad como construcción social, y de la ciudadanía como elemento transformador de una regla sencilla, se fundamenta esta iniciativa que invita a la convivencia, aceptación, compromiso y reflexión. Patricia Nabti nos invita en su libro “Learning to CARE” a desarrollar en nuestros centros educativos programas que desarrollen las mejores habilidades, capacidades, actitudes y conocimientos del alumnado. En su manual nos invita a poner en marcha actos que localmente cambien a un nivel global. Nos da varias fórmulas para todos los gustos y posibilidades (nadie podrá decir que no): maratón de matemáticas para recaudar fondos, clubs deportivos o servicios benéficos, incentivos por buenos actos, asignaturas de voluntariado, servicios de aprendizaje (por ejemplo, construcción de una rampa accesible por parte del alumnado), o voluntariado de la comunidad en las escuelas (familias como personal de apoyo).

Son sólo algunas pistas, ideas. En mi mundo que comparto y apoyo que otra escuela es posible y necesaria lo veo claro: ciudadanía global (ciudadanía, que palabra más bonita). Para ello tenemos herramientas como ésta que podemos adaptar en las aulas y otros espacios educativos que irán transformando el día a día de una sociedad que cambia a grandes pasos y para la que necesitamos herramientas.  En estos días de planificación en las que comenzamos a llenar las mochilas para el nuevo curso escolar, os invito a indagar de cara al nuevo año en el que seguiremos construyendo algo tan precioso como la EDUCACIÓN con mayúsculas.

La educación es el arma más poderosa de cambiar el mundo” Nelson Mandela.

Publicado en Entradas | 3 comentarios

Yo no renuncio a…

Ante un momento de crisis como el que estamos viviendo llevamos años escuchando que la mejor medicina educativa es formarse, prepararse para la vida, ser competentes, invertir en educación, al mismo tiempo que somos conscientes y tal vez cómplices de una menor inversión por parte de nuestros gobiernos. Para mi la fórmula es sencilla: si no siembras, no recoges.

Estos días estamos comprobando como una vez más la educación se pone encima de las urnas. ¿Cuándo la educación va a quedar al margen y dejar de ser herramienta de manipulación y de colores? Parece que las medidas están claras y en esa línea las arcas comienzan a desinflarse al tiempo que las mochilas se cargan de libros nuevos. Lo que está pasando no deja de ser un grano más de una montaña que hace tiempo que dejó de tener forma: menor inversión en recursos, menos profesionales, más alumnado, diferencias, menos, menos, menos y sólo más recortes. ¿A qué estarías dispuesto a renunciar en la educación de tu hijo e hija: calidad, profesionalidad, o recursos? ¿Acaso no estamos ante un problema social que nos afecta a todos? Hablamos de calidad, de futuro, presente, de educación, ¿estamos todos los que somos? Educadores, profesorado, padres, madres, técnicos, directivas, vecinos, abuelas, sindicatos y demás familias no están dispuestos a renunciar al futuro.

La educación es la única herramienta que tenemos para defendernos en sociedad. Ante unas políticas que marcan y diferencian cada vez más líneas de acción restrictivas y diferenciación de derechos en base a ingresos, ¿acaso no estamos en el momento de madurez para exigir que la educación no sea una moneda de cambio y se establezca como un bien, derecho, y servicio? Yo no renuncio.

Las cifras no encajan, los discursos chirrían, la realidad es clara y dura: menos calidad porque estamos en crisis, ¿en crisis de qué? ¿de quién? ¿para qué? Yo no renuncio a la educación, más que nada porque ya sólo confío en ella como motor de cambios (que hacen faltan unos pocos). Llenen las mochilas de rotuladores y pancartas por favor. Cojan apuntes. Comienza el curso escolar.

Publicado en Entradas | 3 comentarios