LAS PROVINCIAS DEL BIERZO Y DE LE脫N DE 1822 EN LAS ACTAS DE LAS CORTES (I)

Es cosa bien conocida que entre 1821 y 1822 se aprob贸 una divisi贸n provincial de Espa帽a que, si bien no perdur贸 m谩s all谩 de 1823, concedi贸 personalidad jur铆dica a la comarca de El Bierzo, reconoci茅ndola como provincia, si bien con unos l铆mites que poco tienen que ver con los actuales. Ha sido un tema tratado casi hasta la saciedad por diferentes autores y en diferentes publicaciones, pero lo que yo personalmente pretendo es dar a conocer las intervenciones de los diputados en Cortes durante los debates previos y posteriores a la mencionada divisi贸n, ya que reflejan perfectamente las razones que condujeron a la ef铆mera fragmentaci贸n en dos partes de lo que pocos a帽os despu茅s (1833) ser铆a la actual provincia de Le贸n. Aprovecho para advertir que cuando transcribo las Actas la ortograf铆a difiere de la utilizada en la actualidad, ya que he respetado las convenciones ortogr谩ficas de las originales.
El Trienio Liberal (1820-1822) y la divisi贸n provincial.
Fernando VII,聽 acab贸 en 1814 con la Constituci贸n de 1812 y el r茅gimen liberal, dando lugar a lo que se llam贸 el聽鈥淪exenio Absolutista鈥 (1814-1820). Pero los liberales no estaban nada conformes con la situaci贸n: el 1 de enero de 1820 el teniente coronel聽Rafael de Riego, que estaba al mando de una fuerza expedicionaria destinada a sofocar los levantamientos independentistas en Latinoam茅rica, realiz贸 un聽pronunciamiento militar que acab贸 triunfando en marzo, con lo que el rey se vio obligado a reconocer y reinstaurar la Constituci贸n de 1812. Surgi贸 as铆 el聽鈥淭rienio Liberal鈥 (1820-1823), en el que Fernando VII era el jefe del Estado con grandes poderes, aunque los ten铆a que compartir con las Cortes.
Las Cortes en su聽primer periodo ordinario (marzo-mayo de 1820) plantean con car谩cter de urgencia la聽necesidad de una divisi贸n provincial de todo el Estado. En estas primeras sesiones ya se comienza a hablar de la conveniencia de crear una provincia berciana, usando como聽precedente la divisi贸n fiscal de Le贸n en tres 鈥減rovincias鈥 (Asturias-Le贸n-Ponferrada) que hab铆a funcionado durante pr谩cticamente toda la Edad Moderna.
El 17 de octubre de 1820 las Cortes pidieron a聽Felipe Bauz谩 y a Agust铆n de Larramendi la confecci贸n de una聽nueva 鈥渃arta geogr谩fica de Espa帽a鈥 para tener una base cartogr谩fica para la realizaci贸n de la divisi贸n provincial. A la vez incluyeron la descripci贸n de su聽propuesta de divisi贸n provincial, que era聽muy diferente a la de 1813-1814 de la que ya hablamos en otra ocasi贸n. Reapareci贸 la provincia de Zamora, por lo que la provincia leonesa perd铆a ese territorio al norte del Duero, si bien manten铆a lo arrebatado a Palencia, que segu铆a sin existir. Por lo dem谩s se mantuvo la extensi贸n de la anterior provincia subalterna de Astorga, pero聽se pas贸 la capitalidad a Ponferrada. El proyecto se present贸 a Cortes el 4 de marzo de 18211, abriendo los debates que referiremos a continuaci贸n.
La propuesta de Bauz谩 y Larramendi en 1821.Mapa de 聽Jes煤s Burgue帽o.
Veamos por ejemplo un fragmento de las actas de la sesi贸n de Cortes del 23 de marzo de 1821:

鈥淎 la comision encargada de la division del territorio espa帽ol se mand贸 pasar una exposicion del ayuntamiento de Villafranca del Vierzo, en la cual pedia 谩 las C贸rtes se sirviesen sancionar los votos justos de aquel pueblo, y los de los ayuntamientos de algunas provincias de Galicia, de que se erija aquel pa铆s en provincia separada; medida tan necesaria en pol铆tica como indicada en la naturaleza鈥.

Como se ver谩 m谩s adelante聽se refieren a los ayuntamientos gallegos de la zona de Valdeorras. Sin embargo, hubo discusiones sobre la territorialidad de esa provincia berciana y sobre cu谩l ser铆a su capital (Ponferrada o Villafranca), por lo que聽no se lleg贸 a un acuerdo.
La mayor parte de los diputados por Le贸n estaban de acuerdo en la necesidad de crear una provincia berciana, y as铆 qued贸 reflejado en su intervenci贸n ante la comisi贸n para la divisi贸n del territorio del 16 de junio de 18212: F. Sierra Pambley, A. Valc谩rcel, J. M. Couto y J. Subercase afirmaron que

鈥淟os diputados infraescriptos est谩n plenamente convencidos de que la nueva provincia denominada de Ponferrada es tan necesaria en pol铆tica como indicada por la naturaleza, pero habiendo sido siempre conocido el distrito de que se forma por el uso y com煤n acecci贸n [sic] de los pueblos con el nombre de provincia del Vierzo desde tiempo inmemorial, desear铆an se le continuase. La conservaci贸n de dicho nombre, siempre grato a sus naturales y que mantendr谩n en el hecho, les har谩 m谩s apreciable la ventaja que se les dispensa, y se persuadir谩n por consiguiente que se ha tenido con sus havitantes esta consideraci贸n, que aunque no versa sino sobre una palabra, influye no obstante a veces en la conveniencia de las disposiciones m谩s de lo que parece鈥

Obs茅rvese que聽la denominaci贸n que emplean es todav铆a 鈥渄e Ponferrada鈥, lo que no es de extra帽ar, pues Felipe Sierra Pambley, Romero Alpuente y Pe帽afiel siempre defendieron a esa ciudad como capital de la posible nueva provincia, mientras que otros diputados, como Manuel Goyanes Balboa, Clemenc铆n y Subercase optaban por Villafranca3. De todas formas,聽es rese帽able que Sierra Pambley ya empezara a justificar el uso de 鈥減rovincia del Vierzo鈥 con argumentos de toponimia tradicional y popular.
Pero el periodo m谩s decisivo fue el que se dio con la聽convocatoria de Cortes extraordinarias en septiembre de 1821, porque fue entonces cuando se confirm贸 que habr铆a una provincia berciana. No obstante tambi茅n hubo piedras en el camino: por ejemplo el 29 de septiembre se propuso suspender el proyecto de divisi贸n territorial, oyendo previamente a las diputaciones provinciales, pero las Cortes no admitieron esa iniciativa. Los Diputados por Le贸n en esos momentos eran Felipe de Sierra Pambley, Benito Lobato y Caballer, y Antonio Valc谩rcel.
-Sesi贸n del 30 de septiembre de 1821:
La comisi贸n fij贸 Villafranca como capital de la nueva provincia, lo que despert贸 la聽beligerancia de Ponferrada. Las actas de las Cortes de ese d铆a reflejan que

鈥渟e mandaron tener presentes en la discusi贸n del proyecto de divisi贸n del territorio (鈥) otra [instancia] del ayuntamiento de Ponferrada, solicitando que no se apruebe el dict谩men de la comision en la parte que designa 谩 Villafranca capital de aquella provincia, por carecer de todas las ventajas que reune Ponferrada鈥

Al mismo tiempo se siguieron escuchando las voces de diputados que hac铆an un llamamiento a la reflexi贸n,聽asegurando que el plan provisional de divisi贸n estaba siendo muy precipitado, y que antes de llevarlo a cabo hac铆a falta 聽una鈥渃arta geogr谩fica exacta, y [un] censo estad铆stico perfecto鈥, caracter铆sticas de las que carec铆a la obra de Bauz谩 y Larramendi.聽Otros, como Ugarte Alegr铆a,ped铆an incluso que no se tocaran las provincias nombradas en el art铆culo 10 de la Constituci贸n de 18121.聽Pero otros (la mayor铆a) prefer铆an que se ejecutase la divisi贸n provisional y que despu茅s ya se retocar铆an los flecos que pudieran quedar sueltos.
-Sesi贸n del 1 de octubre de 1821
Lo que tambi茅n parec铆a claro era que聽a esta provincia del Bierzo le ser铆a agregada la zona de Valdeorras, lo que provoc贸 las聽quejas de los ayuntamientos gallegos:

鈥淪e dio cuenta de las representaciones siguientes, que se mandaron tener presentes en las discusion sobre la division del territorio: (鈥) de los ayuntamientos del partido de Valdeorras, en que se quejaban de los perjuicios que esperimentarian de resultas de los limites se帽alados por la mencionada comision entre las provincias de Lugo y Orense, y la nueva del Vierzo, solicitando que antes de aprobarse el dict谩men de division del territorio, tal como se habia presentado, se mandase levantar un plano exacto por comisionados mistos del gobierno y de los pueblos que representaban鈥.

Ese mismo d铆a se volvi贸 a tratar聽el espinoso asunto de la capitalidad, en el que Ponferrada estaba poniendo toda la carne en el asador:

鈥淚gualmente se mand贸 tener presente en la misma discusi贸n otra representaci贸n dirigida por el secretario del despacho de la gobernaci贸n de la pen铆nsula del ayuntamiento de la villa de Ponferrada y otros pueblos de la provincia, en que solicitaban que en el caso de que se aprobase la formaci贸n de la nueva del Vierzo, se eligiera por capital 谩 la citada villa de Ponferrada en lugar de Villafranca, cuya solicitud apoyaba el gobierno鈥.

Pero la capitalidad de Villafranca ya era casi una realidad. En la misma sesi贸n聽se ley贸 el borrador de divisi贸n provincial:

鈥淟a comision va 谩 enumerar las provincias en que entiende debe dividirse el territorio de la pen铆nsula 茅 islas adyacentes, con espresion de sus capitales y de la poblacion que tiene cada una de ellas seg煤n los datos que se le han remitido.(…) Leon: Su capital Leon. La poblacion de esta provincia asciende, seg煤n el censo que se ha enviado 谩 la comision 谩 186,697 almas.(…) Vierzo: su capital Villafranca, que es preferible 谩 Ponferrada por su centralidad, mayor poblacion, copia de edificios p煤blicos, proporcion de comunicaciones y otras circunstancias. Poblacion, 86.385 almas鈥.

A continuaci贸n聽Mariano Villa justific贸 la necesidad de establecer una provincia aparentemente tan peque帽a como la del Bierzo:

鈥淟a comision hubiera deseado dar 谩 todas las provincias igual estension y facilidad en sus comunicaciones, si hubiera tenido una base con que contar para obtener un resultado exacto. Las variedades del terreno es otra de las dificultades que se opone 谩 esta igualdad. La comision ha observado todos los inconvenientes que hacen impracticable esta operacion. Para que las provincias situadas sobre un terreno esteril y escabroso consigan alguna comodidad es necesario dejarlas reducidas 谩 menor poblacion, como sucede 谩 la del Vierzo situada entre las monta帽as de primer orden鈥.

Es decir,聽se aducen razones sobre todo de 铆ndole geogr谩fico.
-Sesi贸n del 2 de octubre de 1821.
En la sesi贸n de Cortes聽sigui贸 siendo palpable la animadversi贸n de algunos diputados a la creaci贸n de provincias peque帽as. El gallego Jos茅 Mar铆a Moscoso, a煤n reconociendo las particularidades orogr谩ficas del Bierzo, no ve铆a motivos para agrandarlo agregando ayuntamientos gallegos:

鈥淵o siempre me opondr茅 谩 que haya provincias muy peque帽as. (鈥) Mas bien merecen el nombre de corregimientos que de provincias: tales son entre otras la del Vierzo y las de Chinchilla y J谩tiva. Yo no puedo concebir como la comision se ha determinado 谩 establecer estas nuevas provincias. Presenta para la del Vierzo una raz贸n particular y es la de que sus l铆mites naturales embarazan su comunicaci贸n con los paises comarcanos (…) Esta observaci贸n tendr铆a bastante fuerza si al mismo tiempo la comision no tratase de incluir en la del Vierzo los distritos de siete 煤 ocho ayuntamientos de Galicia que deben quedar incomunicados con la capital por la misma raz贸n en que la comision apoya la nueva creaci贸n de aquella; causando ademas otros muchos perjuicios 谩 estos pueblos cuyos habitantes ni tienen relaciones con esta provincia 谩 que se les agrega, ni utilidad alguna en que se les separe de la de Orense 谩 la que han pertenecido siempre, haci茅ndolos ahora desgraciados por el insignificante gusto de a帽adir una provincia que tenga 860 almas鈥.

Y haciendo gala de un gran desconocimiento antropol贸gico y ling眉铆stico el se帽or Moscoso a帽adi贸:

鈥淓s indudable que la comision debe tener presente el no confundir en una provincia individuos de otras muchas cuyas costumbres, h谩bitos y lenguage por mas que se diga y haga siempre ofrecer谩n inconvenientes para su mejor administraci贸n. Y un gallego por mas que se le diga que pertenece de ahora en adelante 谩 la provincia del Vierzo, siempre ser谩 聽gallego; pues lo que principalmente distingue las provincias 聽es el dialecto que se habla en cada una de ellas鈥.

A pesar de las opiniones del diputado聽es notorio que en Villafranca y en la franja m谩s occidental del Bierzo la lengua tradicional era y sigue siendo el gallego oriental, con lo que sus 煤ltimos argumentos no fueron precisamente un alarde de astucia pol铆tica.
Le respondi贸聽Diego Clemenc铆n, presidente de la Comisi贸n, tirando una vez m谩s de argumentos geogr谩ficos y humanos:

鈥淪铆 debe decir por lo que toca 谩 la provincia del Vierzo, que esta se halla rodeada de monta帽as que la aislan y naturalmente la constituyen en un estado de provincia. Gran parte de sus habitantes viven muchos meses del a帽o como en un mundo aparte, y no ser铆a justo abandonarlos, olvidar su comodidad, y privarlos de los medios de gobernarse en su mismo circuito. Es verdad que se han a帽adido al Vierzo algunos valles comarcanos de Galicia, y esto por una raz贸n muy sencilla; porque sobraba poblacion para la formaci贸n de las provincias de Galicia, y faltaba para la del Vierzo. Galicia tiene mill贸n y medio de habitantes, y ser铆a monstruoso no dividirla mas que en dos provincias, como me parece se ha indicado, mucho mas cuando ademas del esceso de su poblacion, su terreno es en gran parte montuoso鈥.

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La bandera actual y la bandera hist贸rica de Le贸n

Hoy quiero tratar acerca del origen de la actual ense帽a leonesa. Y aqu铆 cabr铆a preguntarse a qu茅 bandera nos referimos exactamente: 驴A la de la provincia? 驴A la regional? 驴A la de la ciudad? Pues en realidad a todas ellas, como veremos.

Las banderas provinciales espa帽olas

Antes de entrar en materia, echemos una ojeada a este mapa que he confeccionado con las banderas provinciales de nuestro pa铆s (pulsad la imagen para agrandar):

Hay varias cosas que llaman la atenci贸n. En primer lugar que, salvo honrosas excepciones (como C谩ceres), pr谩cticamente todas las banderas provinciales siguen un mismo patr贸n: colocar un escudo en el centro del campo. Es esta una costumbre vexilol贸gica muy espa帽ola y, en mi opini贸n, muy poco est茅tica. En el resto de Europa, por decirlo de alguna manera los escudos se expanden y se convierten en banderas. Algunas provincias est谩n empezando a sustituir el estilo espa帽ol tradicional por ese estilo europeo. Veamos como ejemplo A Coru帽a:
Bandera de A Coru帽a con fondo p煤rpura y escudo al estilo espa帽ol.
Bandera de A Coru帽a con estilo vexilol贸gico europeo.

Origen del fondo de color gules/p煤rpura

Siguiendo con el mapa, y si nos fijamos m谩s, hay otra cosa que llama la atenci贸n: la inmensa mayor铆a de las banderas tienen como color del campo (o fondo) el gules (rojo) o el p煤rpura (morado). No es algo casual, y tiene su explicaci贸n hist贸rica.
Esta costumbre hunde sus ra铆ces a fines del siglo XIV, cuando en todos los municipios realengos de la Corona de Castilla comienza a celebrarse el nombramiento de un nuevo monarca mediante el alzamiento del pend贸n real y/o el del concejo. Es la ceremonia denominada “proclamaci贸n”, en la que los ciudadanos principales organizaban un besamanos y alzaban los pendones mientras gritaban “Castilla, Castilla, Castilla por el rey …”. Tenemos noticias de que en Le贸n se variaba esa f贸rmula: en 1504 durante la proclamaci贸n de Juana I (“la Loca”) se grit贸 “Castilla, Castilla, Le贸n…”; en la de Carlos II el alf茅rez mayor del reino de Le贸n dijo desde el balc贸n municipal “Le贸n y su reino por el rey nuestro se帽or”, pero el resto de documentos que mencionan este acto reflejan la expresi贸n “Le贸n, Le贸n, Le贸n y todo su reino por el rey…”.
No hay que confundir al citado pend贸n real de las proclamaciones con el estandarte real: este 煤ltimo s贸lo lo pod铆a usar el rey y se corresponder铆a m谩s o menos con la actual bandera de la comunidad de Castilla y Le贸n, es decir, extendiendo las armas cuarteladas a la totalidad del pa帽o (al estilo europeo):
Estandarte real de la Corona de Castilla
El pend贸n real, que era el que se alzaba en las ciudades durante las proclamaciones, simplemente conten铆a el escudo cuartelado bordado en el centro de una rica tela de damasco. El color del pa帽o ten铆a que ser p煤rpura o carmes铆, que cada municipio interpretaba como le parec铆a, dando lugar a toda una variedad que iba desde el gules (rojo) al morado viol谩ceo. Seg煤n Emiliano Gonz谩lez y F茅lix J. Mart铆nez, el color escogido para el pa帽o era el p煤rpura, “que tiende a equipararse a una especial tonalidad del gules”. Veamos algunos ejemplos de pend贸n real:
Pend贸n real borb贸nico de Medina del Campo del s. XVIII. Obs茅rvese el gran parecido de los leones con los del Pend贸n que hoy se conserva en el despacho del alcalde en la ciudad de Le贸n.
Pend贸n real antiguo de Medina del Campo. En esta ocasi贸n data del s. XVII.
Pend贸n real de Sep煤lveda.
En algunos lugares adem谩s del pend贸n real pod铆a alzarse el propio de la ciudad, pero siguiendo el dise帽o del primero, es decir, poniendo el escudo municipal en el centro de una tela carmes铆 o p煤rpura. Sabemos que en algunas ciudades el escudo municipal se dispon铆a en el anverso del pend贸n real, con lo que 茅ste ten铆a dos caras diferentes. En cualquier caso, ah铆 tenemos el origen de muchas de las actuales banderas municipales. Con la creaci贸n de las provincias en 1833, cuando mucho m谩s tarde se vio la necesidad de adoptar una bandera provincial en muchas ocasiones se opt贸 por elegir la misma que la de la capital. Eso fue lo que andando el聽tiempo聽ocurri贸 en Le贸n. En otros lugares donde no exist铆a escudo propio (o se hab铆a perdido) se crearon ex novo, aunque a veces se mantuvo como fondo el color original del pend贸n real.Como curiosidad, mucha gente desconoce que adem谩s de bandera, la comunidad aut贸noma de Castilla y Le贸n tiene un pend贸n oficial que viene reflejado en el Estatuto de Autonom铆a (art. 6.5):

“El pend贸n vendr谩 constituido por el escudo cuartelado sobre un fondo carmes铆 tradicional”.

Este pend贸n est谩 basado en uno de los de Medina del Campo, ignorando a prop贸sito que en ese caso representaba a toda la Corona de Castilla (Galicia, Le贸n, Asturias, Castilla la Vieja, etc.) o a toda Espa帽a (caso del pend贸n m谩s moderno, con escus贸n de los Borbones).

Pend贸n de Castilla y Le贸n seg煤n el Estatuto de Autonom铆a.
El llamado “pend贸n real” de Le贸n

En Le贸n se us贸 como base para la bandera municipal y la provincial un pend贸n en tela de damasco carmes铆 que en la actualidad se conserva en el despacho del alcalde en la capital leonesa. No se sabe su antig眉edad exacta, aunque por sus caracter铆sticas debe ser del siglo XVIII o principios del XIX. Por otra parte, el dise帽o y el color del le贸n parece casi id茅ntico al de los leones del pend贸n real de Medina del Campo (datado en el siglo XVIII).
El “pend贸n real” portado por Alejandro Valderas. Foto: Norberto (DL)

Este pend贸n seguramente fue uno de los 煤ltimos en emplearse en las proclamaciones de los reyes. Sabemos que se usaba un ejemplar nuevo en cada proclamaci贸n. La 煤ltima vez que se hizo la ceremonia completa al estilo tradicional fue en tiempos de la coronaci贸n de Carlos IV (1788-1808). Se conserva la descripci贸n de este 煤ltimo:

“De rico damasco carmes铆, con borlas y fleco de oro y plata adornado de seis tarjetas que en campo de raso liso se hallan bordadas de realce con oro, plata y seda seis leones, armas 聽de esta muy noble ciudad”.

Este pend贸n con seis leones tambi茅n se utiliz贸 en la posterior e incompleta proclamaci贸n de Fernando VII en 1812, y probablemente sea el que se conserva hoy en d铆a, porque la tela del fondo ha sido renovada, pero conserva el escudo central y dos m谩s peque帽os. N贸tese que el color del animal es el dorado (no el p煤rpura ni el gules) y que se dice “armas de esta muy noble ciudad”, y no “del reino”. Propiamente habr铆a que llamarlo “el Pend贸n Concejil (o Municipal) de Le贸n”, y no “el Pend贸n Real”.

No hay que descartar que al mismo tiempo (o por la otra cara del pend贸n municipal) existiera un pend贸n real cl谩sico de la Corona de Castilla, porque en 1820 para celebrar la reinstauraci贸n de la Constituci贸n de 1812 se us贸 “un gui贸n de damasco de seda encarnado con franjas de oro, Leones y Castillos, armas de esta capital”.

Bandera municipal y bandera provincial

En el siglo XIX, a partir del nacimiento de las provincias surgi贸 la necesidad de diferenciar las armas de la ciudad y las de la provincia. Para ello se decidi贸 quitarle la corona al le贸n capitalino. M谩s adelante se a帽adieron forros al escudo de la ciudad, pero por lo dem谩s ambas banderas eran id茅nticas al disponer el escudo en un campo carmes铆, siguiendo la moda de la Corona de Castilla.

Actual escudo de la ciudad de Le贸n

En 1960 la Diputaci贸n institucionaliz贸 un modelo de bandera con el escudo de Le贸n en el centro y los de los partidos judiciales alrededor. Todav铆a se saca en alg煤n acto oficial, y creo haberla visto en un desfile de San Froil谩n.

“Sesi贸n de 25 de junio el Pleno acord贸 la instauraci贸n de la Bandera de la Provincia, teniendo en cuenta el dictamen del Cronista y los requisitos a que hubiese lugar. Un ejemplar, magn铆ficamente bordado, se destinaba a figurar con las banderas de las dem谩s provincias espa帽olas en el Templo de Nuestra Se帽ora La Virgen del Pilar, en Zaragoza, correspondiendo as铆 a la petici贸n formulada por el Sr. Alcalde de aquella Ciudad. El estandarte luci贸 por primera vez en las calles de Le贸n con ocasi贸n de la magna procesi贸n c铆vico religiosa de la clausura del A帽o Santo Isidoriano, el 6 de octubre, al frente de la Corporaci贸n Provincial en pleno y los doscientos treinta y tantos alcaldes de los municipios de la Provincia.”

Partidos judiciales representados en esa bandera de la Diputaci贸n de Le贸n: Villafranca (extinto), Ria帽o (llevado a Cistierna), La Vecilla, Valencia de Don Juan (extinto), La Ba帽eza, Astorga, Ponferrada, Murias de Paredes (trasladado a Villablino), Sahag煤n y Le贸n.

Bandera cuasi-oficial en 1960 de la Diputaci贸n de Le贸n.

Pero al mismo tiempo esta instituci贸n tambi茅n us贸 otra bandera, con el le贸n rampante de color gules en el centro de una ense帽a blanca. Y es que muchos eruditos consideraban a la provincia de Le贸n como la (menguada) heredera del Reino. Veamos como ejemplo esta foto, realizada cuando le fue impuesta a la Virgen del Camino la Medalla de Oro y Brillantes de la Diputaci贸n Provincial el 5 de octubre de 1954 (festividad de San Froil谩n, Patr贸n de la Di贸cesis de Le贸n):

(Imagen obtenida gracias a Rodrigo Ferrer)

Con la Transici贸n creci贸 el problema de distinguir entre la ense帽a municipal y la provincial. Fue m谩s o menos en 1977 cuando Juan Jos茅 Fern谩ndez 脷zquiza, presidente de la Diputaci贸n, canoniz贸 el rabo vuelto hacia el le贸n como rasgo distintivo del escudo de la instituci贸n que presid铆a, tal y como puede verse en esta ilustraci贸n:

Escudo de la provincia de Le贸n

Dicho presidente adujo razones zool贸gicas para tomar esta decisi贸n, ya que es la postura que adopta la cola de los leones en la naturaleza:

Evidentemente este hecho poco tiene que ver con la her谩ldica, pero 茅sa es la aut茅ntica raz贸n de la curiosa disposici贸n del rabo del le贸n de la Diputaci贸n. De todas formas, el color de la bandera provincial segu铆a siendo carmes铆, hasta que Miguel Cordero del Campillo se帽al贸 que “el p煤rpura o morado claro es el color del Reino de Le贸n y debe ser el de nuestra bandera”. Tal 茅xito tuvo la propuesta de este insigne veterinario que inmediatamente se procedi贸 al cambio en el color del pa帽o tanto de la bandera provincial como de la municipal. Y aqu铆 habr铆a que a帽adir tambi茅n la bandera regional, como veremos.

La bandera regional leonesa.

Tambi茅n durante la Transici贸n surgi贸 un importante movimiento autonomista leon茅s, aunque sus integrantes no se pusieron de acuerdo sobre cu谩l ser铆a el marco geogr谩fico de esa futura comunidad aut贸noma leonesa. En principio se pensaba en una uni贸n de las provincias de Salamanca, Zamora y Le贸n (Regi贸n Leonesa o Pa铆s Leon茅s), aunque al final cobr贸 mayor fuerza la opci贸n de “Le贸n solo”, ce帽ido a la provincia leonesa. Por eso no ha de extra帽ar que este movimiento adoptara como bandera regional una especie de versi贸n mixta entre la provincial y la capitalina.

En cualquier caso, desde el principio abundaron las dudas a este respecto, y al final leonesistas de diferentes ideolog铆as acabaron pidiendo consejo al mencionado Cordero del Campillo. El primero en hacerlo fue Baldomero Lozano (del PSOE), y en aquella ocasi贸n el veterinario y rector recomend贸 usar la bandera con fondo blanco, es decir, la ense帽a hist贸rica del reino de Le贸n. Tambi茅n acudieron a 茅l Jaime Andr茅s, Carlos Javier Llamazares y otros leonesistas del GAL (ojo, Grupo Auton贸mico Leon茅s, no confundir con el grupo contraterrorista de las mismas siglas), pero Cordero 聽defendi贸 entonces la versi贸n de “la purpurada”, es decir, el escudo de Le贸n en el centro de un pa帽o p煤rpura al modo tan difundido por la Corona de Castilla. Los leonesistas adoptaron esta bandera con entusiasmo y la difundieron por todas partes, aunque s贸lo reconocieron la paternidad de Cordero del Campillo con posterioridad. Cabe preguntarse si Zamora y Salamanca habr铆an aceptado esa bandera netamente capitalina en el caso de haberse configurado una autonom铆a leonesa triprovincial…

A la hora de representar el le贸n, se opt贸 por una versi贸n esquem谩tica m谩s acorde con los tiempos actuales, pero no est谩 de m谩s se帽alar que una de las opciones m谩s difundida es totalmente incorrecta desde el punto de vista her谩ldico. Me refiero a 茅sta:

La pata adelantada, en vez de estar m谩s levantada que la trasera (que es lo que define a la postura rampante), est谩 m谩s baja incluso que la imaginaria l铆nea del suelo, lo que constituye una figura her谩ldica inexistente o nueva, que podr铆amos denominar “le贸n pisante”. Si al menos las patas estuvieran al mismo nivel, tampoco ser铆a un le贸n rampante, sino “saliente”:

Le贸n rampante (izda.) y le贸n saliente (dcha.)

La Bandera Dixebriega

Fue creada hace unos 20 a帽os por H茅ctor Xil, y consiste b谩sicamente en incluir al escudo de la bandera regional dentro de una estrella amarilla. Es la ense帽a utilizada por grupos nacionalistas o soberanistas leoneses, como Agora Pa铆s Llion茅s.

Ep铆logo: la bandera hist贸rica leonesa.

Como hemos visto, el regionalismo leon茅s (y tambi茅n el nacionalismo) ha venido utilizando una bandera inspirada en la de la provincia de Le贸n, que a su vez proviene de la municipal de la capital. Ninguna de estas diferentes versiones con fondo carmes铆 o p煤rpura fue empleada en los tiempos en que el reino de Le贸n fue un estado medieval independiente. Resulta curioso que se optara por un modelo ya propio de la Corona de Castilla, en lugar de escoger la bandera hist贸rica de fondo blanco, que adem谩s de ser una de las ense帽as m谩s antiguas de toda Europa Occidental habr铆a sido m谩s f谩cilmente aceptada en Zamora y Salamanca al ser m谩s globalizadora. Esta elecci贸n ya no parece tener vuelta atr谩s, pero no est谩 de m谩s rese帽ar cu谩l es la bandera hist贸rica 聽leonesa:

Como ya dije en su d铆a, sabemos c贸mo era la bandera hist贸rica del reino de Le贸n gracias a representaciones como la de Alfonso IX en el Tumbo A de Santiago de Compostela. Consist铆a en un le贸n p煤rpura (o morado) en un campo de plata (color blanco o gris muy claro). 聽El le贸n se dispon铆a pasante cuando el marco era horizontal (como el rect谩ngulo de una bandera), y rampante cuando era cuadrado o m谩s alto que ancho (como ocurr铆a con varios tipos de pendones y en los escudos).

Aqu铆 cabe destacar algo que no he reflejado en art铆culos anteriores: es bastante probable que el le贸n del estandarte real leon茅s ya fuera rampante desde tiempos del Emperador Alfonso VII. Para decir esto me baso en聽“Las Siete Partidas” de Alfonso X, concretamente en la Ley XII del t铆tulo XXIII de la Segunda Partida, donde el Rey Sabio dice que:

“Se帽ales conoscidas posieron antiguamente que troxiesen los grandes homes en sus fechos, et mayormente en los de guerra (…); ca non tan solamente se han de acabdellar por palabra 贸 por mandamiento de los cabdiellos, mas aun por se帽ales; et estas son de muchas maneras. (…) Mas las mayores se帽ales et las mas conoscientes son las se帽as 贸 los pendones (…): et estas se帽as 贸 pendones son de muchas maneras asi como adelante se muestra”.

Ley XIII

Estandarte llaman 谩 la se帽al quadrada et sin fierros; et esta non la debe traer sinon emperador o rey.”

Si es cierto que desde “antiguamente” el estandarte real era cuadrado, eso quiere decir que la disposici贸n del le贸n era rampante, porque as铆 se ocupaba todo el campo de la ense帽a (lo que聽dif铆cilmente聽ocurrir铆a en un pa帽o cuadrado con un le贸n pasante). Estos colores y disposici贸n fueron traspasados posteriormente al ya mencionado estandarte real de la Corona de Castilla y al escudo her谩ldico leon茅s (el que figura en el centro de la bandera actual y en el escudo de Espa帽a). Conviene recordar que el estandarte real de la corona castellana en realidad no es otra cosa que la mezcla en cuartelado de dos banderas hist贸ricas de Castilla (castillo de oro en campo de gules) y dos de Le贸n.

La bandera hist贸rica leonesa no desapareci贸 en el siglo XIII al imponerse el estandarte real, el pend贸n real y el pend贸n municipal: todav铆a la podemos encontrar en distintos momentos muy posteriores. Por ejemplo, en esta obra de Durero del siglo XVI titulada “El carro triunfal. Jinete con las tablas de las bodas espa帽olas” en el Libro de Maximiliano.

En el estandarte que porta el jinete representante del reino de Le贸n figura el escudo real, pero tambi茅n un estandarte triangular con la bandera hist贸rica. Es de suponer que los colores ser铆an los mismos en este grabado bastante similar de Altdorfer sobre el triunfo de Maximiliano:

Tambi茅n aparece en esta representaci贸n del cortejo f煤nebre de Carlos V realizada por Jean y Lucas Doetecum en 1559:

Los debates sobre c贸mo debe ser la cola de este le贸n (a d贸nde tiene que apuntar, cu谩ntas curvas y mechones, etc.) y sobre la corona son bastante est茅riles desde un punto de vista hist贸rico: si nos atenemos a los ejemplos art铆sticos e iconogr谩ficos (leones en escudos, monedas, edificios, etc.) encontraremos ejemplos de todos los tipos. En realidad, si lo que se quiere es “recuperar” la bandera hist贸rica pero que a la vez no choque con los dise帽os actuales tan s贸lo hay que tener en cuenta estos aspectos:

-El fondo o campo ha de ser blanco o, como mucho, gris claro. Es decir, de color plata.

-El le贸n ha de ser rampante y ocupar la mayor parte posible de la bandera. Debe figurar en el centro de la ense帽a, aunque en el caso de las banderas institucionales el s铆mbolo suele desplazarse algo hacia la izquierda.

-El esmalte o color del le贸n es el p煤rpura (casi morado).

-El le贸n debe llevar corona de oro. Aunque fue un a帽adido de 茅poca de Sancho IV (1284-1295), a partir del s. XIV el le贸n siempre lleva corona a la hora de representar al reino.

-No importa demasiado c贸mo sea esa corona. La representaci贸n m谩s t铆pica es la de tres florones. En el le贸n disponible en mi p谩gina de Los Telares, aparece la corona m谩s utilizada en las representaciones de los reyes leoneses del Libro de las Estampas de la Catedral de Le贸n.

-Tampoco es esencial el color de las u帽as y de la lengua. La lengua es frecuente que aparezca en color rojo (gules), aunque tambi茅n abundan los ejemplos en los que es del mismo color que el cuerpo del animal. Las u帽as es m谩s dif铆cil decirlo, dado su peque帽o tama帽o en representaciones que ya de por s铆 suelen ser de peque帽o formato. A partir del siglo XVI, posiblemente por influencia flamenca, tambi茅n aparecen de color gules, y as铆 se dice en jerga her谩ldica que el le贸n “est谩 armado de gules” (es decir, tiene la lengua y las u帽as de color rojo).

Un ejemplo de bandera hist贸rica del reino de Le贸n.
Aunque en este caso se trata de una bandera con el escudo institucional de un colegio mayor de Salamanca, 聽responde bastante bien 聽al modelo y proporciones de la bandera hist贸rica del reino de Le贸n (salvo por el color, que ser铆a p煤rpura).
Un par de ejemplos de la bandera hist贸rica que encabeza muchos de los desfiles de pendones de la Asociaci贸n Cultural Pendones del Reino de Le贸n, como muy bien me se帽al贸 mi amigo Mario Castro de Lera:

Para consultar la bibliograf铆a y obtener m谩s informaci贸n sobre este tema, http://corazonleon.blogspot.com

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Hermanamientos a medias

Publicaba recientemente Ileon.com que Valverde de la Virgen se hermanar谩 con Aulnay-de-Saintonge, un pueblo franc茅s del departamento del Charente Mar铆timo que tiene unos 1500 habitantes. La noticia me trajo a la mente las conversaciones sobre los hermanamientos que mantuve recientemente durante nuestras vacaciones en M煤nich. Parece que en Le贸n estamos acostumbrados a descubrir cu谩les son los hermanamientos de nuestras ciudades y pueblos s贸lo por los carteles que se ponen a las entradas, y a veces ni eso, bien porque est谩n en sitios dif铆ciles de descubrir, o bien porque ni siquiera existen. Y es que en este pa铆s tenemos una visi贸n demasiado institucionalista de los hermanamientos: la gente tan s贸lo se entera de ellos cuando se anuncia uno nuevo en la prensa, y despu茅s del acto institucional da la impresi贸n de que 鈥渟i te he visto no me acuerdo鈥.

No ocurre as铆 en Europa (para m铆 脕frica acaba en los Pirineos), donde se toman muy en serio la creaci贸n de estos lazos, y donde la participaci贸n es b谩sicamente ciudadana y popular. Por poner un ejemplo, son muy numerosos los hermanamientos entre ciudades francesas y alemanas. Cuando dos ciudades o pueblos toman la decisi贸n de hermanarse, es frecuente que se creen sendas asociaciones de hermanamiento, que se encargar谩n de poner en contacto a sus respectivos habitantes para realizar todo tipo de intercambios. En medio de un ambiente festivo y entusiasta, en ambos sitios se impartir谩n clases del idioma de la otra ciudad, y se programar谩n visitas rec铆procas. No es raro que, por ejemplo, la banda de m煤sica local acoja a la de la otra ciudad, pero no en hoteles a cuenta del erario p煤blico, sino en los hogares de sus integrantes. Por supuesto, el proceso es rec铆proco, y abarca a asociaciones y agrupaciones de todo tipo (folkl贸ricas, musicales, culturales…), y por turnos cada a帽o se celebra una fiesta en honor de los hermanados.

Adem谩s de la vertiente l煤dica del asunto, tambi茅n es algo muy beneficioso para ambas comunidades, porque los participantes suelen repetir, aprendiendo el idioma y la cultura de sus hermanados, e incluso trabajando peque帽as temporadas en la ciudad hermana. Al depender b谩sicamente de una asociaci贸n, y no de un ayuntamiento que seguramente cambiar谩 su composici贸n en las siguientes elecciones, los hermanamientos son mucho m谩s fuertes y duraderos. Por desgracia para los franceses, muchas veces se imaginan que este sistema funciona igual en Espa帽a, pero pronto se desenga帽an. Voy a poner un ejemplo: Astorga est谩 hermanada con la ciudad francesa de Moissac. Hace a帽os, al poco de realizarse el hermanamiento, cuando un astorgano visitaba la ciudad (c茅lebre por el claustro y la portada del monasterio de San Pedro) descubr铆a sorprendido que era recibido con alborozo en el museo y se le permit铆a el acceso de forma gratuita. Las gu铆as lo trataban con todos los honores, y le informaban que hab铆a mucha gente en Moissac estudiando espa帽ol para viajar y conocer Astorga. Tengo entendido que hoy en d铆a eso ya no ocurre, y que all铆 los 谩nimos se enfriaron r谩pidamente al descubrir que su entusiasmo no era tan correspondido al otro lado de los Pirineos.

La triste realidad es que por estas tierras los hermanamientos dan la impresi贸n de que muchas veces se hacen para cobrar la subvenci贸n de turno. Este esp铆ritu puede rastrearse hasta en la propia noticia que citaba al comienzo, donde se dice literalmente:

鈥淓stas uniones entre municipios son posibles gracias al programa ‘Europa con los Ciudadanos’, el cual subvenciona este tipo de enlaces鈥.

Si un hermanamiento depende de una subvenci贸n, cuando menos no es sincero, y dif铆cilmente perdurar谩 en el tiempo. S贸lo si ambas comunidades se toman el asunto en serio, al margen de instituciones y subvenciones, ser谩n verdaderamente hermanas. Esperemos que ese sea el caso de Valverde de la Virgen y Aulnay-de-Saintonge.

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Castilla y Le贸n y la crisis del estado de las autonom铆as

Hace muy pocos d铆as sali贸 a la luz una encuesta realizada por Metroscopia entre los d铆as 3 y 4 de octubre en la que, entre otras cosas, se preguntaba a los encuestados qu茅 forma de organizaci贸n del Estado preferir铆an. Como muy bien reflejan en el blog de la empresa, llama poderosamente la atenci贸n el desprestigio que est谩 alcanzando el sistema auton贸mico: en 2003 era el sistema preferido por algo m谩s del 50% de los consultados, mientras que desde 2010 ha ido cayendo en picado de tal forma que en este mes tan s贸lo lo apoyan el 26% . Mientras, han crecido casi exponencialmente los encuestados que prefieren un estado centralizado, alcanzando un 29%, lo que nos retrotrae a cifras de 1984, cuando el Estado de las Autonom铆as se estaba acabando de vertebrar (muy a lo sui generis en nuestro caso). Por otro lado, y como “compensaci贸n”, tambi茅n se observa un aumento de las posturas federalistas e independentistas, lo que no deja de ser llamativo.

Resulta curiosa la manera en que los pol铆ticos y la mayor铆a de los medios ni siquiera se han hecho eco de esta encuestas. Supongo que ser谩 para cerrar los ojos a esta realidad y seguir metiendo la tijera en otros sitios que a los ciudadanos les duelen m谩s. Y si hay que recortar administraciones, pues se amenaza a las Entidades Locales Menores (juntas vecinales y concejos), que aunque por lo general no cuestan un euro a los contribuyentes, son muchas (sobre todo en Le贸n), y queda muy bien decir a frau Merkel que se han eliminado m谩s de tres mil entidades “pol铆ticas”, mientras no se toca a las principales responsables de la crisis.

Con todo esto no quiero decir que yo est茅 en contra (ni a favor) del Estado de las Autonom铆as, aunque s茅 que estos datos en principio parecen dar la raz贸n a los que se oponen a la actual comunidad de Castilla y Le贸n. Sin embargo, hay que tener un m铆nimo de coherencia: o se apoya la creaci贸n de una comunidad aut贸noma leonesa, o bien se apoya el final del sistema auton贸mico, pero defender ambas cosas es un ejercicio de incoherencia si no se propone otra alternativa.

Personalmente, soy partidario de que Le贸n tenga la m谩xima personalidad administrativa que permita el Estado, ya sea 茅ste federal o centralista. En cualquier caso, para m铆 ese es un problema casi secundario: sea cual sea el marco administrativo, lo verdaderamente importante es que los leoneses seamos conscientes de nuestra historia y de nuestra cultura para reconocernos como pueblo con personalidad propia. Ahora bien, tambi茅n es cierto que la actual comunidad aut贸noma, que pod铆a haber sido edificada sobre el respeto y reconocimiento de las dos identidades que la componen, ha preferido pasar el rodillo sobre ambas y, como un nuevo doctor Frankenstein, ha fabricado una nueva, inviertiendo en ello muchos millones de euros a trav茅s de publicaciones y de todo tipo de propaganda e instituciones ( y a la Fundaci贸n Villalar me remito). Y ante eso los leoneses no podemos permanecer callados ni inactivos.

Transcribo algunas de las conclusiones del blog de Metroscopia y la tabla donde vienen reflejados los datos anteriormente mencionados, pero les recomiendo leer 铆ntegro el documento.

Cabe fechar en 2003 el momento en que el actual modelo de Estado auton贸mico alcanz贸 su m谩ximo nivel de apoyo popular: un 51% de los espa帽oles declaraban entonces que esa era la forma de organizaci贸n del estado que prefer铆an; un 24% ped铆a una ampliaci贸n de las competencias de las Autonom铆as, solo un 10% a帽oraba el Estado centralizado y solo un 8% aspiraba a que fuera posible la independencia. En el momento actual, solo nueve a帽os despu茅s, el panorama ha variado sustancialmente: los satisfechos con el actual Estado de las autonom铆as solo suponen el 26% (la mitad que en 2003); se han multiplicado en cambio por tres los que propugnan un retorno al Estado centralizado (que representan ahora el 29%) y parecen experimentar un suave, titubeante pero apreciable ascenso las preferencias por un Estado federal. Los partidarios de posibilitar la independencia a aquellas Comunidades que as铆 lo deseen han aumentado muy levemente y suponen el 11% (en 1983 representaban el 10%). Es decir, parece existir una notable fragmentaci贸n de las preferencias por uno u otro modelo de Estado. A grandes rasgos cabr铆a decir que casi un tercio (29%) de los espa帽oles optar铆a por un modelo de Estado centralizado, otro tercio (35%) preferir铆a un Estado auton贸mico como el actual o corregido al alza y casi otro tercio (30%) ser铆a partidario de la reorganizaci贸n en federaci贸n de estados (19%) o de la posibilidad de secesi贸n, si fuese el caso. En este punto, pues, no solo dista mucho de existir una opini贸n dominante, sino que las dos m谩s claramente contrapuestas agrupan, en conjunto, a casi el 60% de la ciudadan铆a.

metroscopia

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La crisis no existe para la Fundaci贸n Villalar

El d铆a ocho de octubre se ha hecho p煤blica una nota de prensa de Europa Press en la que la denostada Fundaci贸n Villalar hace patente que para ella no existe la crisis y que, aparentemente, va a salvarse de la quema de fundaciones privadas financiadas con dinero p煤blico que ha anunciado el Gobierno de Rajoy. Para aquellos que no lo sepan, el fin 煤ltimo de esta Fundaci贸n es “acrecentar el sentimiento de pertenencia a la comunidad de Castilla y Le贸n”, lo que ya de por s铆 es una demostraci贸n de que esta comunidad aut贸noma ni siquiera ha cuajado entre sus propios integrantes. Para el desarrollo de tan 铆mproba tarea, la Fundaci贸n dispone de algo m谩s de mill贸n y medio de eurillos al a帽o (ah铆 es nada), m谩s la multitud de gastos que le sufraga y/o subvenciona generosa y directamente la propia Junta de Castilla y Le贸n (congresos, publicaciones, etc.)

Como se ha dicho, hace unas semanas se anunci贸 que entre los planes de recortes del Gobierno iban a estar las fundaciones privadas sostenidas con dinero p煤blico, y que para ello se iba a presionar a las autonom铆as para hacerlas desaparecer. Curiosamente, desde entonces se ha notado cierto nerviosismo en el entorno de la Fundaci贸n Villalar, e incluso se ha empezado a dotarla de fines sociales y caritativos para hacerle un lavado de cara. La Fundaci贸n ha estado d铆a s铆, d铆a tambi茅n, intentando asomarse a los medios para mostrar una hiperactividad en los temas m谩s rocambolescos con tal de que se vea justificada su existencia. Parece que ahora ha regresado la calma, y sus directivos ya han hecho p煤blicos sus planes hasta el 2015, se帽al inequ铆voca de que se sienten respaldados por la Junta (驴y el Gobierno?), lo que no es de extra帽ar, ya que sus dirigentes forman parte de las altas esferas de la administraci贸n auton贸mica: sin ir m谩s lejos, y por poner un ejemplo, M陋 Josefa Cirac, presidenta de las Cortes de Castilla y Le贸n, es tambi茅n la presidenta de la Fundaci贸n Villalar, lo que sin duda constituye toda una muestra de independencia pol铆tica.

Veamos algunas joyas de la nota de prensa con la que comenz谩bamos este art铆culo:

“El Patronato de la Fundaci贸n Villalar-Castilla y Le贸n, presidido por M陋 Josefa Garc铆a Cirac, ha aprobado hoy los ejes fundamentales sobre los que se asienta su Plan de Actuaciones 2012-2015 y que son la educaci贸n para adquirir conciencia de la identidad regional, la puesta en valor de todos los activos de la Comunidad y el fomento de los valores regionales para conseguir una adecuada proyecci贸n exterior”.

Es decir, la Fundaci贸n seguir谩 demostrando que Castilla y Le贸n es la 煤nica comunidad aut贸noma que necesita “adquirir conciencia”, lo que no deja de constituir un curioso ox铆moron. Adem谩s, se menciona la “conciencia regional”, obviando que dentro de esta autonom铆a conviven, como bien dice su nombre (Castilla Y Le贸n), dos regiones y dos identidades: la castellana y la leonesa.

Y la nota contin煤a de la siguiente manera:

“El objetivo de este plan de actuaci贸n es poner en valor el potencial de la Fundaci贸n, alineando sus recursos y esfuerzos para lograr acrecentar el sentimiento de pertenencia de los castellanos y leoneses a una Comunidad Aut贸noma con identidad propia”.

Menuda parodoja: si la Comunidad Aut贸noma tiene “identidad propia” 驴para qu茅 es necesaria una Fundaci贸n cuyo fin es “adquirir conciencia de la identidad regional”?

鈥淧or otro lado, todas las actuaciones de la Fundaci贸n estar谩n orientadas no s贸lo a incrementar el sentir y la tradici贸n de los castellanoleoneses, sino tambi茅n su participaci贸n en el D铆a de la Comunidad, con acciones anteriores y posteriores al 23 de abril鈥.

Este 煤ltimo pasaje ya es de traca: se utiliza un gentilicio “frankesteiniano” desterrado hace lustros del Estatuto de Autonom铆a (castellanoleoneses, que suena como a austroh煤ngaro, pero en cutre), y se se帽ala la potenciaci贸n de la “fiesta” de la derrota de Villalar del 23 de abril como otro de los objetivos de la Fundaci贸n. Creo que no hace falta se帽alar el nulo arraigo popular de esa fiesta en provincias como Le贸n, pero una vez m谩s la Fundaci贸n se muestra dispuesta a sembrar ingentes cantidades de dinero p煤blico en el desierto identitario de Castilla y Le贸n.

Para finalizar, se anuncia una nueva y sorprendente actividad, supongo que para no perder la estramb贸tica l铆nea mantenida hasta hace poco:

鈥淒entro de este plan de actuaciones, la actividad m谩s pr贸xima tendr谩 lugar el d铆a 24 de octubre y ser谩 una exposici贸n en el vest铆bulo principal de las Cortes bajo el t铆tulo de ‘Plastihistoria de Castilla y Le贸n’.
La muestra recoge veinte escenas, realizadas con plastilina, de la historia de la Comunidad, y est谩 dirigida tanto a escolares como a adultos鈥.

Mucho me temo que el esp铆ritu de esta exposici贸n seguir谩 siendo el del famoso C贸mic de historia, que ya nos mostr贸 a los leoneses lo malos y lo poco importantes que fuimos. Qui茅n sabe: lo de elegir la plastilina como formato tal vez tenga un sentido metaf贸rico y con ello la Fundaci贸n y los pol铆ticos cutre-nacionalistas de la Junta quieran demostrar que la historia es tan moldeable entre sus manos como ese material. En fin, que siga la fiesta, que paga la Junta. Qu茅 f谩cil y barato sale disparar con p贸lvora del rey.

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El reino de Le贸n y la anexi贸n de Portugal de 1580

Como ya hemos visto, Portugal se independiz贸 del reino de Le贸n a mediados del siglo XII. Nuestro pa铆s vecino consigui贸 acabar su propio proceso de reconquista en 1249, tras la toma de Faro, lo que contrasta con lo ocurrido en la Corona de Castilla, que no lo logr贸 hasta 1492 (m谩s de dos siglos despu茅s) debido a las violentas guerras civiles que surgieron en su seno desde tiempos de Alfonso X.

Esta independencia concluy贸 temporalmente en el siglo XVI: en 1578 hab铆a muerto sin descendientes el rey Sebasti谩n I, ante lo cual surgieron varios pretendientes al trono luso. Uno de ellos era el rey espa帽ol, Felipe II (1556-1598), ya que su madre hab铆a sido Isabel de Portugal, que pertenec铆a a la familia real portuguesa (era la segunda hija de Manuel I, el bisabuelo de Sebasti谩n I). Felipe se impuso militarmente a los dem谩s candidatos y en 1580 se anexion贸 Portugal, creando la llamada Monarqu铆a Hisp谩nica, ya que gobernaba la totalidad de Hispania, es decir, la Pen铆nsula Ib茅rica. Esta uni贸n perdur贸 hasta 1640, fecha en la que Portugal se rebel贸 contra Espa帽a y proclam贸 rey a Juan IV, que hasta ese momento hab铆a sido el octavo duque de Braganza.

Poco antes de la nueva independencia de Portugal el clima pol铆tico no deb铆a ser muy favorable para la monarqu铆a hispana en el pa铆s vecino, as铆 que el intelectual Juan Caramuel Lobkowitz (1606-1682) public贸 en 1639 una obra de m谩s de 400 p谩ginas titulada “Philippus Prudens”(Felipe el Prudente), en la que quer铆a demostrar la legitimidad de los derechos de Felipe II sobre Portugal. Uno de los principales argumentos que esgrimi贸 Caramuel fue el hecho de que el monarca espa帽ol pudo hacerse con el pa铆s leg铆timamente porque era el heredero directo de los reyes de Le贸n. Pero no se quedaba ah铆: justificaba que Portugal se hab铆a independizado de forma ilegal de Le贸n, porque seg煤n 茅l Alfonso Enr铆quez se hab铆a rebelado injustificadamente contra su se帽or natural, Alfonso VII, y adem谩s las Cortes de Lamego se hab铆an reunido contra la legalidad vigente. Caramuel afirm贸 en esta obra que cualquier guerra hecha por los reyes de Le贸n contra Portugal fue una guerra justa, porque se hizo a t铆tulo de recuperaci贸n.

En cuanto al reconocimiento papal de la independencia portuguesa en el s. XII, el autor sostiene que en todo caso Alfonso Enr铆quez fue como mucho un rey “pontificio” (fue reconocido como tal por el Papa), pero no secular, y que adem谩s hab铆a incumplido su obligaci贸n de acudir a las cortes de Le贸n. En definitiva, Caramuel manten铆a que Portugal y todos sus territorios de ultramar deb铆an ser parte de la monarqu铆a hisp谩nica como compensaci贸n por aquellos 436 a帽os de “rebeli贸n” contra los reyes de Le贸n:

“Praeterea debet Lusitania Leigionensium Regi vectigalia 436 annorum. Certe bella sine expensis maximis non sunt: illa & has potuisset Legionensis Rex et Regno Algarbiae ac Indiis sumere. Quantae autem in bellis expensae fuerint factae, nec liquido constare potest: nec dubitemus licet, Indias & Algarbiam pro pignore sumi debere, quosque illi restituerent expensas omnes.”

El libro incluye un hermoso grabado pol铆tico-astrol贸gico en el que un le贸n coronado (s铆mbolo del reino de Le贸n, y por ende, de Espa帽a) sojuzga a un drag贸n (s铆mbolo de Portugal) y que contiene un curioso epigrama que traducido al espa帽ol viene a decir m谩s o menos lo siguiente;

“Tantas veces huy贸 el Drag贸n del signo de Le贸n, que ha de volver, y tantas veces el pescuezo soberbio volvi贸 al pie:
No huir谩: est谩 capturado justamente; sabe defender PRUDENTE con mano armada el LE脫N sus derechos”.
Alegor铆a de la anexi贸n de Portugal de 1580

El drag贸n era el s铆mbolo de Portugal desde tiempos de Juan I. No sabemos con exactitud en qu茅 momento se empez贸 a usar el le贸n como s铆mbolo de Espa帽a, aunque parece que fue en 茅poca de Felipe II, porque fue entonces cuando este animal comenz贸 a ser citado como “el le贸n de Espa帽a”, y a figurar como alegor铆a del pa铆s en mapas y otras ilustraciones. El propio Caramuel justifica que

“el Le贸n es Pr铆ncipe de las seluas, Monarcha de los brutos, y Enperador de todos los animales (…) no conoce el miedo, y por esta raz贸n es s铆mbolo perfecto de Espa帽a, que con coraz贸n de leona ampara con valor a todos sus s煤bditos”.

Tambi茅n cabr铆a preguntarse si naci贸 como s铆mbolo hisp谩nico, es decir, de la uni贸n de Espa帽a y Portugal, buscando la justificaci贸n de que ambos pa铆ses ya hab铆an estado unidos en la 茅poca del reino de Le贸n. Hay que recordar que una de las primeras veces que aparece mencionado es, precisamente, en el t铆tulo de la obra “El le贸n de Espa帽a”, de Pedro de la Vezilla Castellanos, que fue publicada en el a帽o 1586, es decir, s贸lo 6 a帽os despu茅s de la a帽exi贸n de Portugal por Felipe II.

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Cuando Portugal se independiz贸 del reino de Le贸n

Durante gran parte de la Alta Edad Media Portugal fue uno m谩s de los territorios de la corona leonesa: en ocasiones dependi贸 de Galicia, aunque lleg贸 a contar con condes propios. En el a帽o 1095 Alfonso VI (1065-1109) separ贸 ambos territorios, concediendo el condado de Galicia a su hija Urraca y a su marido Raimundo de Borgo帽a, y el condado de Portugal a Enrique de Borgo帽a (primo del anterior) y Teresa (una de las hijas ileg铆timas que Alfonso hab铆a tenido con la berciana Jimena Mu帽oz).

Cuando Teresa enviud贸 sigui贸 controlando los destinos de Portugal, acompa帽ada por su hijo Alfonso Enr铆quez (Afonso Henriques), que era menor de edad. Parece que gobernaba como si fuera una reina, y de hecho algunas cr贸nicas ya la reconocen como tal en esta 茅poca, si bien hay que recordar que en el reino de Le贸n frecuentemente se daba el tratamiento de reyes y reinas a los hijos del rey, e incluso a sus hermanas. Teresa tuvo continuos enfrentamientos con su hermanastra Urraca I cuando 茅sta ya era reina de Le贸n (1109-1126), y esta rivalidad pervivi贸 entre sus respectivos herederos (Alfonso Enr铆quez y Alfonso VII). El emperador leon茅s lleg贸 a poner sitio a su primo portugu茅s en Guimaraes en 1127, pero se retir贸 cuando 茅ste le jur贸 lealtad. Al a帽o siguiente estall贸 una guerra entre Alfonso Enr铆quez y su madre Teresa que se decidi贸 en favor del primero en la batalla de San Mamede.

Tal y como nos cuenta la Chronica Adefonsi Imperatoris, Alfonso Enr铆quez invadi贸 tres o cuatro veces el sur de Galicia, aunque todas ellas fue expulsado “sin honor” por los nobles gallegos. En 1139, despu茅s de vencer a los almor谩vides en la batalla de Ourique, fue aclamado como rey por sus soldados, aunque no fue reconocido como tal hasta unos meses despu茅s en las llamadas Cortes de Lamego. Aprovechando un levantamiento de Garc铆a de Pamplona contra Alfonso VII, Alfonso Enr铆quez (o Alfonso I, si se prefiere) tambi茅n alcanz贸 algunos 茅xitos en el a帽o 1140, pero tuvo que regresar a sus tierras para hacer frente a las ofensivas de los almor谩vides. Tras varias escaramuzas y amagos de batallas, leoneses y portugueses llegaron a un acuerdo en ese mismo a帽o, estableci茅ndose la frontera actual entre Galicia y Portugal.

Tal y como relata el profesor Maurilio P茅rez en el libro “Quando Portugal era reino de Leao”, en 1143 Alfonso I de Portugal y Alfonso VII mantuvieron un encuentro en Zamora: all铆 el leon茅s reconoci贸 como rey a su primo a cambio de que le jurara vasallaje, ya que como emperador le interesaba tener el mayor n煤mero de reyes vasallos posibles. Adem谩s, el luso obtuvo el se帽or铆o de Astorga, lo que tal vez era una maniobra del Emperador para mantenerlo en la 贸rbita leonesa. En cualquier caso, ese mismo a帽o Alfonso Enr铆quez escribi贸 al Papa para ofrecerle su vasallaje y as铆 librarse del sometimiento a su primo: Lucio II al principio no se atrevi贸 a llamarle rey, aunque acept贸 el vasallaje a cambio del pago de una cantidad. Sabemos que Alfonso VII protest贸 ante el Papado en el a帽o 1147 贸 1148 por este asunto, pero desconocemos el transcurso de los siguientes procedimientos diplom谩ticos. No obstante, el Emperador no debi贸 darse del todo por vencido, ya que seg煤n algunas cr贸nicas en su testamento meti贸 a Portugal como parte de los territorios que le correspond铆an a su hijo Fernando II (1157-1188), es decir, dentro de la Corona Leonesa. Si esta noticia es cierta, Alfonso VII pec贸 de optimismo, pues la separaci贸n e independencia de Portugal ya era un hecho m谩s que consumado.

Las luchas entre el reci茅n nacido reino de Portugal y la corona leonesa fueron constantes, y tanto Fernando II como Alfonso IX se vieron forzados a combatirlo para evitar que les cortara la expansi贸n por el sur, pues Alfonso I intent贸 tomar ciudades como C谩ceres o Badajoz. En el transcurso de una de estas operaciones militares el portugu茅s cay贸 prisionero de Fernando II, quien tuvo en su mano la posibilidad de deshacerse del que era su suegro y anexionarse Portugal. Sin embargo, el rey leon茅s prefiri贸 liberarlo y Portugal sigui贸 existiendo como estado independiente… hasta el s. XVI, como veremos en el pr贸ximo post.

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LA JUNTA DESPRECIA AL LEON脡S

驴Se imaginan a una comunidad aut贸noma neg谩ndose a cumplir un art铆culo de su propio Estatuto? 驴Se imaginan si ese art铆culo precisamente hiciera referencia a una parte important铆sima de su patrimonio cultural? Pues bien, no hace falta que realicen ese ejercicio de imaginaci贸n, porque est谩 sucediendo hoy en d铆a en nuestra autonom铆a. El art铆culo del Estatuto es el 5.2, y de lo que trata es del leon茅s. Literalmente dispone: 鈥淓l leon茅s ser谩 objeto de protecci贸n espec铆fica por parte de las instituciones por su particular valor dentro del patrimonio ling眉铆stico de la Comunidad. Su protecci贸n, uso y promoci贸n ser谩n objeto de regulaci贸n鈥. Esta declaraci贸n suena fatua y vac铆a, ya que a d铆a de hoy la Junta sigue sin hacer nada en favor de la preservaci贸n y divulgaci贸n de dicha lengua.

Ello ha quedado de manifiesto en los 煤ltimos meses gracias a la labor desarrollada por la Asociaci贸n Cultural Faceira, que ejerci贸 el Derecho de Petici贸n (recogido en la Constituci贸n) ante la Consejer铆a de Cultura y Turismo y la Consejer铆a de Educaci贸n para solicitar informaci贸n sobre el cumplimiento efectivo del citado art铆culo 5.2. La Consejer铆a de Cultura se despach贸 con una simple carta, asegurando alegremente (y sin aportar pruebas) que se est谩n haciendo muchas cosas en favor del leon茅s. La Consejer铆a de Educaci贸n, haciendo poco honor a su nombre, ni siquiera se dign贸 a contestar, vulnerando as铆 un derecho constitucional. Faceira se li贸 la manta a la cabeza y con sus propios medios demand贸 judicialmente a la Consejer铆a, a pesar de los gastos que ello conllevaba (procuradores, abogados,etc.). La maniobra result贸 efectiva, ya que en cuando tuvo constancia de ello, Educaci贸n dict贸 una apresurada resoluci贸n denegando la introducci贸n del leon茅s en el sistema educativo aduciendo unos argumentos realmente d茅biles y pobres.

De todo esto se desprende que las Consejer铆as encargadas de velar por el leon茅s no est谩n haciendo nada ni pretenden hacerlo. Ello es m谩s sangrante si acudimos a las comparaciones: el gallego, que est谩 siendo impartido en colegios y escuelas del Bierzo y de parte de Zamora, cuenta con un presupuesto anual de casi 600.000 euros (100 millones de las antiguas pesetas), mientras que el leon茅s cuenta con la astron贸mica cifra de… 0 euros. De hecho, durante la tramitaci贸n en las Cortes de Castilla y Le贸n de los Presupuestos de la Comunidad para 2011, el PSOE present贸 una enmienda para introducir una partida de 125.000 鈧 dedicada a la promoci贸n y protecci贸n del leon茅s que fue rechazada sin ning煤n argumento por el Grupo parlamentario del Partido Popular. Una aut茅ntica verg眉enza, porque en el resto del dominio ling眉铆stico asturleon茅s, como en Asturias y Miranda do Douro (Portugal), s铆 existen medidas reales de protecci贸n y promoci贸n de esta lengua, incluida su presencia en el sistema educativo. Pero es precisamente en las provincias de Le贸n y de Zamora donde m谩s peligro corre el leon茅s e ir贸nicamente es donde no se protege ni difunde en absoluto. Por todo ello, Faceira ha anunciado que denunciar谩 ante instancias nacionales e internacionales el reiterado incumplimiento del art铆culo 5.2 del Estatuto y de la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias del Consejo de Europa, as铆 como la pol铆tica arbitraria y discriminatoria de la Junta de Castilla y Le贸n hacia los hablantes del leon茅s. 驴Modificar谩 esto la actitud de aut茅ntico desprecio por el leon茅s que mantiene la Junta? No lo creo, pero siempre ser谩 mejor la labor de esta asociaci贸n que quedarse de brazos cruzados mientras lo que queda de esta lengua se desvanece.

(En la web http://faceira.org est谩 disponible toda esta informaci贸n en extenso… y muchas cosas m谩s)

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Las conexiones leonesas de Canarias

Existe una herramienta en la p谩gina del Instituto Nacional de Estad铆stica que sirve para comprobar cu谩nta gente se apellida como t煤, y en qu茅 provincia viven. El otro d铆a me dio por jugar un poco con esta utilidad, y me pregunt茅 en qu茅 provincias abundar铆a el apellido “Le贸n”, as铆 que introduje la consulta y obtuve este gr谩fico:

apellido le贸n en Canarias

Llama la atenci贸n ver que las mayores concentraciones de este apellido se dan en provincias sure帽as, con la excepci贸n de Palencia y Cantabria. Tambi茅n es llamativo el caso de las Islas Canarias. En cualquier caso, repet铆 la b煤squeda con el apellido “de Le贸n”, ya que se sol铆a anteponer “de” en el caso de jud铆os y moriscos conversos y de la dem谩s gente que adoptaba un apellido basado en la toponimia del lugar de origen. Los resultados con “de Le贸n” fueron totalmente diferentes:

apellido de Le贸n en canarias

S贸lo hay un lugar en toda Espa帽a que concentre el color verde m谩s intenso (un grupo importante de gente con este apellido): las Islas Canarias. Y la diferencia con las dem谩s provincias es abrumadora. 驴Cu谩l puede ser la raz贸n de este fen贸meno? 驴Tal vez la emigraci贸n? Las Canarias funcionaron como un aut茅ntico puerto de salida de las gentes que emigraron a Am茅rica, y tal vez un contingente importante fueran personas de origen leon茅s, ya fueran jud铆os conversos al cristianismo o no. Como curiosidad personal a帽adir茅 que mi amiga Margalith Matitiahu, jud铆a sefard铆 con ra铆ces en Sal贸nica, me cont贸 que en aquella ciudad los sefard铆es (jud铆os de origen espa帽ol) se agrupaban en barrios y sinagogas seg煤n su reino de procedencia, y que existi贸 un barrio de Le贸n. De hecho, de all铆 proced铆a su familia: el apellido de su madre era “de Le贸n”, aunque lo perdi贸 al emigrar a Israel y tener que adoptar el de su marido.

Hay otras dos cosas que podr铆an indicar una conexi贸n entre Le贸n y Canarias: el hecho de que existen abundantes leonesismos en el habla de las Islas (cosa que apunta Rafael Lapesa en su obra “Historia de la Lengua Espa帽ola”) y las llamativas concomitancias entre la lucha leonesa y la lucha canaria. 驴Tiene todo ello un significado vinculado a la emigraci贸n leonesa, o es s贸lo una casualidad ling眉铆stica y antropol贸gica? Me inclino por lo primero…

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Y el anacronismo se hizo exposici贸n…

La semana pasada fui a visitar “La memoria del tiempo: fotograf铆a y sociedad en Castilla y Le贸n (1836-1936)”, que est谩 localizada en el Centro Leon茅s de Arte (palacete de Avda. Independencia, 18). Ya el t铆tulo me hac铆a temer lo que finalmente encontr茅: un anacronismo institucionalizado con apariencia de exposici贸n. Y es que no creo que haga falta explicar a estas alturas de la pel铆cula que Castilla y Le贸n s贸lo existe desde 1983, pero por si acaso vuelvo a repetirlo.

La muestra exhibe un amplio grupo de fotograf铆as antiguas de las provincias leonesas y de algunas castellanas, con un gran valor art铆stico, testimonial y hasta hist贸rico: eso creo que nadie lo ponga en duda.
Todo ello, sin embargo, y en mi opini贸n, queda invalidado por el capcioso t铆tulo, ya que no hace m谩s que tratar de propagar una clara intencionalidad pol铆tica: seguir convenci茅ndonos de la absurda idea de que Castilla y Le贸n existe desde hace mucho, mucho tiempo.

El folleto que dan a la entrada de la exposici贸n no puede decirlo m谩s claro: “Ancha es Castilla”, se titula. En el texto se abunda en la continua confusi贸n entre Castilla y la actual comunidad aut贸noma de Castilla y Le贸n, con joyas como 茅stas:

“(…) Hemos tratado en este proyecto de recrear la imagen de Castilla y Le贸n”

Bueno, es muy dif铆cil “recrear” una imagen de algo que no exist铆a. 驴Qu茅 le parecer铆a a la gente una exposici贸n que se titulara “La memoria del tiempo: grabados y sociedad en la Uni贸n Europea (ss. XVI-XVII”? Sonar铆a sencillamente absurdo trasladar un marco administrativo actual en un pasado remoto, 驴no es cierto? Pues exactamente eso es lo que hace esta exposici贸n dirigida por el conquense Publio L贸pez Mond茅jar.

Sin ning煤n tipo de pudor, se habla de “los grandes maestros castellano-leoneses” (sic), olvidando tal vez que este neogentilicio ya ni siquiera aparece en el Estatuto de autonom铆a, y que mucho menos se puede aplicar a autores que vivieron y murieron mucho antes de que se forjara esta comunidad aut贸noma.

Ahora bien, adivinen qu茅 fundaci贸n est谩 detr谩s de esta muestra. Efectivamente, la inefable Fundaci贸n Villalar. Como ya dije en su momento, esta exposici贸n corrobora que este a帽o ha acabado la tregua que nos hab铆an concedido a los leoneses con el 1100 aniversario del reino de Le贸n.

Pero veamos otra flor del folleto que tampoco tiene desperdicio:

“Este es tambi茅n el prop贸sito central del presente trabajo, que trata de contribuir a la recuperaci贸n del patrimonio fotogr谩fico castellano-leon茅s (…) para la definitiva elucidaci贸n de la historia de la fotograf铆a en Castilla y Le贸n y para reconstruir la imagen antigua de la regi贸n”

Sinceramente, creo que es dif铆cil poner tantos anacronismos juntos.

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