Estamos rodeados de eufemismos, de palabras que esconden el verdadero significado y alteran el orden natural de la semiótica. Claus y Lucas, los hermanos que sustentan la atroz mentira de Agota Kirstof, en especial en el Gran Cuaderno, en sus ejercicios de aprendizaje para soportar el dolor, el hambre o el insulto, incluían una práctica consistente en repetir una palabra tantas veces como fuera necesario hasta que dejaba de tener sentido y alumbraba una nueva verdad, un nuevo concepto.
Los brotes verdes, el principio del final del túnel, la luz al final de la recesión que los empresarios y el presidente Rajoy adivinaban en el horizonte cercano, en su más reciente encuentro de las últimas horas, suena un tanto a eufemismo, a envoltura de plástico opaco que impide ver el contenido.
Sí es cierto que los 164.000 españoles que han visto crecer estos años su patrimonio personal por encima del millón de dólares, sin contar otros bienes como la primera vivienda, y así lo refleja la HNWLs, Higth Net Worth Individuals, seguro que han visto la cosecha completa y han sabido obtener buenos beneficios, en una tesitura en donde los salarios por debajo de los 600 euros tope son el abono del nuevo sistema de siembra. No sé quien bautizó este estrenado orden como pobreza laboral; tienes trabajo pero formas parte del círculo que vive en las alcantarillas de la sociedad.
Supongo que ambos conceptos discurren en paralelo y el incremento del apartado de los nuevos socios del mercado de la opulencia tiene que ver con el deterioro galopante del poder adquisitivo de la mayoría de los ciudadanos. El futuro siempre se construye de las cenizas de los escombros, muchos humanos, que van quedando por el camino.
Resulta curioso que en un país como Brasil en donde el balompié es una religión de tanto calado como el carnaval, muchos brasileños, como sucede en Sao Paulo, hayan salido a la calle para exigir que todo ese gasto multimillonario para albergar el próximo mundial de fútbol sirva para mejorar las condiciones de vida de una población que crece a un ritmo muy desajustado y que no genera equilibrios en grandes capas de la sociedad, que, además, ven como todos esas inversiones millonarias se esfuman al paraíso protegido.

José Manuel López es un periodista leonés con una larga trayectoria en medios y gabinetes de prensa políticos. Desde su atalaya del área de Política y Actualidad de ileon.com nos acerca su visión de la alta, y baja, política leonesa.