Dos millones de euros

El equipo de alcalde Emilio Gutiérrez afronta la recta final de unos presupuestos que quieren ver la luz pocas fechas antes del parón para el descanso de la Semana Santa. Son muchas las preguntas que rondan por la cabeza pero la más crucial de todas será sin duda una; ¿podrá ajustarse el desfase de 40 millones de euros que median entre los ingresos y los gastos reales, y que aumentan día a día, sin tocar la plantilla?. El regidor sostiene que sí pero las cuentas son las que son, y algunos de su entorno, dudan.

De donde se va recortar un buen pico que incluso podría rondar los dos millones de euros, es decir cuatro mil billetes de quinientos euros enfilados uno tras otro, es de una curiosa recompensa que los mandatarios municipales solían conceder a sus allegados anímicos o sanguíneos como muestra de su infinita generosidad y por el artículo 29; un plus no se sabe muy bien por qué, es decir con el convenio en la mano no les correspondía, que cobran un buen número de trabajadores municipales.

Imaginen que su horario es de ocho de la mañana a tres de la tarde y cobran un plus de nocturnidad por ello o trabajan en una planta de la sede de Ordoño II y añaden cada mes a su nómina un pellizco que va desde cincuenta o setenta euros a los 300 o 400, como operario de un matadero que ya hace años que el Ayuntamiento leonés traspasó a la empresa privada. Pues es de aquí de donde se espera ahorrar un pellizco notable que evidencia el gran desbarajuste que ha reinado en las cuentas del consistorio durante los últimos años, durante muchos años.

Las sorpresas serán para extraños y para los propios, porque más de un concejal va a ver muy mermada su capacidad de maniobra porque el 20% de rebaja impuesto a todas las áreas antes de casar las cuentas puede elevarse hasta el 50% en algunos casos, porque la losa que aprisiona es de más de cuarenta millones de euros, amén de los preceptivos pagos de una de deuda a largo plazo de 450 millones de euros.

Por eso otras de las operaciones que puede destensar un poco la cuerda de la agonía económica será sin duda una revisión a la baja de los principales grandes convenios que mantiene el ayuntamiento; dicho de forma sencilla; tenemos unos servicios que no podamos pagar y otros que paga el Ayuntamiento que no le competen, una historia muy vieja; los ayuntamientos han asumido competencias que sabían que les eran ajenas, pero eran mecanismos para recaudar votos muy resultones.

Basuras, jardines, transporte, limpieza, todos pasarán por el quirófano para un lifting profundo porque la máxima es clara; lo que no se pueda pagar no existe. Todo este trabajo de ingeniería ha mantenido encerrado al concejal de Hacienda porque Gutiérrez prefiere que los sustos vengan de una sola vez, ya que las malas noticias en pequeñas dosis terminan por tornarse muy dañinas. Y Rajoy (Agustín) ya generó algunos sobresaltos haciendo malabares con las cifras. En todo casos garantizo que habrá sorpresas.

No fue una sorpresa la presencia en León esta semana de la presidenta de las Cortes, María Josefa García Cirac. Pero paso por la capital leonesa respondía a algo más que a una visita institucional. Ya sumidos en la noche leonesa, María Josefa García asistía a una cena, en la que era una de las dos personas invitadas, que tuvo lugar en La Parrilla, en plena calle de Azabachería, al lado de uno de los grandes, El Besugo. Tiene historia porque es la primera vez que este encuentro se celebra en la capital leonesa. Me explico. Los ilustres leoneses que moran y moraban la capital del reino tenían por costumbre reunirse una vez al mes; cena de leoneses en Valladolid. Por allí pasaban Isabel Carrasco, en tiempos de su condición de Consejera, Antonio Silván; Óscar Campillo, Miguel Alejo, Celsa Villanueva, Olga Palacios, Florencio Carrera, bueno un sin fin de políticos y periodistas de primera división que han trasladado estos encuentros en la tercera fase por primera vez a este tierra.

La cena, a la acudieron viejos conocidos como Joaquín Torné, Graciliano Palomo, María Jesús Melgar, Emilio Gordaliza, Gregorio Gutiérrez o Antonio Silván, no acudió Isabel Carrasco, desvinculada de estos acontecimientos desde la toma del Palacio de los Quiñones, se prolongó hasta esas horas que antes eran de los serenos y a más de uno la salida le pasó factura todo el jueves; los años no pasan en balde. Ah, el segundo invitado a la cena, en Valladolid invitaban cada mes a una o dos personas de nivel 30, era el ex subdelegado del Gobierno Francisco Álvarez.

PUBLICIDAD

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>