El Carbón nuestro de cada día

Ahora que vuelven a sonar con insistencia los ecos de los recortes que han consignados los Presupuestos Generales del Estado para la minería leonesa no resulta muy difícil regresar a la última década del pasado siglo, cuando se fraguó el Plan de la Minería que resultaría muy difícil negociar en esos tiempos en los que los la clase política es un mero ejecutor de las reglas del juego.

Después de un crecimiento sostenido durante casi 25 años, el sector daba sus primeros síntomas de fatiga frente a un nuevo mercado emergente en los países del este y en el cono sur de África, con una mano de obra muy barata y una producción con la que hubiera resultado imposible competir. Una tonelada de carbón puesto en el Musel de Gijón y lista para su traslado a las térmicas resultaba hasta tres y cuatro veces más barata que la veta más rentable, entonces en una extracción casi en su totalidad de interior, aunque ya emergían los primeros cielos abiertos en la frontera entre Laciana y el concejo de Degaña, por el puerto de Leitariegos. Este es uno de los capítulos que ahora se aborda sin tapujos, porque durante muchos años se quemaron toneladas y toneladas de carbón de múltiples procedencias como carbón autóctono; buena parte del coste estaba subvencionado y el negocio era redondo. Eran tiempos de opulencia, cuando en Laciana y en Cerredo circulaban los últimos modelos de automóviles; un picador muy fino bien podría embolsarse medio millón de pesetas al mes que traducido a euros hoy día rondaría los seis mil euros. No obstante la paradoja escribía la historia y en algunos hogares las carencias básicas contrastaban con la opulencia de los vehículos aparcados a la puerta.

Pero en la década final del siglo pasado las grandes empresas ya mostraban su debilidad y el primer aviso llegó con la desaparición de la noche a la mañana de Hulleras de Sabero. Poco después La Vasco mostraba síntomas similares y el primer susto llegó con la huelga de 1991, con encierro incluido en la Diputación. Casi al rebufo explotó la MSP y del cierre anunciado se pasó tras, la marcha a Madrid, a un nuevo horizonte que había que dar forma. Estos son los ingredientes básicos que forjaron la mesa de debate en la que durante meses se negociaron las tres vías básicas para evitar no sólo la desaparición del sector minero, también el de la población. El Plan se sujetó a tres pilares; la ayuda a la explotación, tanto por tonelada, el plan que debía transformar el tejido laboral y el fondo que pagaba, y paga, el coste de las prejubilaciones, que en este 2012 debía rondar, como en el anterior ejercicio, entorno a los setenta millones de euros.

Europa exige que todas las ayudas que reciban las empresas mineras tengan como destino cerrar la explotación en 2018 o competir en un mercado sin ayudas, otras de las grandes falsedades, Alemania sigue mimando su minería, y en este caso habría que devolver el importe de la subvención. El PP quiere energía más barata y la única opción es la nuclear, que, por cierto, ahora importamos de Francia.

Los planes para evitar la desertización de las comarcas mineras, el segundo anclaje, ha sido una soberana tomadura de pelo en la que han participado todas las administraciones de todo signo político; algunas carreteras, parte del cometido de este capítulo, algunas peluquerías y poco más y basta un simple viaje a Laciana a Sabero o al Bierzo para comprobarlo. Salvo el tercero, el coste de las prejubilaciones, desde entonces y hasta ahora cerca de 25.000 prejubilaciones, el resto de las medidas concebidas para evitar la debacle se han convertido en pura literatura. Con un pero clamoroso e incuestionable: todos estos mecanismos estaban dotados de grandes cantidades de recursos económicos que nadie sabe dónde han ido a parar. Otro capítulo de la historia que confiemos se desvele algún día.

¿Y ahora qué? Pues ahora veremos si las comarcas, los empresarios y los sindicatos son capaces de desdoblar la esquina. Atentos a partir del día 19.

Este fin de semana en Valladolid se cambian cromos del PSCYL. Será un adelanto del asalto final que queda. Tal y como se configuren los órganos de gobierno sabremos en pocas semanas si, por ejemplo, Teresa Gutiérrez lanza o no su candidatura a la secretaría provincial del PSL.

Una respuesta a El Carbón nuestro de cada día

  1. tocino dice:

    ¿por que leon es rancio?, porque cuando es el momento y hay que tomar cartas en el asunto, pasa o traga, para despues dedicarse cuando ya no hay nada que pelar, a llorar, a marear, a analizar, a divagar…….casi todos los asuntos de esta tierra estan cortados por ese patron.

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