Semana de traducciones

A la respuesta de los mineros a las últimas advertencias del ministro Soria, no more money, debemos añadir una semana abierta a las traducciones, a las reinterpretaciones, a separar la paja del grano. Un punto de partida resulta evidente; la intervención dominical del presidente Rajoy no ha dejado el más mínimo resquicio a la indiferencia. Aunque para ceñirnos con mayor precisión a la escenografía elegida tal vez deberíamos habar de alocución presidencial, porque no sólo no nos han rescatado sino que hemos recibido la posibilidad de repartir entre la empobrecida galería de financieros 100.000 millones de euros para poner en orden sus cuentas, que las debe conocer el Gran Capitán porque a la mayoría de los contribuyentes no nos ha llegado el correspondiente PDF con el desglose de la rapiña.

Pero además, esta apetitosa propinilla llega por el empecinamiento de nuestro presidente, no porque varios países de la zona euro arreciaran a las autoridades comunitarias para que el Reino de España tuviera a bien declarar hasta dónde llega el agujero de una vez por todas. Eso sí, Rajoy esperó el segundo relevo para acudir ante los ciudadanos 18 horas después de la declaración del Ministro De Guindos. Y se mostró pletórico, exultante, como si estuviéramos a punto de asistir a la cercana floración de los brotes verdes. E insistió en que fue su tesón, su capacidad de presión, la que hizo florecer un acuerdo que no sabemos cómo vamos a pagarlo los mismo de siempre.

Dice José Ramón Pin en la Razón que no es un rescate pero que se avecinan más ajustes, más desempleo, bajada de precios de la vivienda, más recortes salariales y añade que mezclado todos los ingredientes en 2014 ¿veremos los primeros rayos de luz?

Dice Luis Bassets, a propósito de la intervención de Rajoy, que ya que no queda nada por devaluar ahora le ha tocado una vez más a las palabras. Las redes sociales dan carta de naturaleza a esta reflexión y en muchos de las intervenciones se critica cómo el discurso oficial se envuelve entre eufemismos y silencios casi al mismo tiempo que se alejan de las funciones que les demandan las urnas; y entre ellas no se contempla la abdicación en beneficio en los plutárquicos. En estos casos sólo cabe la renuncia.

¿Cuánto empleo, cuántas pymes y cuántos emprendedores podrían mirar hacia el futuro con cierta esperanza, cuántas becas de investigación se podrían habilitar con 100.000 millones de euros?.

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