El invisible impuesto sobre las nóminas

El nivel de paro registrado es tan elevado, 4,8 millones de trabajadores, que la próxima reforma fiscal debería minimizar, en la medida de lo posible, los impuestos que gravan el empleo. El empleo lo generan las empresas, grandes y pequeñas. Cuanto mayores sean los costes sobre el empleo, menos incentivos tendrán las empresas a la creación de empleo.

El coste laboral para una empresa no es únicamente el sueldo bruto que recibe el trabajador. Adicionalmente a este coste existe un impuesto sobre el empleo en forma de contribuciones a la seguridad social a cargo de la empresa. Aunque sea una cantidad ingresada por la empresa en las arcas públicas, no deja de ser un impuesto sobre el trabajo, que indirectamente reduce las cantidades percibidas por el trabajador. El hecho de que este coste no aparezca en las nóminas y de que la mayoría de los trabajadores ignoren su existencia no significa no afecte al salario neto que perciben los trabajadores.

Los empleados que perciben una nómina ven como se descuenta de su sueldo bruto tanto la retención correspondiente del IRPF como la contribución a la Seguridad Social por cuenta del trabajador. No ven la cantidad que la empresa añade a su retribución y paga directamente a la Seguridad Social.

Si los empleados fueran conscientes de que su sueldo neto es inferior al 60% del total del coste laboral para la empresa para un sueldo bruto de 25.000 € e inferior al 55% para un sueldo bruto de 50.000 €, seguramente se unirían a las voces que solicitan una minoración de las cargas sobre el empleo.

Las cotizaciones sociales son un impuesto que recae sobre el trabajo sin que el trabajador sea consciente de ello. Las cotizaciones sociales financian a la Seguridad Social actual. Las pensiones están basadas en un sistema de reparto, no de capitalización. Por tanto, las cantidades recaudadas ahora por la Seguridad Social sirven para hacer frente, entre otros gastos, a las pensiones actuales. No se realiza una capitalización de las cantidades aportadas actualmente para satisfacer las pensiones futuras de los ahora aportantes.

El impuesto sobre el empleo vía cotizaciones sociales recaudó más de 120.000 millones de euros en 2012. No es un impuesto menor. Pero si se desea fomentar la creación de empleo, mediante la reducción de los costes laborales sin bajar los salarios, no queda más alternativa que reducir los impuestos que gravan el empleo, es decir, las cotizaciones sociales. La carga de la financiación de la Seguridad Social no debería recaer sobre el mantenimiento del empleo a través de las actuales contribuciones empresariales a la Seguridad Social.

Esperemos que la próxima reforma fiscal sea sensible a la necesidad de facilitar al máximo la creación de empleo vía reducción de los costes laborales, sin reducción de salarios.

Por Jesús Sánchez-Quiñones González
Director General de Renta 4 Banco

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En detalle: la renta fija como alternativa.

Lo primero que habría que preguntarse es qué buscamos, qué riesgo queremos asumir y, asociado a ello, un nivel de rentabilidad objetivo. Debemos recordar que la inflación está, si no en deflación, en niveles cercanos a ella, por lo que, en términos reales, casi todo lo que nos ofrecen las entidades financieras en forma de depósito supera con creces lo que hace no muchos años se obtenía con niveles de inflación cercanos al 3-4%. Sin embargo, muchos inversores demandan mayores tipos nominales. Para lograrlos han de acudir al mercado de renta fija, donde pueden encontrar una gran cantidad de activos y referencias que van desde lo más simple a lo más complejo.

En los últimos meses, (en concreto desde finales de septiembre pasado) hemos asistido al alumbramiento de nuevas emisiones de compañías, unas ya con experiencia en estos mercados y otras que han visto en este acceso a la financiación en mercado una alternativa a la tradicional obtención de financiación a través del canal bancario.

Así, en las últimas fechas, compañías como Almirall, COFACE (aseguradora francesa) , Isolux o Grupo Antolín han iniciado su experiencia en este mundo con gran éxito. A su vez, estas emisiones constituyen una buena fuente de canalización para aquellos inversores que busquen rentabilizar sus ahorros y no se “conformen” con la rentabilidad del depósito tradicional, si bien es cierto que a todos estos inversores se les recomienda que, antes de invertir, conozcan la compañía, que pregunten a sus asesores por las características de la emisión y se hagan antes de invertir con el folleto de emisión explicativo.

Otro aspecto a tener en cuenta a lo hora de decidir el activo en el que invertir, es el horizonte temporal del inversor. Así, en los depósitos y en algunos pagarés de empresa la rentabilidad a un año está bastante por encima de lo que ofrece la deuda pública, si bien esta está por debajo de la TIR que ofrecen las emisiones antes comentadas (aunque, a cambio, los plazos son más largos).

Para aquellos inversores que busquen una fiscalidad favorable añadida a rentabilidad les invitaríamos a que echaran un vistazo y preguntaran a sus asesores por la próxima nueva emisión de bonos Bonificados de AUDASA, con vencimiento a 6 años. Dentro de la industria de los fondos de inversión, no dejaríamos de ver el comportamiento de dos fondos: unos con menor volatilidad y otros con algo más de volatilidad, para un perfil más moderado. Si queremos más riesgo hemos de conocer más y mejor los activos en los que invertiríamos. Así, activos subordinados, productos como depósitos estructurados o los interesantes activos híbridos serían aptos para inversores que puedan aceptar más volatilidad ensus inversiones.

En conclusión, alternativas existen muchas dentro del mundo de la renta fija, pero debemos ser conscientes del nivel actual de los tipos de interés, de las rentabilidades que queremos obtener y los riesgos asumidos a esos tipos.

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Sorpresa: Baja el precio y sube la recaudación

La facturación lograda en la explotación del AVE se ha incrementado un 7% en 2013 pese a la reducción de sus tarifas en más de un 11%. Un menor precio de venta al público ha generado más ingresos y, adicionalmente, mayor recaudación de los impuestos indirectos que gravan el billete ferroviario como un porcentaje del valor del mismo. Aunque no se han dado a conocer los resultados de la compañía, presumiblemente el aumento de facturación habrá permitido una mejora de los resultados de explotación, dado el alto componente de costes fijos de la actividad. Si fuera una empresa en beneficios habría aumentado, a su vez, los pagos por impuestos de sociedades.

Un error frecuente es considerar que el IVA es un impuesto neutro hasta que llega al consumidor final. Es cierto que los consumidores intermedios de bienes y servicios se deducen las cantidades de IVA soportado, pero cuanto mayor es el IVA repercutido, mayores son las necesidades de financiación, al tener que adelantar a Hacienda las cantidades repercutidas antes de ser cobradas. El intento de introducción del IVA de caja no ha logrado solucionar este problema. Adicionalmente, se suele partir de la falsa premisa de considerar que las empresas pueden repercutir en el precio final cualquier incremento del IVA sin que afecte a sus márgenes de beneficios. En la práctica totalidad de sectores con competencia, repercutir la subida del IVA al precio final supone perder cuota de mercado e ingresos. Alternativamente, mantener los precios sin repercutir el incremento del IVA supone por su parte una reducción de los márgenes y de los beneficios de la empresa.

Cuando cualquier ciudadano adquiere un billete de AVE sólo se fija en el precio final, sin desglosar los impuestos incluidos en el precio. En caso de subida de impuestos indirectos, si se repercute el incremento de tipos al precio, a mayor IVA, mayor coste del billete. Como demuestra la experiencia de 2013, a mayor precio menos demanda y menos facturación.

La mejor forma de mejorar la recaudación impositiva de forma sostenible en el tiempo es facilitando y fomentando la actividad económica. Subir impuestos por encima de un determinado nivel acaba penalizando la recaudación por una menor actividad económica y por un aumento de la economía sumergida.

El incremento de la recaudación del IVA procedente del servicio de alta velocidad de Renfe, a pesar de una sensible reducción del precio de venta al público, debería hacer reflexionar a los responsables de la redacción final de la propuesta de reforma fiscal. Menor cantidad de impuestos en euros por billetes ha generado mayor recaudación. Para algunos será una sorpresa.

Por Jesús Sánchez-Quiñones González
Director General de Renta 4 Banco

De acuerdo con manifestaciones de un responsable de la Agencia Tributaria recogidas en la prensa este fin de semana, cuando en 2012 se elevó el tipo general del IVA del 18% al 21% el consumo se redujo en términos nominales un 3%, mientras que la base de declaración del IVA descendió un 9%. La recaudación no se incrementó en el porcentaje de la subida del tipo del impuesto por un descenso del consumo y porque no todas las operaciones se incluyeron en las siguientes declaraciones del impuesto. A mayor presión fiscal, menor cumplimiento tributario y no necesariamente mayor recaudación.

De acuerdo con la llamada curva de Laffer, a partir de un determinado nivel, la subida de los tipos impositivos provoca una reducción de la recaudación. Por el contrario, alcanzados determinados niveles de tipos impositivos, una reducción de los mismos lleva aparejado un incremento de la recaudación.

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Análsis de jazztel

El reciente anuncio de la operación de compra de Vodafone a Ono, nos sirve para aproximarnos lo máximo posible al valor de otra compañía cotizada en bolsa que es Jazztel. Esto nos servirá para ver si en estos momentos el mercado está valorando correctamente o no esta compañía.

Está claro que el trabajo del analista bursátil es valorar compañías y emitir recomendaciones, para ello se sirve de varias herramientas. Hoy vamos a ver una de las más sencillas que existen como es la de comparables. Pues sí así es nada más fácil que comparar valoraciones que se hacen sobre operaciones en una compañía para ver si la compañía a analizar está bien valorada o no. Evidentemente deben pertenecer ambas al mismo sector y tener un tamaño y estructura similar.

En este caso comparamos Ono y Jazztel:
Primero explicamos porqué Vodafone ha pagado 7.200 mln de euros (aprox.) Esta cantidad sale de multiplicar por 10,5 veces ele EBITDA de Ono en 2013 que fue de 680 mln. de euros.
Bien si nos fijamos en los datos de Jazztel vemos que en 2013 obtuvo un EBITDA de 184 mln de euros. Esta cantidad la multiplicamos por 10,5 y nos sale 1.932 mln de euros. Jazztel tiene ahora mismo 252.467.058 acciones lo cual nos da un valor para jazztel de 7,67 euros
Esto sería un análisis de lo más simple posible. A esta valoración incial que nos sale, hay que añadir que Jazztel cotiza en bolsa y Ono no, que la deuda es más asumible también para jazztel. En resumen podemos añadirle un 25% extra de valoración a jazztel lo que nos daría un precio aproximado de 9,60 euros
Aún así no llega a los 10,62 euros que ha cerrado hoy. Por lo tanto este es el último paso del análisis, emitir una recomendación que es VENDER porque está un 10% por encima de la valoración más optimista.

José Andrés Alvarez.

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El dilema de las entidades financieras

La política de los bancos centrales de tipos de interés casi nulos, y el anuncio de que se mantendrán en los niveles actuales durante mucho tiempo, hace que la rentabilidad sin riesgo esté en niveles cercanos a cero y previsiblemente siga así en el horizonte próximo. La confianza en que los bancos centrales actuarán si los mercados financieros sufren serias turbulencias ha provocado que la percepción del riesgo esté en mínimos. Así, la rentabilidad de las Letras del Tesoro a un año apenas está en el 0,5%; los bonos español e irlandés apenas ofrecen una rentabilidad inferior al 3,4%, y entidades como el Banco Santander sólo tiene que remunerar al 1,37% sus bonos a tres años.

Los tipos ofrecidos actualmente por la gran mayoría de las emisiones de renta fija sólo se justifican bajo la premisa de que la inflación no aumentará durante un largo periodo de tiempo, el crecimiento económico será suave y los tipos oficiales permanecerán cercanos a cero. Aceptadas estás hipótesis, son muchos los analistas y entidades financieras que recomiendan invertir en renta variable sin matices. Su argumentación es simple: como las inversiones de tesorería a corto plazo no generan rentabilidad y la renta fija apenas ofrece retorno, a la mayoría de inversores y ahorradores no les queda más remedio que abrazar la renta variable, sea cual sea su perfil o tolerancia al riesgo.

Que el planteamiento anterior sea cada vez más generalizado no implica que sea correcto. Es cierto que las posiciones de tesorería apenas ofrecen rentabilidad y que los retornos de la renta fija son escasos en términos nominales, no así en términos reales descontada la inflación. Sin embargo, la renta variable sigue siendo una opción sólo aceptable para aquellos ahorradores e inversores que sean capaces de soportar las fluctuaciones en las valoraciones cuando vuelvan los momentos de volatilidad, que volverán.

Los clientes siguen solicitando a sus entidades financieras productos financieros con la rentabilidad que obtenían hace escaso tiempo en un simple depósito bancario. Hoy en día, para obtener dichas rentabilidades hay que asumir un riesgo sensiblemente más elevado del existente hace meses en un depósito. Posiblemente dichos riesgos nunca lleguen a materializarse, pero existen. Las entidades financieras tienen dos opciones: ofrecer a sus clientes productos cuyo objetivo de rentabilidad sea el buscado por el cliente pero haciéndole ver que el riesgo es superior al que estaba acostumbrado, y posiblemente al que sea capaz de soportar si las cosas salen mal, o alternativamente hacerle ver su perfil inversor no debería pretender obtener en los próximos años las rentabilidades a las que ha estado acostumbrado.

La represión financiera motivada por la política de tipos bajos de los bancos centrales lleva inexorablemente a una minusvaloración del riesgo en la mayoría de las inversiones financieras. Mientras el entorno no cambie no habrá demasiados problemas, pero cuando comience la normalización de las políticas monetarias y baje la marea, se verá quien se estaba bañando desnudo.

Por Jesús Sánchez-Quiñones González
Director General de Renta 4 Banco

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