El orgullo de ser raro

Se dice muchas veces. Incluso se repite como un mantra callado sobre el que no nos detenemos a pensar. La publicidad crea necesidades. Está claro que sí. No hace falta ser demasiado despierto para darse cuenta. Pero tal vez sí para analizar el estado actual de esa afirmación. Hoy la publicidad ha generado la obligatoriedad de un producto como medio de ser y existir en lo social. Pondré un ejemplo. Si últimamente no has leído la trilogía Millenium, acudido a una actuación del Circo del Sol o bebido ginebra con tónica, estás muy cerca de ser un paria social para una gran mayoría. El nuevo paso es la obligación de hacerse con ese algo a riesgo de ser excluido de la adorada masa y su rango establecido de normalidad. Así, comprar un libro descatalogado, ir a ver una película con subtítulos o no tomar alcohol pasa por la bifurcación y etiqueta de lo esnob (pecado venial y de cierto encanto en algunos círculos) o el frikismo (pecado de mayor enjundia). Al friki, aceptémoslo ya, se le atribuye un trasfondo de extrañeza, de incomprensión a su alrededor y llevándolo al extremo incluso de patología inclasificable. Todo ello por querer salirse de la inmaculada convencionalidad teledirigida que gusta de arropar con amantísimo calor y falta de sustos. No es extraño pues que el friki, el raro de toda la vida, haya acabado por reaccionar con una exageración de su rol, autoafirmándose en sus conductas más prototípicas. Lo mismo ocurrió con el colectivo homosexual o el afroamericano. Parodiándose en sus límites crea su espacio. Pero aquí comienza mi desacuerdo.

Yo soy raro, eso de friki nunca me gustó (la etiqueta tiene mucho de connotación negativa). Me gustan cosas que no gustan a otros muchos. Pero ello no debe o no debería deformar mi actitud respecto a ello. Coger un casco de Darth Vader o unas mayas ajustadas en un día de pretendido “Orgullo freak” no ayuda. Más bien al contrario. Deja en evidencia la vacuidad y el derecho a ser diferente. Si un casco de Darth Vader sirve para hacerte feliz, adelante, utilízalo cuando sales de fiesta, montas a caballo o practicas sexo con tu pareja. Pero no un día D a una hora H. Eso no es entender lo que es ser raro. Nunca más que ahora fue necesario mostrarse diferente, romper lo establecido y salir fuera de dogmas deshumanizados que desmembran la creatividad bajo falsas coartadas. Es importantísimo decirlo hoy mismo (puede que mañana también): “Soy raro, ¿y qué?”.

5 respuestas a El orgullo de ser raro

  1. Friki dice:

    Igual que hay un día del orgullo gay o un día de los zombies, ¿Por qué estar en contra de un día del orgullo friki?

    Un día para disfrutar, un poquito más que el resto de días, de lo que eres , creo que el error está fuera y no dentro, desde los que mirais lo friki desde una óptica externa, y creeis que sólo somos frikis ese día, sin saber que el resto del año estamos con nuestros comics follándonos a nuestras novias con cascos de Darth Vader.

  2. Jorge dice:

    y yo también, entonces…?!! joeeee….
    Me alegra conocerte en esto que leo..Julio un abrazo!
    ANIMO..LOS JAMES DEAN!

  3. karla dice:

    Me ha gustado! yo soy rara… ni he leído la trilogía Millenium, ni he ido a ver el circo del sol, ni he bebido gin-tonics últimamente… es más no he salido los dos últimos sábados por quedarme a leer un libro por la noche, cuando ya nadie molesta… y mis rarezas van conmigo cada día del año… nunca me ha gustado eso de conmemorar determinados aspectos de las personas en determinados momentos del año, siempre he considerado que más que reivindicar su forma de ser, dejemos claro que para mí totalmente válida (soy mujer de poquísimos prejuicios), es una manera de ¿segregarse? podríamos decir…

  4. friqui dice:

    No estoy de acuerdo, ya desde el principo pensando que la publicidad crea necesidades cuando en realidad las explota. Todos tenemos necesidad de cubir nuestra piel de las inclemencias, pero un abrigo es facil de encontar, pero la necesidad de integrarse en el grupo no es tan facil. incluso las modas minoritarias imponen su canon por encima del criterio individual, y degeneran en modas exgeradas y excluyentes.

  5. Oscarin dice:

    Lo que para unos es raro para otros es normal y viceversa, todos tenemos un grado de etnocentrismo basado en nuestros prejuicios aprendidos. Como dice Punset, creo que a veces deberíamos desaprender ciertas mitos.

    No he leído Millenium, ni he visto el Señor de los anillos, etc.. y me considero “mormal”.

    Aunque creo que uno de los mayores pilares de la felicidad lo da la aceptación social, y el pensar o actuar distinto a veces no ayuda en la integración.

    Eso sí, el ser friki también aporta notoriedad, muy útil en ciertos casos.

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