Britannia ardiendo

Britannia ardiendo. Suenan The Clash (por poner algo de clasicismo) o Dizzie Rascal o M.I.A en reproductores digitales hiperveloces que almacenan miles de canciones. Cero ideología. Cero coartada intelectual. No hay tiempo para eso. La incredulidad con todo y con todos, el hedonismo más superficial y la desconfianza con la autoridad hacen el resto. Si te dicen un día tras otro, en una pequeña pantalla de televisión, que únicamente serás feliz con tal o cual aparato, con este o ese coche, te lo acabas por creer. Son tan atractivos los anuncios… Irresistibles, diría yo. Parecen esconder algun tipo de secreto, tal vez la promesa de la felicidad o el eje mismo sobre el que gira el universo. Es sólo un síntoma más de una sociedad enferma hasta los huesos. Una sociedad que solo cree en el dinero. Y el dinero, no debería olvidarlo nadie, es sólo papel. O puede que mucho más, quién sabe. Pero en todo caso un dios a adorar bastante pobre.

Suenan las sirenas. Las capuchas cubren los rostros de las miles de cámaras instaladas por todas partes. Hay adrenalina o miedo. Pocas opciones. El fuego, a veces, lo purifica todo. Es puro instinto. Hay quien se apunta porque no tiene nada mejor que hacer. Otros, en cambio, es lo que llevan soñando desde hace tiempo. Todo gratis, como en las películas de zombis. La prensa dice que hay miles de detenidos, desde guapas modelos a niños de 11 años. No se asaltan y queman los establecimientos por comida, no, más bien es por Play Stations o televisores de plasma. La trampas del deseo. La misma prensa a la que le gusta dar lecciones de justicia y luego interviene móviles de niñas asesinadas. Uno puede hablar cuando tiene un comportamiento intachable. No es el caso, es evidente. Y los políticos justo detrás. Cameron, con todo el rostro, acusando a los vándalos de falta de valores, mientras toda una clase política está inmersa en el fango de la corrupción, tráfico de influencias y gestos caraduras varios. No son mejores unos que otros. Se han derribado mentiras. Es el mismo virus. Parece una película, pero no lo es. Hemos creado este monstruo entre todos. Deberíamos repartir responsabilidades. O puede, parece razonable, que lo mejor sea dejar hacer al fuego. Comenzar de cero.

2 respuestas a Britannia ardiendo

  1. Alex dice:

    Magnifico Julio.
    Cualquiera diria que vives in the UK. “Es el mismo virus”

  2. Pingback: Bienestar enfermo « La lengua de las mariposas

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