Que Triángulo de Amor Bizarro vuelvan a pisar León es una gran noticia. Quizá la mejor posible. Y que lo hagan en su mejor estado de forma (mejor directo nacional según Rockdelux) resulta casi una bendición, un guiño directo de ahí arriba (ellos son muy de años santos, botafumeiros y demás) o el plan perfecto para los que queremos ruido de verdad en una ciudad plana y demasiado aburguesada. Porque se trata justo de eso, señores, de hacer mucho ruido. Últimamente, además, no queda otra. Y es que el ruido es ese término vago que utiliza mucho el señor y la señora mayor para quejarse de lo juvenil, así todo es molestia, confusión y ganas de cortar el rollo (si es que me marean, hija…). Por eso cuando lo joven pone música sólo puede ser ruido, cuando habla alto seguro que es ruido y más si enciende motos o hace botellones con sabor a DYC y Coca-Cola de 2 litros. El ruido no es otra cosa que ser joven. En los 50, en los USA, como eran más creyentes y tenían una guerra recien ganada, a los padres les daba por decir a los hijos que el rock n´roll era música del diablo, pero luego eran ellos los primeros que quemaban los discos y se alegraban del fuego como en un aquelarre inquisitorio. Lo viejo quiere que todo sea viejo. Y su inmovilismo vital no es más que un síntoma de la edad, un olvido de lo joven.
Es por eso que tener aquí otra vez a los Triángulo es lo mejor que nos podía pasar, con diferencia. Porque ya digo, frente a esa atonía general y un tanto vegetativa de la clase media madura y aburrida de esta ciudad, uno gusta de rebelarse aullando, gritando, sintiendo el feroz poder del ruido (¿el diablo?), el malestar en la cultura o qué sé yo. Bueno, eso y que vuelve Isa con su flequillo de medio lado, con poso Nasti, y nos pone rápido cachondo al personal, cantando a dúo aquello de que “¿Por qué no folláis?” o recomendaciones del tipo “llevar navaja siempre es conveniente”. Algo de riesgo y belleza. Perfecto. No me queda muchas dudas de que en el año oficial del Apocalipsis, un directo de estos coruñeses puede ser nuestra vía de salvación, nuestra catarsis con el más allá, con camisas hawaianas y ruido, mucho ruido, con cripticismo y cierta sensación salvaje. Los entrevisté hace años y me soltaron que “Ruido molesto es el 40 Latino a tope”. Puede que sea nuestra última oportunidad de rozar el cielo o sentirnos dentro de él. Recuerden esto cuando vuelvan a querer convertir en fuego su juventud. Esto y más, claro, el sábado noche en el American.

Uarrrrrrgggggggghhhhhhhh!!
El ruido es un invento de los antisistema radicales violentos….no?
Lo primero!!! muchas gracias a los promotores de estos conciertos en León!! últimamente se están portando super bien, trayendo grupos y haciendo que el personal se olvide de la crisis!!! Además de poner a León un poco más al día en la escena musical. Que no todo va a ser tomar cañas y tapas, no? Gracias y no pareis!!!
Lo segundo muchas gracias a Julio por recordárnoslo y promoverlo.
Y muchas gracias a todos los que van a los conciertos, pq sino va mucha gente, los promotores los dejarán de traer.
Ala! a disfrutar y a HACER MUCHO RUIDO
el concierto más flojo que les he visto. esa sala suena fatal.