Turismo Rural: La Cabana del Trasgu

Abro hoy una nueva secci√≥n de La Senda del Hayedo en el que ir√© hablando de lugares con encanto que cuentan con alojamientos rurales de diversa √≠ndole en nuestras monta√Īas de Le√≥n y Asturias.

Comenzamos esta andadura haciendo la primera parada en el Espacio Natural del Alto Sil, donde se encuentra el albergue de monta√Īa “La Cabana del Trasgu”, emplazada en la pintoresca aldea de Salentinos (P√°ramo del Sil).

Esta es su ficha técnica:

 

La Cabana del Trasgu, un albergue rural a los pies del Catoute

Localización: Salentinos (Páramo del Sil РLeón)

Distancia desde León: 136 kms (95 minutos)

Distancia desde Ponferrada: 49 kms (50 minutos)

 

Mapa:


Restaurante/bar: Si

N√ļmero de camas: 10

Otros comercios cercanos: Si. Bar Restaurante La Obra en el mismo pueblo.

Rutas: Entorno predilecto para los deportes de alta monta√Īa. Desde la famosa ascensi√≥n al Catoute (se√Īalizada y de mediana dificultad) hasta el techo del Alto Sil, Valdiglesia, pasando por rutas sencillas centradas en la observaci√≥n de fauna y flora cant√°brica.

Turismo rural: Salentinos, como otros pueblos del Alto Sil, pertenece a una serie de aldeas de monta√Īa establecidas en uno de los rincones m√°s aislados de noroeste. Molinos, murias, cabanas, casas de corredor y calles empedradas componen estos mundos donde la naturaleza se impone y se cuela en cada rinc√≥n del pueblo. En el valle contig√ľo podemos visitar Primout, una de las joyas rurales de Le√≥n donde el tiempo parece haberse detenido desde hace d√©cadas.

 

Tarifas:  

Alojamiento con desayuno: 20‚ā¨/persona

Alojamiento con desayuno y cena: 30‚ā¨/persona

Alojamiento para 10 personas (albergue completo) con derecho a cocina durante dos noches: 450‚ā¨

Comidas y cenas: 10 y 12‚ā¨

 http://www.lacabanadeltrasgu.com/tarifas-y-reservas/

 

Teléfonos: 987 52 61 79

Sitio Web: http://www.lacabanadeltrasgu.com/

 

El albergue de monta√Īa “La Cabana del Trasgu” es abierto en el a√Īo 2012 de mano de Sen√©n y su familia con la idea de proporcionar un alojamiento de calidad y asequible a la multitud de monta√Īeros y senderistas que se acercan a las monta√Īas del Alto Sil para la realizaci√≥n de cimas tan emblem√°ticas como el Catoute, el pico emblema que domina el valle de Salentinos.

 

 Valle de Salentinos

 

Es por tanto este albergue uno de los pioneros en estas monta√Īas lindantes con las comarcas de Laciana, El Bierzo y Oma√Īa. Una apuesta firme para comenzar el camino que lleve a este Espacio Natural del Alto Sil a equipararse con otras zonas de la cordillera como Picos de Europa o Somiedo.

Y es que La Cabana del Trasgu, aparte de pionero, es un lugar envuelto en el calor y la autenticidad que desprenden las cosas hechas con amor, tiempo y dedicación. El albergue se ha construido en una casa tradicional de la región, antigua carpintería, acondicionada para ofrecer un servicio de calidad a los huéspedes utilizando materiales naturales como madera y piedra.

 

 

Se compone de dos pisos y un peque√Īo √°tico. La planta baja integra una sala de estar-comedor para deleite de los amantes de la lumbre, de los esca√Īos, de los filandones de medianoche… Y tambi√©n para comenzar la jornada andariega con un potente desayuno “de los de antes”, es decir, los que dan rienda para horas y horas de caminata.

 

En la planta de arriba se encuentran las literas (8 camas) m√°s un peque√Īo √°tico con dos camas especialmente dise√Īado para hu√©spedes que deseen m√°s intimidad. Como la planta inferior, cada detalle ha sido desarrollado con intenci√≥n y cari√Īo en el dise√Īo y decoraci√≥n del piso, utilizando materia prima local como madera y piedra, haciendo que el albergue se trasnforme en un castillo medieval (con duende local -trasgu- incluido) pero conservando la esencia de las antiguas cabanas que pueblan los montes del entorno.

El albergue se complementa tambi√©n con una cocina industrial, dos ba√Īos y disposici√≥n gratuita de toallas de aseo.

 

Es difícil salir de La Cabana del Trasgu una vez que nos hemos instalado en ella, pero el paisaje que nos rodea parece llamarnos a voces en nuestra alma (y en nuestras botas).

Valdiglesia, Cerneya, Bra√Īa la Pena, Catoute… El teixidal, la bra√Īa, las cortichinas… todos los montes de Salentinos (compartidos muchos con el valle hermano de Salientes), poseen sus nombres y sus particularidades, englobados todos ellos en el medio natural cant√°brico, cuyo protagonista m√°ximo es, sin duda alguna, el Oso Pardo.

 

 Catoute (2.111 metros)

 

Y es que esta especie, que no hace mucho estuvo a punto de desaparecer de estas monta√Īas, se est√° convirtiendo en un revulsivo tur√≠stico de la zona, siendo Salentinos uno de los lugares predilectos para su observaci√≥n entre xardones, bedules, urces y teixos, nombres propios de la flora del valle con esencia asturleonesa reflejada en la fala local, denominada aqu√≠ “pachuezu” y que aporta otro objeto de inter√©s cultural para animarse a conocer Salentinos y su entorno.

 

La Cabana del Trasgu, además, ofrece un servicio de información turística de nivel para todo aquel que quiera conocer más sobre el paisaje, la región y cualquier vericueto que se precie a ser caminado.

 

Sin duda alguna, este sitio es un imprescindible en la agenda del monta√Īero y del amante de lo aut√©ntico, de lo natural, del “pueblo de verdad”.

 


Rutas por la zona:

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Nuestras monta√Īas cant√°bricas

¬ŅQu√© hace a una monta√Īa objeto de deseo para alcanzar su cumbre?

¬ŅPor qu√© nuestros ojos inmnediantemente buscan su figura, estudian su forma y geometr√≠a o caminan sobre su cresta sin mover a√ļn un solo dedo del pi√©?¬†

¬ŅQu√© antigua relaci√≥n une a hombres y monta√Īas?

 

Deseo de conquista, de saber que hay al otro lado, de superaci√≥n, de b√ļsqueda de la belleza, de domar lo salvaje… o simplemente necesidad de encontrarse con las fuerzas de la naturaleza, de toparse quiz√°s con esa energ√≠a oculta entre los bosques y r√≠os que tiene su morada en lo m√°s alto de las cumbres, all√° donde las nubes juegan entre las rocas y el hombre es solo un desarmado visitante ocasional.

Nos atraen las monta√Īas. No cabe duda.

Tanta satisfaccion causa al amante de la monta√Īa mirar su esbeltas o gruesas figuras como andar sobre sus estrechas canales y crestas. Porque al enamorado de la monta√Īa, aquel que piensa en ella cuando sus ojos y botas no pueden estar cerca de sus laderas, solo vive para esperar que la nube se disuelva y pueda dislumbrase la belleza del mastodonde calizo o cuarc√≠tico que desaf√≠a sin ning√ļn tipo de prisa el paso del tiempo que para los hombres, es ef√≠mero y apenas notorio.

En la cordillera cantábrica, ese lugar del norte de la península ibérica a caballo entre el mar cantábrico y los valles del Duero y el Sil, tenemos deidades de roca que nos irradian fuerza y magnetismo.

Son nuestras monta√Īas, algunas picudas y piramidales, otras anchas y llanas, desgastadas por la erosi√≥n del aire y el hielo. Otras son verdes, otras siempre blancas y grises. Las hay negras tambi√©n, incluso amarillas. Algunas superan los 2.400 metros de altura mientras que otras son m√°s modestas y se conforman con 1.000 metros.

Todas ellas forman los sistemas monta√Īosos que entran y salen de las provincias de Le√≥n, Lugo, Asturias, Cantabria y Palencia: sierras, pe√Īas, torres, picos… que desarrollan una labor silenciosa y apenas percibida… la labor de gobernar el paisaje, el valle, el pueblo… el mundo que se abre bajo sus cuatro paredes durante siglos y siglos, pues ellas son inmortales.

Aquí van algunas:

 

PE√ĎA UBI√ĎA / PINUBINA - 2.417 m

 

Símbolo y guía de multitud de pueblos asturianos y leoneses, parece permanecer inmutable en el tiempo mientras la vida transcurre en los pueblos de Babia (desde donde está hecha la foto) o de L.lena y Quirós.

Se cre√≠a una de las m√°s altas de Espa√Īa y parece ser visible desde bastante mar adentro.

Es una de las “reinas” de la cordillera y junto con Picos de Europa, las alturas m√°ximas del sistema.

 

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YORDAS / BUR√ćN – 1.963 m

 

Cada valle cant√°brico leon√©s tiene su totem, y en Ria√Īo el Yordas (junto con el Gilbo) ejerce de ello. Bajo sus pies se establece uno de los valles m√°s f√©rtiles y emblem√°ticos de la cordillera: Ria√Īo. Hoy sumergido por un embalse del que todas estas pe√Īas a√ļn no se han acostumbrado a verse reflejadas en √©l.

Bur√≠n es su cara de Valdebur√≥n, es una pe√Īa inconfundible y muy querida en la monta√Īa oriental leonesa.

 

PICO GORRI√ďN / PICO MAYOR – 1.220

Quir√≥s es un concejo atrapado entre grandes monta√Īas: Aramo, Ubi√Īa, Sobia… El Pico Gorri√≥n es sin duda una monta√Īa diferente, casi venida de la pel√≠cula del Se√Īor de los Anillos. Desde la coll√° d¬īAciera se aprecia altiva e inaccesible sobre las forestales vallinas quirosanas.

 

 

PE√ĎA TEN Y PILE√ĎES – 2.142 m y 2.012 m

 

Entre Sayambre y Valdebur√≥n emergen cadenas de monta√Īas donde la nieve se siente muy agusto gran parte del a√Īo. Pe√Īa Ten es la comandante de estas monta√Īas que crecen sobre inmensos hayedos como el de la foto, en el puertu de Panderruedas.

Pe√Īa Ten pa les cabres y Pile√Īes pa les oveyes, dicen los pastores del conceyu de Ponga, el cual tambi√©n toma parte de estas sierras que dividen varias cuencas fluviales como el Sella o el Esla.

 

 

MACIZO CENTRAL O DE LOS URRIELES – PICOS DE EUROPA

 

Desde el Coriscao se toman grandes perspectivas de Pe√Īa Remo√Īa, Pedabejo, el Llambri√≥n… los grandes titanes que alcanzan el cielo sobre los valles de Valde√≥n y Li√©bana.¬†

En las tardes de verano el cierzo cant√°brico juega sobre sus blancas y verdes laderas, hogar de rebecos y muchos, much√≠simos sue√Īos de monta√Īeros que en este lugar moran d√≠as tras d√≠a.

Picos de Europa siempre será el punto y final del maravilloso desfiles de cumbres de la cordillera cantábrica. 

 

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CATOUTE – 2.117 m

Los Montes de Le√≥n se desgajan de la cordillera para formar una serie de macizos que en nada han de envidiar a sus vecinos cant√°bricos: El Catoute es de las cinco primeras monta√Īas m√°s conocidas en la provincia leonesa, y ultimamente su fama ha crecido entre el p√ļblico asturiano y gallego.

Su forma, guapa y sencilla, y el entorno que tiene con pueblos muy pintorescos a ambas vertientes, hacen del Catoute de un imprescindible de la gran monta√Īa leonesa.


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PE√ĎA RUEDA – 2.152 m

 

Este coloso calizo del macizo de Ubi√Īa asentado sobre los puertos quirosanos de Ag√ľeira es una de las monta√Īas m√°s visibles de la cordillera. Para andarlo hay que ser amigo de la piedra, que aqu√≠ lo domina todo. Tan solo el rebezu es capaz de volar entre estas paredes como tambi√©n los hace el √Āguila Real.

Pe√Īas que saben de pastores, vaqueiros, osos, llobos y de nieve… Una pe√Īa de libro en la monta√Īa asturiana.

 

 

PICO HUEVO – 2.150 m

 

Mucha gente coincide en se√Īalar el entorno del Puertu de Vegar√° como uno de los m√°s ideales para la pr√°ctica de deportes de monta√Īa. Un paisaje soberbio de color y forma, apacible y hasta poco frecuentado seg√ļn √©pocas, con una gran lista de monta√Īas donde destacan la serran√≠a de Fuentes de Inviero o el Pico Huevo, en la foto sobre el valle leon√©s de Faro, concejo de Valdelugueros.

Aquí, la nieve y la naturaleza lo es todo.

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CUETU D¬īARB√ĀS – 2.002 m

 

El √ļltimo 2.000 de la cordillera en su tramo occidental, sobre los valles de L.laciana y del Narcea, el cuetu d¬īArb√°s es una de esas monta√Īas asturleonesas que dan una buena lecci√≥n de lo que significa la cordillera cant√°brica, unas monta√Īas completas de fauna, flora, bosques, pastos, bra√Īas, pueblos y puertos hist√≥ricos… y hasta hay lugar para una estaci√≥n de ski.

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MACIZO DEL MAMPODRE 

 

Picos de Europa, Ubi√Īa y Mampodre, por supuesto Mampodre. El tercer gran macizo de la cordillera, un aut√©ntico libro abierto de geolog√≠a y una delicia para el monta√Īero. A caballo entre las cuencas leonesas del Esla y el Porma, bajo sus paredes y neveros se tienden pueblos como Mara√Īa o Acebedo para beber de la fertilidad de sus fuentes y pastos, siempre verdes.

Son monta√Īas tambi√©n dif√≠ciles de domar, siendo habituales percances y accidentes entre sus lleras y llambrias.

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MUXIV√ČN – 2.032 m

 

Otra de las monta√Īas sagradas para el pueblo astur. El Muxiv√©n y el Corn√≥n son dos cumbres lacianiegas de gran belleza y bien destacables en la lejan√≠a. Morada desde tiempos muy antiguos de osos, el ser humano ha tenido que adaptarse a este medio no siempre tolerante con nuestras preferencias terrenales. El fr√≠o y la nieve en estos primeros tramos del R√≠o Sil son dos vecinos con los que hay que aprender a llevarse. Pero el Muxiv√©n sabe adaptarse bien a cada estaci√≥n, porque es un pico bien situado, una monta√Īa fotog√©nica en uno de los mejores entornos cant√°bricos.

 

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PENA MEA – 1.557 m

He aqu√≠ una monta√Īa que hace que Asturias sea el paraiso so√Īado de muchos monta√Īeros y amantes de los paisajes verdes y aut√©nticos del norte.

Pe√Īa Mea se alza sobre las cuencas mineras del Aller y el Nal√≥n, siendo un estandarte siempre reconocible en los conceyos de Llaviana o Aller.

Las cabanas diseminadas entre los felechales y los fayerus, el sonido de los cencerros de las vacas que bajan y suben desde la Collaona, y la niebla, siempre esa burina incesante, convierten a Mea es un pe√Īa de 10 en la cordillera cant√°brica, con unas vistas poco superables pues abarcan gran parte del cant√°brico y casi toda la l√≠nea de cumbres de la cordillera.

 

PE√ĎA PRIETA Y TRESPROVINCIAS

Esto es lo m√°s alto que ver√°n nuestros ojos en la cordillera cant√°brica. Son m√°s de 2.500 metros, y no hay otro lugar en la cordillera (a excepci√≥n de Picos de Europa, que propiamente dicho no est√° en la l√≠nea de cordillera, sino ligeramente desviados hacia el norte) que aglutine monta√Īas de tal envergadura. En un encrucijada de fronteras santanderinas, leonesas y palentinas, los valles del Alto Esla y el Carri√≥n beben de una regi√≥n apenas poblada por el hombre, donde el hielo ha dise√Īado monta√Īas oscuras y negras donde la vida en los meses invernales es casi inexistente.

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SAN ISIDRO

Para terminar, todo un lugar cl√°sico y hist√≥rico para muchos de nosotros, asturianos y leoneses. Un punto de encuentro de skiadores, monta√Īeros, viajeros o arrieros.

San Isidro posee un entorno privilegiado a caballo entre el valle de Aller y Puebla de Lillo. 

El Torres, Toneo, Agujas, Requexines… son todos ellos grandes integrantes de este paisaje cant√°brico que jam√°s decepcionar√° al amante de la monta√Īa y de la nieve, pues ha liderado durante varios d√≠as este a√Īo 2015 el ranking de lugares con m√°s grosor de nieve por metro cuadrado en Europa.

 

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El R√≠o Esla y su nacimiento: una inc√≥gnita abierta. (Peque√Īa reflexi√≥n a grandes rasgos)

Hace m√°s de 100 a√Īos que Don Antonio Valbuena, leon√©s y monta√Ī√©s de profesi√≥n nacido en el desaparecido pueblo de Pedrosa del Rey, recitara en la sociedad geogr√°fica de Madrid en 1893 un completo y profundo estudio sobre ‚Äúel origen del r√≠o Esla‚ÄĚ, sus fuentes y su hidrolog√≠a. Toda una obra de colecci√≥n que se plasm√≥ en papel en 1901 y es, hasta el momento, el estudio m√°s importante emprendido sobre las ocultas o intencionadas fuentes del r√≠o m√°s largo de Espa√Īa que no desemboca en el mar: El Esla.

Y es que la regi√≥n leonesa es cuna y tierra de grandes masas fluviales. En nuestras monta√Īas nacen r√≠os que si no fuera por ellos, algunos de los denominados ‚Äúgrandes r√≠os espa√Īoles‚ÄĚ como son el Mi√Īo y el Duero, apenas llegar√≠an con la mitad de agua con la que llegan cuando donan sus aguas al Atl√°ntico.

¬†El Esla a su paso por Villarroa√Īe, en la ribera leonesa

Y es que el Sil por el oeste y el Esla por el Este, forman un cintur√≥n donde brota todo lo leon√©s. Dos corrientes de aguas que a decir de los paisanos que lo habitan, llevan m√°s agua que los r√≠os a donde ‚Äúdonan‚ÄĚ sus aguas. El Sil lleva la fama y el Mi√Īo la fama, dicen por El Bierzo, y no les falta raz√≥n.

Y el Esla, el r√≠o al que va dedicado este peque√Īo post, es, como he dicho antes, el r√≠o m√°s largo que no desemboca en el mar, sino al Duero, que no es r√≠o menor, pero que se hace r√≠o grande y entra en Portugal formando los Arribes del Duero por la innegable aportaci√≥n de agua del Esla, nuestro Esla, ¬†ese que se gesta en miles de arroyos en los hayedos de Ria√Īo y que emprende un viaje de 287 kms hasta la confines de la provincia de Zamora, donde, con incluso m√°s caudal que el Duero, pierde para siempre su nombre tras haber recogido multitud de r√≠os como el √ďrbigo, el Porma, el Tera, el Cea o el Bernesga, todo un tit√°n fluvial.

Astura

Es el padre Esla, el r√≠o que di√≥ nombre a Le√≥n antes de llamarse Le√≥n y que a√ļn lo sigue dando a la regi√≥n hermana de Asturias.

Porque cuando hablamos del r√≠o Esla hemos de saber que casi (seg√ļn varios estudios hist√≥ricos realizados) con toda seguridad estamos hablando del r√≠o Astura, nombre con el que los romanos lo identificaron, pues en sus m√°rgenes y m√°s all√° de √©l habitaban las tribus astures, uno de los pueblos prerromanos que m√°s tard√≥ el ejercito romano en ‚Äúsometer‚ÄĚ.

El cronista romano Floro, traducido por el historiador leonés Eutimio Martino, así lo relata en sus crónicas sobre la batalla de Lancia:

‚ÄúLos astures descendieron por aquel tiempo de sus monta√Īas nevadas con un enorme ej√©rcito. No parec√≠a ser un ataque temerariamente emprendido, como propio de b√°rbaro, sino que, habiendo puesto los campamentos junto al r√≠o Astura‚Ķ‚ÄĚ

Es por tanto el Esla, ese Astura de los Astures, y as√≠ se ha constatado en varios documentos medievales donde aparece citado este caudaloso r√≠o como Astura, Istula o Estla. Aunque si bien hay que apuntar que otros estudios apuntan la localizaci√≥n del Astura en otros lugares de la regi√≥n, cercanos a Astorga y al √ďrbigo. Tambi√©n habr√≠a que recoger aqu√≠ el top√≥nimo de Astuera localizado en el concejo de Colunga, en Asturias.

Al mismo tiempo reflejar que aunque el Esla sea el viejo Astura, en la comarca de Ria√Īo, que es donde se centra esta min√ļscula investigaci√≥n, no habitaron los astures sino los c√°ntabros, pueblo hermano que ocup√≥ estas altas cuencas as√≠ como las del Porma y muy presumiblemente las del Curue√Īo. La frontera entre astures y c√°ntabros a√ļn sigue estando hoy muy discutida entre los historiadores prerromanos.

Un río en definitiva lleno de historia y geografía, un gigante de la orografía leonesa que junto al Sil han sido capaces de aglutinar en su cauce el resto de las aguas leonesas, que no son pocas, a excepción del Dobra, el Cares, el Sella y los arroyos de Balouta y Suarbol, vertientes todos estos al mar o a otros ríos cantábricos.

Nacimiento

Tras esta peque√Īa pero densa presentaci√≥n, se lanza la pregunta crucial de este post:

¬ŅPero d√≥nde nace el Esla?

Tan sencillo como coger un mapa cualquiera de geografía nacional o regional y ver que este río tiene sus fuentes cercanas al puerto de Tarna, en valle de Valdeburón.

¬ŅDe verdad tan sencillo?

La respuesta es NO.

No es tan sencillo determinar la fuente primigenia del r√≠o Esla cuando uno se traslada al terreno en cuesti√≥n y comprueba la existencia de dos masas fluviales que se juntan (o se juntaban) en el coraz√≥n de la comarca de Ria√Īo, hoy bajo las aguas del embalse que parece pretender enturbiar a√ļn m√°s esta inc√≥gnita a la que voy a intentar arrojar un poco m√°s de luz.

Dos valles, dos ríos, un mismo nombre: una disputa centenaria

As√≠ podr√≠a titular la sana pol√©mica y controvertida que se genera desde hace siglos en las m√°rgenes de los dos r√≠os que gestan en Ria√Īo el famoso Esla. Y es que los vecinos de Valdebur√≥n por el oeste , y los equivalentes de Tierra de la Reina por el este, han proclamado y siguen proclamando actualmente que el agua que corre por debajo de sus puentes es el agua del Esla y no otro.

Dejando claro, antes de empezar esta peque√Īa batalla de argumentos, que el agua que vierte la presa de Ria√Īo es el Esla sin ninguna duda as√≠ como la confluencia de r√≠os en el Ria√Īo viejo daba lugar a Esla. El siguiente paso ser√≠a determinar cu√°l de los dos r√≠os lleva m√°s caudal antes de ceder sus aguas a Ria√Īo, o, por otro lado, determinar, a cual se le ha llamado Esla o Astura¬† m√°s tradicionalmente.

El Esla de Burón

En la cartografía actual y en la nomenclatura oficial de los ríos, el Esla viene a nacer cercano al Puerto de Tarna, divisoria de Asturias y León en el sector oriental de la cordillera cantábrica, muy cercano a las fuentes del Porma leonés o el Nalón asturiano, es decir, un lugar predilecto para el nacimiento de grandes ríos.

¬†La U√Īa, √ļltima poblaci√≥n leonesa por carretera antes del puerto de Tarna y primer pueblo que cruza este Esla

¬ŅEl √ļnico Esla?

Ya sin salirnos de esta ‚Äúversi√≥n oficial‚ÄĚ no compartida ya por el paisano Don Antonio Valbuena en su libro de 1901, nos asalta la primera duda.

¬ŅEn qu√© parte del Puerto de Tarna nace el Esla?

Así como los asturianos lo tienen muy fácil para identificar el nacimiento del Nalón en la Fonte la Nalona, los leoneses habrán de recorrer hasta tres valles para lograr, si lo logran, dar con la fuente del Astura.

  1. Si es verdad que nace en puerto de Tarna, deber√≠amos entonces buscar la fuente madre en el r√≠o Riosol, el cual se forja en las turberas de Tarna y Las Se√Īales y se encamina direcci√≥n Este hacia las verdes praderas los Carbellares, donde se une otro r√≠o de cierta envergadura.

 Las praderas de Riosol con el Mampodre de fondo

  1. Ese r√≠o de cierta envergadura que se une al Riosol de Tarna no es otro que el Valdos√≠n, que nace en los lindes de Le√≥n con el concejo asturiano de Ponga, cerca del Puerto de Ventaniella, y que re√ļne una gran cantidad de agua en la vega por donde discurre. Cercana a esta vega, bajo los magn√≠ficos hayedos cant√°bricos, surge una fuente, llamada del Naranco, a la que los escritores Juan Pedro Aparicio y Jose Mar√≠a Merino en su libro ‚ÄúLos Caminos del Esla‚ÄĚ identifican como la fuente primigenia del Esla tras haber recorrido todos los valles de la comarca.

¬†Dos estampas de Valdos√≠n y su hermoso r√≠o que baja de Ventaniella y Pe√Īa Ten

  1. El r√≠o de Mara√Īa, un poco m√°s desviado del entorno de Tarna, es tambi√©n considerado por los vecinos de este pueblo como el verdadero Esla que bebe de las casi nieves perpetuas del macizo de Mampodre. Es otra opci√≥n a considerar.

Habiendo conocido estos tres cursos fluviales del alto valle de Valdebur√≥n cercanos al puerto de Tarna como la cartograf√≠a oficial apunta al nacimiento del Esla, dejo a gusto del lector elegir su verdadero Esla. A opini√≥n del que escribe, la uni√≥n del Valdos√≠n y el Riosol si podr√≠an forma este r√≠o hist√≥rico, puesto que es a partir de este punto, en su salida del pueblo de La U√Īa, cuando se aprecia un cierto caudal estable e importante en el r√≠o que atraviesa Valdebur√≥n, tierra que sin embargo no guarda ejemplos de grandes puentes como si lo hace el otro valle que m√°s adelante mencionaremos.

¬†El Esla en La U√Īa

El Esla en Acevedo

Orográficamente hablando, este valle leonés que fue real merindad en la edad media se podría decir a grandes rasgos que es un valle ancho (de hecho, así se le conoce en la comarca, el valle ancho), con amplio pastizal regado por un río más profundo que ancho y con tres valles muy importantes que también desembocan en él: Río del Puerto de Polvoredo, Río de San Pelayo bajo las calizas del Burín y el más importante, el valle del río Orza que recoge las aguas de Vegacerneja y del puerto del Pontón.

 Valdeburón, valle de amplia praderia de alta calidad para el pasto

El Esla en Escaro entrando al valle ria√Ī√©s. Se distingue a√ļn el viaje cauce del r√≠o al lado de la carretera.

Actualmente, no podemos ver la confluencia del r√≠o que desciende de Bur√≥n con el que desciende de Vegacerneja, debido al nefasto embalse, pero si podemos apuntar que a partir de este punto, se gestaba un gran r√≠o, con un cauce con m√°s anchura de la que deja atr√°s y el cual se dispon√≠a ya a entrar de manera espl√©ndida en el valle de Ria√Īo al pasar por Escaro, pueblo que a veces se descubre con la bajada de las aguas y donde se puede percibir el cauce del antiguo Esla as√≠ como su puente, que junto con el de Bur√≥n, es de los que m√°s longitud tiene.

El Esla de La Reina

Abandonamos Valdebur√≥n y su ‚ÄúEsla‚ÄĚ, que tambi√©n se llam√≥ ‚ÄúYuso‚ÄĚ, curiosamente como el nombre que hoy aparece en los puentes de la otra gran subcomarca de la monta√Īa de Ria√Īo: Tierra de la Reina.

 Los Espejos de la Reina

 El Esla a su paso por Villafrea

Tierra de la Reina es un valle totalmente diferente al de Valdeburón y se nota en su menor anchura, en sus desniveles, en su geología, en su orientación, en su altura y hasta en sus gentes. Y por supuesto en el río, con más anchura que profundidad y más pedregoso que el río de Valdeburón.

Dos son las fuentes de donde podría surgir este Esla que aquí buscamos:

  1. Ll√°naves de la Reina y su entorno de San Glorio y el valle del Naranco. Simplemente apuntar la gran cantidad de nieve que aqu√≠ se acumula al ser una de las zonas de la cordillera donde m√°s nieva y tambi√©n apuntar la existencia de dos top√≥nimos semejantes a los vistos en Valdebur√≥n: Naranco, por un lado, es el valle que se abre en Ll√°navez y queda al sur del pueblo c√°ntabro-leon√©s de San Glorio. Naranco es un top√≥nimo frecuente en la cordillera y se enlaza con ‚Äúfuente‚ÄĚ o surgencia de aguas.

Entorno de San Glorio

El otro top√≥nimo es la Vega Tarna, muy cerca del puerto. Es una turbera abundante en agua durante todo el a√Īo y que viene a coincidir por el top√≥nimo ‚ÄúTarna‚ÄĚ recogido en el puerto y pueblo del mismo nombre entre Asturias y Le√≥n, es decir, el nacimiento oficial del Esla. Curiosa coincidencia.

 Cuenca glacial del Naranco

  1. La versión de Antonio Valbuena, oriundo de este valle, es que el Esla nace en Pandetrave, en terrenos de Portilla de la Reina, en la divisoria de los ayuntamientos de Boca de Huérgano y Valdeón, muy cerca de los farallones calizos de los Picos de Europa.  Nada que objetar sobre esta idea porque es tan válida como las antes descritas y los caudales son semejantes.

 Río Esla, ahora llamado Yuso oficialmente.

Si realmente el río de Tierra de la Reina es el antiguo Astura, habría que buscar el argumento fuerte algunos kilómetros río abajo, cuando este ha recibido dos importantes aportes de agua: el río Lechada y el río Valponguero, que por sus longitudes bien pudieran competir también por ser partidas de nacimiento del Esla.

 El Esla en Los Espejos de la Reina

Antonio Valbuena apunta la existencia de antiquísimos puentes de varios ojos y cierta altura en el cauce de este Esla frente a la inexistencia de estos en Valdeburón, hecho que relaciona con la mayor importancia del caudal del río de la Reina y su dimensión histórica que hizo que los hombres construyeran puentes más grandes para así facilitar la comunicación entre pueblos y evitar el aislamiento en épocas de riadas.

 El truchero Esla de Tierra de la Reina

Tenemos tres puentes de cierta importancia espacial y temporal: el de Villafrea, el de Boca de Hu√©rgano (que tiene dos) y por supuesto el m√°s importante de toda la comarca de Ria√Īo por su belleza, importancia en las comunicaciones y su porte: el puente de Pedrosa, hoy, lamentablemente a punto de desparecer entre el fango del embalse.

 www.pedrosadelrey.com

Tan solo la existencia de este puente, intenta explicar Antonio Valbuena, constata que este río es mucho mayor en caudal y cauce que el de Burón. De hecho, antes de llamarse Pedrosa del Rey, este pueblo se llamó Pedrosa de la Puente, por la importancia de esta construcción.

 El puente Pedrosa, histórico y de suma importancia antiguamente, hoy bajo el agua

Entonces, ¬Ņen qu√© quedamos?

A primera vista parece que la balanza se posiciona¬† al lado del Esla de Tierra de la Reina, el cual hoy se llama Yuso a pesar de la oposici√≥n vecinal que incluso pone carteles artesanos en los puentes con el nombre ‚ÄúEsla‚ÄĚ.

Pero no podemos olvidar el río que se forma(ba) donde los caudales de Vegacerneja y Burón se encontraban, creando un río con caudal y cauce que podría igualar perfectamente al de Pedrosa del Rey.

Una medici√≥n¬† exacta en ambos caudales para saber los metros c√ļbicos por segundo de agua que ambos r√≠os llevan antes del cierre de la presa hubiera facilitado bastante las cosas en esta curiosa inc√≥gnita que estoy desarrollando a modo de reflexi√≥n de un descendiente de esa tierra con el objetivo de revivir el debate en cierta manera.

¬†Ria√Īo, el verdadero. El r√≠o de la izquierda es el que baja de Tierra de la Reina.

Mi humilde aporte personal a la ‚Äúinvestigaci√≥n‚ÄĚ ( si as√≠ se pueden llamar a estas palabras ), es que los vecinos del pueblo de Carande, entre Pedrosa del Rey y Ria√Īo, y ligeramente desviado unos dos kil√≥metros del cauce del r√≠o hacia el sur, siempre llamaron al r√≠o que descend√≠a de Tierra de la Reina como r√≠o Grande, en referencia a que bajaba m√°s agua que otros r√≠os de la comarca. Una denominaci√≥n que se une tambi√©n con la de R√≠o Caudal y R√≠o Bier√≥n, ambas recogidas en la tradici√≥n oral y en documentaci√≥n medieval de Tierra de la Reina.

¬†Ria√Īo y el embalse que lo mat√≥. A √©l llegan las aguas de los r√≠os del Esla

Parad√≥jicamente, el Esla de Tierra de la Reina nunca fue llamado ‚ÄúYuso‚ÄĚ, nombre frecuente en la toponimia leonesa que describe tierras bajas frente a ‚ÄúSuso‚ÄĚ, que describe tierras altas. Es solo a partir de siglo diecinueve, cuando, seg√ļn Antonio Valbuena, el Esla de Pedrosa comienza a llamarse Yuso por intereses de la familia Allende de Bur√≥n, lo cuales hicieron que por su pueblo pasase el Esla. No hace falta indagar mucho para comprobar las rencillas entre Antonio Valbuena y la familia Allende y por extensi√≥n, entre Pedrosa y Bur√≥n.

¬ŅPodremos alg√ļn d√≠a saber cu√°l es el r√≠o que m√°s caudal lleva o cu√°l es el Astura al que se refieren los textos medievales?

Sería interesante pero difícil y menos con un embalse que impide más investigación con instrumentos tecnológicos de medición.

Lo que si se puede realizar hoy en d√≠a en la Monta√Īa de Ria√Īo y en la Regi√≥n Leonesa, a modo de sugerencia y restando importancia a este divertido acertijo del nombre de los r√≠os, ser√≠a recuperar la dignidad perdida en el fondo del gran embalse del Esla recuperando y dando uso al antiguo y bonito nombre de ASTURA, pues sus fuentes est√°n en estas monta√Īas indudablemente. Unida a la recuperaci√≥n de este nombre est√° la del nombre legendario e Vadinia, territorio o ciudad de la tribu c√°ntabra de los vadinienses.

Tampoco vendr√≠a mal recuperar la figura hist√≥rica de Antonio Valbuena, que tantas horas pas√≥ pensando en el bien de su tierra, la cual hoy ya no existe, pero que si podemos hacer que exista en la memoria colectiva de una monta√Īa que no debe morir, como tampoco renunciar a su herencia hist√≥rica.

 

 

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Paseando por Ablanosa: el reino del bosque cant√°brico

Un aconsejable paseo forestal para cualquier √©poca del a√Īo en las proximidades del √ļltimo pueblo del Valle del Nal√≥n,, a muy pocos kil√≥metros de la frontera de Le√≥n (l√≠mites de Valdebur√≥n y Puebla de Lillo).

Estamos hablando de Tarna (Conceyu de Casu, Asturies), una aldea en conjunci√≥n con la naturaleza desbordante del Parque Natural de Redes, siempre verde, siempre fresca y siempre embriagadora para el enamorado de las grandes selvas cant√°bricas. Porque hablar de Tarna es hablar de bosque, de r√≠o, de nieve. Y es que la alta cuenca de este r√≠o Nal√≥n esta dominada por tupidos montes de casta√Īo, hayedo y roble en proporciones saludables, verdaderos pulmones del norte.

 

 La cabecera del valle del Nalón, asentamiento del pueblo de Tarna, desde el puerto que lleva el mismo nombre y que separa los concejos de Caso y Valdeburón

 

A Tarna, que se accede desde Oviedo remontado la cuenca minera de Langreo o tambi√©n desde Ria√Īo (Le√≥n) subiendo por el verde Valdebur√≥n hasta el puerto hom√≥nimo de la poblaci√≥n asturiana, se llega siempre con los ojos radiantes de ver tanta belleza en sus monta√Īas, tan solo enfeadas un poquit√≠n por la l√≠nea de alta tensi√≥n que al final no se construy√≥ completamente y esperemos nunca se construya.

Maci√©dome, L¬īAbedular, Cantu l¬īOsu, Remelende, Cuetu Negru…. pe√Īas todas que sobresalen entre los mantos verdes casinos, enjambres de hayas, en su mayor√≠a, que son hogares de una fauna que aqu√≠, como en la vecina monta√Īa de Ria√Īo, se suele ver casi a todas horas y en cualquier punto (hasta un Urogallo se sol√≠a pasear por las calles tarninas hace unos a√Īos).

 

¬†Tarna, una fresca ma√Īana del mes de Julio

 

El paseo veraniego de hoy no encierra mayor dificultad que saber saborear el bosque, la biesca. Un ecosistema que nos acompa√Īar√° constantemente hasta casi el final de la ruta desde la misma carretera, a dos kil√≥metros del pueblo direcci√≥n Oviedo hasta las altas praderas de Vegapociellu, muy cerca de la divisoria asturleonesa entre Casu y Puebla de Lillo.

 

 El valle de Ablanosa, el cual nos disponemos a recorrer, desde la carretera general

 

Ablanosa es el nombre del valle y tambi√©n de la mayada que se encuentra en medio de este. Es un valle t√≠pico cant√°brico, con circo glacial en su final y rodeado de altas cumbres, por un lado calizas y por otro cuarc√≠ticas, estando su interior poblado de un espeso bosque de haya, fresno, casta√Īo, roble, abedul, avellano y arce. Modelado tambi√©n por la mano del hombre con el establecimiento de sendas y caminos que comunican varias mayadas o bra√Īas que guardan una guapa sinton√≠a arquitect√≥nica con el medio que las rodea y que incluso constituyen ya un elemento importante del paisaje del que se aprovechan otros seres vivos del valle. Como digo, es un t√≠pico valle cant√°brico, el cual me quiere recordar al valle de Pedroso, en la otra punta de la cordillera.

 

 Comienzo de la pista nada más descender de la carretera

 

Desde la carretera desciende una pista que se dirige al fondo del valle, donde corre el recién nacido Nalón el cual se atraviesa con un puente (Puente del Corral) que nos saca ya al comienzo del valle de Ablanosa, el cual nos da la bienvenida con una de las pendientes más notables del recorrido, pero que pronto disminuirá. Estamos aproximadamente a 900 metros de altura sobre el nivel del mar.

 

El Nalón

 

Y estamos ya metidos en faena en el interior de ese reino forestal que hoy queremos buscar. El nombre de Ablanosa deriva de Ablana o Ablan√©u, nombre asturleon√©s que equivale a avellano o avellana en castellano. Es un top√≥nimo extendido tanto al sur como al norte de la cordillera, de un √°rbol esencial en la vida de la monta√Īa cant√°brica, pues de √©l se alimentan multitud de especies.

La pista es cómoda y no tiene pérdida. La ventanas del bosque dejan ver el otro lado del valle, donde el Cuetu negru rompe el horizonte emergiendo de un oceáno verde denominado en parte como el monte saperu. Saperu ye el nombre que se le dá al roble albar en algunos lugares, aunque también puede derivar de la abundancia de anfibios.

Robledal en la primera parte del recorrido

 

Nosotros no vamos a meternos hoy en monte saperu, que quedar√° para otra ocasi√≥n, sino que seguimos direcci√≥n sur para llegar a las mayadas de L¬īAblanosa y meternos de lleno en el monte fabuc√°u, donde el roble que nos ha acompa√Īado desde el r√≠o va a dejar paso al haya.

 

El Cueto Negro, atrayente monta√Īa que divide los valles de Ablanosa y de Mongayu

 

A los bosques de hayas, en estos valles asturianos, se les da el nombre de Fayeru. Es solo uno de los muchos nombres que reciben estos bellos √°rboles en el √°mbito asturleon√©s, yendo desde el Jedo o Jaido de Ria√Īo o Cabrales hasta el fay√©u de Tin√©u o Dega√Īa, pasando por las denominaciones muy extendidas de Faeo y Faedo en el centro asturleon√©s. Todas ellas son hijas de esa f inicial latina que en esta lengua se mantiene a diferencia del castellano.

Llegamos a L¬īAblanosa, donde las cabanas de la mayada conserv√°nse en buen estado y los prados consiguen robar un poco de espacio al infinito bosque.¬†

 

¬†L¬īAblanosa

Es un lugar hermoso. Se oye el r√≠o que baja airoso de las monta√Īas de nieve y ar√°ndanos que limitan Tarna con Isoba, y tr√°s de √©l, solamente las nubes que acarician las cumbres del Cantu l¬īOsu a nuestra derecha y del Cueto Negro en nuestra izquierda.

 

¬†Amigos del monta√Īero

Bonita estampa de las cabanas que parecen surgir de la misma tierra

Le toca al valle ahora estrecharse mientras vamos abandonado la mayada que deja estampas muy bellas al pie del camino. Tambi√©n toca abandonar el camino para coger un sendero indicado levemente por un letrer√≠n donde se lee “A la Vega”. All√° vamos, a la Vegapociellu, final o principio de este valle.

Es uno de los tramos más agrestes puesto que vamos siguiendo senderos que se unen y se desunen constantemente en mitad de un largo y ancho fayeru de alta belleza y atracción para todos los sentidos del ser humano.

 

 

En este tramo del valle, inmersos ya en el bosque fabucáu, la anchura del mismo es minima y apenas entra la luz solar en este día un tanto nubláu.

Se va presintiendo poco a poco la salida del oscuro pero hermoso tunel del bosque cuando aparece de nuevo un sendero un tanto m√°s marcado y algunos claros que nos dejan ver las monta√Īas de La Bardera, divisoria de aguas entre el Nal√≥n y el Porma.

 

 Escalera natural en el monte Fabucáu

 

Y de repente, saliendo de un tramo de escobas floridas en amarillo, aparece una de las mejores visiones del recorrido: la Vega Pociellu, a 1.277 metros de altura.

 

Dos estampas de la Vega Pociellu

Esta vega, donde a√ļn pasta el ganado bovino y caballar y donde a√ļn queda en pie alguna cabanina que nos relata tiempos en que este valle ser√≠a un constante trajineo de pastores y vaqueros, es una aut√©ntica joya natural. Para empezar, su forma en U es clara evidencia de un circo glacial, como glaciar son a√ļn los inviernos en estos lugares rodeados por cumbres de m√°s de 1.800 metros donde el viento y el hielo han modelado un terreno en el que solo el monte bajo y algunas manchas de abedul resisten el invierno. Un claro contraste con los laterales del valle, donde el hayedo, situado a menos altitud, domina con creces cada vallina.

 

 Las cabanas de la Vega Pociellu, muchas de ellas ya son fantasmas de lo que fueron

 

Desde la Vegapociellu sigue un tímido senderín entre la pradería que pronto se internará de nuevo en un corto bosque para ascender hacia la divisoria cantábrica, la cual, como antes hemos dicho, une Tarna con los altos páramos de Isoba y en concreto con el valle de Pinzón, otra joya de la naturaleza cantábrica.

 

Tiatordos, la fabulosa roca caliza del Alto Nalón y Ponga


Mirando hacia nuestro punto de inicio solo se ve inmensidad, y al fondo, la silueta caliza del Tiatordos, la gran monta√Īa del oriente asturiano y emblema de este parque natural de Redes.

Toca zampar en la vega, entre las cabanas y con la mirada clavada en la monta√Īa como canta Victor Manuel, hijo de esta bendita tierra astur. La vuelta, m√°s r√°pida que la ida, la realizamos por el mismo sendero hasta el Nal√≥n.

 

Duración aproximada: 3 horas y media.

Sentido: Lineal

Desnivel: 350 metros (ascenso) aproximadamente.

 

 

(Pinchar para ampliar)

 

Recomendamos…

Un buen lugar para alojarse en el parque natural de Redes…¬†

Posada Cantu l¬īOsu, en Sobrescobio. Pincha AQU√ć para ver su p√°gina web.

 

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Ascensión a Las Corcadas РLa Panda Рdesde Casasuertes

Ya hac√≠a tiempo que no pisaba tierras de Casasuertes (Bur√≥n, Le√≥n) y al mismo tiempo que no ascend√≠a un “2.000”. Aunque lo √ļltimo tiene poca o ninguna importancia, si era importante para m√≠ volver a andar por uno de los valles m√°s chulos e interesantes de la cordillera cantabrica en su vertiente sure√Īa.

Este valle y casi esta misma ruta que hoy os presento en el blog, ya hab√≠a sido tocada AQU√ć hace unos a√Īos cuando descubrimos con Adri√°n los antojos del Oso con las maderas de los refugios del parque regional.

 

 Casasuertes (Foto: Adrián Fernández)

Ya de aquella hablamos de subir hasta “La Panda”, esa pe√Īa caliza con esa cresta de “diplodocus” tan caracter√≠stica que en los mapas aparece normalmente como “Las Corcadas” y que enamora al monta√Īero que la ve por primera vez por sus atractivas vertientes que caen tanto hacia Portilla como a Casasuertes.

 

¬†Corcadas, solitaria monta√Īa caliza a la sombra del Gildar y el Cebolleda, desde Pe√Īa Prieta.

2.050 metros de altura elevan a esta monta√Īa para servir de mirador excepcional de los gigantes de Tierra de la Reina que se agrupan hacia el norte y el este: Pe√Īa Prieta, Tres Provincias, Cubil del Can, Vallines, Lurianeta, Murcia, Espig√ľete… As√≠ como la l√≠nea de cumbres de Gabanceda-Cebolleda, que esconde al otro lado el buc√≥lico valle de Valde√≥n y los Picos de Europa.

Pero no solo altas cumbres destacan desde su cima, sino también una expléndida visión de los espesos montes de Portilla de la Reina, hogar principal del oso pardo en su sector oriental, y que están llenos de fauna que se puede ver facilmente en esta ascensión. Allá vamos.

 

 Saliendo de Casasuertes, al fondo la pirámide de La Panda.

Salimos de Casasuertes, a una altitud de 1.240 metros sobre el nivel del mar.

Desde peque√Īo, oir hablar de este pueblo o ver su nombre en los mapas, hac√≠ame pensar instantaneamente en lo salvaje, en lo virgen, en lo m√°s profundo de la monta√Īa de Ria√Īo y por extensi√≥n, de la cordillera.

Y es que Casasuertes son palabras mayores. Su aislamiento que se aprecia una vez pasado el cruce de Cuénabres al sumergirnos en verdaderas selvas cantábricas no tan frecuentes en su parte sur, hace de este valle un lugar de privilegiada naturaleza y de historias que hablan de grandes nevadas, lobos, osos y quizás, soledad.

 

 

El pueblo es apenas una calle que acompa√Īa al r√≠o y que se arrejunta a √©l bajo las miradas de Pe√Īamayor y el hayedo que se extiende hacia el valle del Mis√≥n, ya bajo la cumbre del Pandi√°n.

 

¬†Entre Prao Mayor y la Cue√Īa

A pesar de la estrechez del valle en este punto, poco a poco, seg√ļn salimos del pueblo hacia el norte, la vega va ganando terreno y el paisaje se abre en los terrenos de Prao Mayor, uno de los lugares m√°s guapos de este valle y cruce de caminos, por otro lado.

Ya con la sombra de La Panda sobre nuestras cabezas, que desde aqu√≠ se muestra piramidal y esconde su larga cresta que tanto la caracteriza, cogemos el camino que se interna en la foz de la Cue√Īa, puerta de acceso al valle de Valcarque.

 

Venada y cría subiendo hacia las Consagras

 

Este es uno de los pasos más prestosos del recorrido, caminando bajo el fresco hayedo, sobre el río, pegados a la caliza y con buenas vistas sobre el monte de las consagras que suele ofrecer buenas visiones de fauna local, avanzamos ya con algo más de pendiente sobre sendero sin demasiadas pérdidas.

Como comentábamos en el anterior reportaje sobre Casasuertes, en este guapo lugar se halla una oquedad sobre la roca donde se suele echar de comer a las cabras montesas en tiempos de invierno y nevadas, y comentaba Adrián la manía que tiene el oso de entrar a esta cueva no a comer la comida a las cabras, sino a desmontar la esctructura de madera que sirve de recipiente de la comida. Parecer ser un animal con ciertas manías y costumbres las cuales incluyen reventar todo lo que sea madera y pueda estar un poco dulce. ¡Qué personaje tenemos en nuestros montes!.

 

 

Salimos de la Cue√Īa a los prados de Valcarque, punto donde aprovechamos para comer y estudiar la ascensi√≥n a la divisoria de aguas entre Casasuertes y Portilla (Concejos de Bur√≥n y Boca de Hu√©rgano).

 

 Montes de Valcarque

Hay sendero, a veces un poco difuso, para subir por el hayedo que tenemos en hacia el este y que nos ha de llevar a la collada que separa Valcarque de Susiellas, otro de los grandes valles de Ria√Īo, y acceso m√°s r√°pido para coronar las Corcadas, si se quiere.

Negociando un poco con las urces y las escobas llegamos al collado, a 1.635 metros, desde el cual vemos la línea a seguir para arribar a la base de La Panda.

 

 

 

 Subiendo la ladera de la Panda con Gabanceda al fondo y el macizo del Cornión por detrás de ella.

 

¬†Ten, Pile√Īes y Maci√©dome

La blanca caliza de esta monta√Īa destaca entre las cumbres que la rodean, ya geolog√≠a m√°s cuarc√≠tica y pizarrosa. Esta veta caliza sigue su recorrido hacia Cu√©nabres aflorando entre el monte cada poco casi de forma rectil√≠nea.

Tenemos ya una magn√≠fica panor√°mica de Picos de Europa, con abundantes neveros en pleno mes de Julio, as√≠ como del Mampodre, Pe√Īa Ten, Pile√Īes y dem√°s amigos.

 

Vistas hacia Casasuertes, el valle donde venimos y al fondo el Mampodre.

Con muchas ganas de abandonar una vez el no confortable terreno de monte bajo salimos a la cabecera del valle de Montó, bajo la pirámide de La Panda. Vamos a por ella.

Y vamos poco a poco porque los 200 metros de desnivel que nos separan de la cumbre se hacen de rogar, y m√°s a√ļn cuando vamos parando constantemente para deleitarnos con las vistas de esta guapa pero tambi√©n fria ma√Īana de Julio.

 

Llegamos a la cumbre por f√≠n. M√°s monta√Īas al otro lado y sobretodo, lo m√°s destacable, es el inmenso monte de Portilla de la Reina que posee en los valles de Vallorza y Salceda.

Comunicados con Casasuertes por sendero, son sitios realmente salvajes. Me imagino a las gentes de estos dos pueblos caminando por estos montes en invierno, sobre la nieve, con la oscuridad de la noche cayendo sobre sus cabezas y con el miedo ancestral al lobo sobre su cuerpo.

 

 

En Salceda, me comenta Adri√°n, se intent√≥ la suelta en libertad de la osina Jimena, encontrada en el Alto Sil y llevada a Burgos para su conservaci√≥n y su preparaci√≥n para la posterior suelta en liberdad. El esbardu muri√≥ en el viaje de vuelta a las monta√Īas leonesas. Sin esclarecerse mucho el por qu√©, fue un buen mazazo para toda la gente que trabaja por la recuperaci√≥n de la especie en la monta√Īa de Ria√Īo. Hubiera estado bien que el centro de recuperaci√≥n de especies estuviera aqui, y no a 200 kil√≥metros. Pero bueno, eso ya es tema pol√≠tico…

Revoluci√≥n de monta√Īas: Vallines, Lurianeta, Coriscao… entre otras

 El que escribe sobre el valle de Susiellas

 

Nos vamos a por la cumbre “cumbre” de Las Corcadas. Un chulo cresteo que ya echaba de menos, mientras observamos venadas, rebecos y cabras montesas. Toda una lecci√≥n de fauna.

Es Corcadas y el macizo del Yordas uno de los pocos lugares de la monta√Īa leonesa donde poder observar cabras montesas, reintroducidas aqu√≠ hace apenas unas d√©cadas con claros fines cineg√©ticos, casi como el venado, especie no tan abundante hace un siglo como lo es ahora. Si es verdad, que la cabra montesa pase√≥ por estas monta√Īas hace siglos, siendo extinguida como otras tantas especies (quebratanhuesos, lince, perdiz alpina…).¬†¬†

 

 

Pasamos por una brecha en la caliza que se cuela hacia el este vertiginosamente y decidimos convertirla en punto de partida hacia el collado la Cruz, el punto que queremos coger para descender de nuevo a Casasuertes.

Foto de cima y vuelta hacia la brecha, no sin antes contemplar pausadamente todas la cumbres del Alto Esla en su parte de Tierra de la Reina, verdaderos titanes, toda una revoluci√≥n de monta√Īas de varias formas y tama√Īos. El Cubil del Can, con su tradicional nevero que se mantiene hasta Agosto lleva buena parte de las miradas. El Espig√ľete, cumbre palentina con parte en tierra leonesa, es casi una deidad en esta parte de la cordillera.

 

El Cubil del Can y al fondo Pe√Īa Prieta, m√°xima altitud de la cordillera

¬†Espig√ľete

El descenso, con precauci√≥n, porque ya se sabe que “en las bajadas, est√°n las ostias”, lo realizamos apuntando hacia el collado la Cruz a trav√©s de lleras y terreno no muy bueno.

 

 Ruta de descenso al valle

En la Cruz nos espera el frescor de hayedo, que se agradece después de unas cuantas horas de sol y piedra. El sendero que aquí se coge nos lleva directos a Prao Mayor a través del valle de Salceda (si, el mismo nombre para este valle de Casasuertes), terreno conocido donde cogeremos de nuevo la pista de ida para hacerla de vuelta, no sin antes mojar un poco las piernas en el truchero río de Casasuertes.

 

(Pinchar para ampliar)

 

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