Un paseo por Gete…

Mucho para ofrecer al caminante, al ciclista, al turista o a aquel que busca en la naturaleza su felicidad, posee el valle del Alto Torío.

Los Argüellos leoneses situan a Cármenes y a su municipio en el centro de esta comarca montañesa, cuna de arrieros y morada de viajeros incesantes y seculares entre las montañas de León y Asturias a través de los altos de Piedrafita, Collaona, Propinde o Vegarada.

El limpio y verde Torío

Es la montaña que nutre las aguas de uno de los ríos que atraviesan la milenaria ciudad de León, el Torío. Sus cumbres aparecen cercanas a los edificios de dicha ciudad (apenas 40 kms separan en línea recta la cumbre del Correcillas, un destacado dosmil, de la Universidad de León), y son muchos los turistas que cada fin de semana se acercan, bien en coche o bien en tren, hasta las rutas, hoces y las cuevas que Matallana, Vegacervera y Valporquero ofrecen al viajero.

Nosotros hoy vamos a descubrir un valle algo alejado de toda esa multitud de reclamos turísticos pero no por ello menos apasionante, es más, creo que es uno de los rincones más bellos de esta montaña, opinión muy arriesgada debido al alto valor paisajístico y cultural que encierra este valle del Alto Torío.

Gete y su puerto al fondo

El valle lateral de Gete y núcleo urbano es un submundo dentro del vertical cauce del río Torío. Se encuentra separado a unos pocos kilómetros de las aguas trucheras que cruzan sosegadamente o violentamente (según la época del año) las antiguas caldas de La Venta de Getino, cercanas al puente que adorna este bello paraje fluvial donde también podemos disfrutar de una buena comida en Casa Amador.

Las puras aguas de Gete que buscan el Torío

Así, para llegar a este bello pueblo montañés hemos de subir por la ladera de la montaña que lidera una pintoresca ermita que, por su situación, debió ser seguramente un antiguo lugar de culto Astur. Es la ermita del Pandillo donde cada año se celebra la romería de la Pandiecha.

Tras pasar la ermita vemos ya el valle de Gete y su pueblo, ambos situados bajo los altos farallones del pico Fontún o de La Majada, situado a 1.948 metros y que hace de frontera, al igual que la collada donde próximamente llegaremos, entre las tierras de Villamanín y Cármenes.

Casas de piedra en Gete

El pueblo se levanta sobre el río que baja de los altos puertos trashumantes que pronto descubriremos. A un lado del valle la roca caliza y un terreno solo apto para cabras y rebecos se hace dueño y señor del paisaje, mientras que al otro lado del valle el bosque, la pradería y el agua inundan majestuosos rincones donde el ganado vacuno pasta solo aturdido por el canto primaveral del cuco.

Las peñas y las praderas dominan el valle de Gete

La ruta es apta para cualquier época del año, aunque con nieve es interesante las raquetas si la nevada ha sido medianamente considerable.

Salimos de Gete y atravesamos el río para adentrarnos en la ladera norte del valle por una pista sin apenas pérdida que nos dirige con un desnivel muy progresivo hasta la collada que separa Gete de Fontún.

El abedular crece en los abesedos del valle

Robles, nogales, hayas, abedules, serbales, chopos, espinos, escobas, praderas… el ecosistema es abrumador durante la subida. A mano izquierda proliferan bosques de abedules muy interesantes que dan paso en sus alturas al valle de Valporquero. Y a mano derecha, mientras subimos, vamos viendo las murallas calizas que dividen los terrenos de Gete y Cármenes.

El ganado pasta libre en Gete

Quien fuera vaca...

Corzos, raposos, jabalíes… son fáciles de avistar en esta ruta. Pero quizás el animal más representativo de este valle sean las ovejas que el pastor transterminante Eduardo “el moreno” lleva subiendo a estos puertos desde hace décadas.

Cartel informativo de la ruta

Vamos pasando cada poco varias vallinas que cuentan cada una de ellas con pequeños torrentes que fertilizan las verdes praderas que resisten al avance de las escobas. Aún así, la calidad de este espacio ganadero es indiscutible y son varias las cabezas de ganado que nos vamos encontrando en el recorrido.

Chozo ganadero reconstruido en el puerto de Gete

En una hora llegamos al punto donde tenemos que abandonar la pista para comenzar a ascender por un senderín señalizado por el ayuntamiento de Cármenes. La subida aquí seguramente se hace más dura pero también se incrementa el valor del paisaje que vamos contemplando y entrando en él. Estamos ya muy cerca de las paredes del Pico Fontún y podemos saborear un ambiente totalmente de alta montaña.

La collada que separa y une los Argüellos

La collada de Gete o puerto de Gete consta de varias praderas alpinas salpicadas de bloques calizos y adornada por un viejo chozo reconstruido antecesor de la actual cabaña ganadera que se sitúa unos metros más abajo y que está cerrada al público.

Villamanín y la Tercia desde la collada

Desde el alto de la collada, tras atravesar la alambrada que divide a los dos concejos, el amplio y verde valle de la Tercia aparece bajo nuestros pies: Villamanín, Rodiezmo… y las altas montañas de Pajares son fácilmente contempladas desde esta posición. Desde este punto también podemos acceder a los puertos de Formigoso, en el próximo valle de Valporquero.

El Fontún se adorna y se gusta en primavera

Volvemos a descender hasta la pista inicial y continuamos la bajada por el otro lado del valle.

No podemos diferenciar que vertiente es más bonita, pues esta también está llena de rincones preciosos. Además, el río desde aquí es visible y su sonido alimenta nuestro espíritu. Más arriba de camino la roca caliza impera sobre la vegetación.

Pareja de mastines: Maestro y aprendiz

Tras unas tres horas y media de ruta aproximadamente llegamos de nuevo a Gete, sumido en la siesta primaveral, sin apenas ningún ruido entre sus callejas y casas de piedra, algunas de ellas restauradas y muy elegantes.

Camino de vuelta

Al otro lado del río aparece Getino, hermano gemelo de Gete, lugar de leyendas sobre dragones y hayedos encantados… pero eso será otro capítulo.

El valle de Getino... próxima parada

¡Volveremos por Gete!

Flor de agua tallada en una barandilla de Gete

2 respuestas a Un paseo por Gete…

  1. Enci dice:

    No conocía Gete, nombre que me parece curioso.
    ME gusta y me gusta la flor de agua tallada en la barandilla.

  2. Carlos Saldaña dice:

    Muy Bonito Alejandro, Sigue así.

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