Valdeprado: Se ruega No Tocar

Ciertamente, existen pocos valles en alto curso del río Sil que no hagan posar detenidamente la mirada y el alma en su infinito paisaje de brañas, bosques, peñas y lagos.

En el extremo occidental del municipio de Palacios del Sil, compartido con el vecino Páramo del Sil, se asienta Valdeprado y su grandioso valle.

Laderas de Valdeprado

Surcado por el truchero y arbolado río Ceronciello desde su nacimiento en los altos lindantes con el asturiano valle de Degaña hasta su encuentro con el padre Sil en las proximidades de Hospital del Sil, el valle del Valdeprado abarca una longitud de más de seis kilómetros de largo. Kilómetros que contienen un majestuoso mundo perdido, un perfecto ecosistema casi virgen atravesado de norte a sur por una carretera minera que comunica, o casi mejor deberíamos decir, dejará de comunicar las explotaciones mineras de Cerredo y la central térmica de Anllares.

Río Ceronciello

En este valle, sin embargo, no existen explotaciones de carbón, sino una pequeña aldea posada sobre los verdes prados del antiguo cuenco glaciar que comparte valle también con las brañas que el pueblo de Susañe del Sil tiene en estas oxigenadas cabeceras del río Sil.

Fondo de valle

De Valdeprado y de las brañas hablaremos en otra ocasión. Hoy vamos a conocer un poco y a caminar por la margen oeste del río, es decir, por el macizo montañoso y glacial de El Miro.

Perteneciente al municipio de Páramo del Sil, El Miro (de Valdeprado o de Anllares, según se mire) es una gran montaña de 1.985 metros de altura que da nombre a toda una sierra que comienza en las laderas de Anllares del Sil, a 1.000 metros de altura y finaliza en la hoya que el río Ibias lleva labrando desde hace milenios, buscando una rápida salida al mar cantábrico, a casi 900 metros sobre el nivel del mar.

Macizo del Miro

Se trata de una sierra emblemática, visible desde buena parte de la geografía que lo rodea y vestida de un inmenso manto de arándaneras que se tiñen de rojo en otoño e invierno y la decoran de verde el resto del año, constituyendo uno de los lugares preferidos para el habitante más ilustre del valle: el Oso.

Ermita de las Nieves, cerca de Páramo

Casa tradicional en Anllares

Solamente algunos bosques de abedules, robles y serbales crecen en las vallejas y en las laderas ya próximas al valle. La vegetación subalpina, pequeña, frágil, agazapada en el suelo tras siglos de nieve a sus espaldas, son la flora principal de este macizo montañoso que también da cobijo a enormes l.leiras (canchales de piedras) que circulan por las laderas de las cumbres hasta hundirse en las profundas aguas las abundantes lagunas y lagos que pueblan la sierra.

Pozo Cheiroso

Y es que si el Miro de Valdeprado es famoso en la comarca y aledaños, lo es por la sublime belleza de su legendario Pozu L.leirosu o Cheiroso. El Cheiroso es un lago de origen glacial recogido en la vertiente Este de El Miro, a 1.800 metros de altura sobre el nivel del mar. Es, por así decirlo, la mejor tarjeta de visita de este valle, aunque no la única en materia de lagos y lagunas, puesto que más adelante veremos cómo estos mundos de agua dulce afloran en cada rincón del macizo.

Cumbre de El Miro

Del Cheiroso se cuentan historias y leyendas. Por aquí se dice que merodea un oso totalmente blanco, quizás albino, cuyas huellas se ven frecuentemente en época nival. En estas aguas se cree que bucean y nadan desde monstruos hasta ninfas o hadas, aquí conocidas como “Ondinas”, las cuales lavan sus cabellos en las mañana de San Juán. Pero probablemente la leyenda más bonita sea la que dice que el Pozo Cheiroso es un “ojo de mar”, es decir, agujero hecho en el interior de la tierra a través del cual el mar cantábrico se cuela y sale en mitad de la cordillera. Dicen los pastores que a menudo podían oírse las olas del mar desde el Cheiroso cuando el cantábrico sufría marejada. Quién sabe… La misma leyenda se cuela también en otros lagos de la cordillera como el Ausente.

Sucesión infinita de valles Fornelos

Desde Anllares o desde el mismo Valdeprado se accede al pico y al lago del Miro. Hasta tierras lucenses podremos ver desde su cima, pasando por las leonesas comarcas de Furniella y Ancares y la asturiana de Ibias.

Siguiendo el cordal hacia el norte, veremos cómo varios vallecines caen verticalmente hacia el río, rodeados de interminables l.leiras y pequeñas lagunas. En la otra vertiente, la oeste, las brañas de Faro son visibles al final del valle del simpático pueblo fornelo, en estas crece un buen bosque de acebos y tejos.

Valle de Zarréu

Pero al Cheiroso le han salido a no muy lejana distancia dos potentes competidores que si juntaran sus aguas doblarían al famoso lago del Miro. Son las lagunas de Fasgueu, ya a muy pocos metros de la divisoria Ibias/Sil que enlaza el territorio asturleonés.

Ascendiendo a Fasgueu

Al Vatse Fasgueu, como bien dicen en Degaña y Cerredo, se llega desde el antiguo puerto de San Antón, hoy Puerto de Valdeprado a secas, el cual se hunde entre los picos de Bóveda y Busmori, y que sirve de puerta de paso a los inmensos hayedos de Cerredo, una especie florística que le cuesta entrar a estas tierras del Sil, y que tan solo en Caboalles, Rioscuro y Tejedo pueden verse en suficiente cantidad y calidad.

Un camino apenas apreciable parte desde la carretera y se adentra en un valle repleto de vegetación de todas clases, apareciendo más tarde las jugosas praderas tan apetecibles para el plantígrado y los cérvidos.

Aunque el sendero está señalizado, el primer tramo del sendero es algo confuso y durillo, las  urces casi taponan el estrecho camino, y las caricias a las piernas si vamos en pantalón corto serán inevitables.

¿El paraíso?

Fasgueu es quizás uno de los rincones más placenteros para los sentidos de toda esta parte occidental de la cordillera. También, por suerte, es un lugar bastante bien conservado y aunque geográficamente pertenecen a León, son seguramente más conocidas y potenciadas como atractivo turístico en el concejo asturiano de Degaña. Lo más importante es, cómo bien apunto en el título de este reportaje, “No Tocar”. En la otra parte del valle de Cerredo se observa bien el inmenso cielo abierto de Coto Cortés. No es difícil imaginar cómo quedaría este rincón si las excavadoras entraran aquí.

Primera laguna de Fasgueu

El sendero ahora es cómodo pero también la pendiente se incrementa para alcanzar la cota donde se sitúan estas dos hermosas lagunas que descansan a los pies de los altos del Alcornón de Busmori y el Veigardón, cumbres gemelas, cercanas al Miro de Valdeprado al cual se llega con comodidad a través de un buen sendero montañero.

El baño era casi obligatorio...

La primera laguna, más baja, es también algo más caliente y más pequeña que su hermana mayor, situada a pocos metros y en una cota algo más alta. En esta última brota una fuente permanente en una de sus orillas, constituyendo uno de los puntos más refrescantes de la ruta, exceptuando, claro está, si nos animamos a sumergirnos en las aguas de una de las lagunas, experiencia única y que recomiendo si el día no está muy frio y la nieve ya anda lejos…

La laguna más grande

Desde las cumbres que rodean este valle de Fasgueo la fotografía obligada es la que ocupa el valle de Degaña, las lagunas y las cumbres que separan Ibias del nacimiento del Narcea. A principios de verano es una panorámica magnífica. Más adelante estos dos cuencos de agua dulce sufren un importante estiaje que hace que no se recuperen hasta bien entrado el invierno, cuando se duermen bajo una buena capa de hielo.

La vertiente norte, aún más verde, desciende hacia Degaña

Quizás las Ondinas también duerman en estos profundos lagos de Valdeprado cuando llega el invierno o quizás, por qué no, también emigren a la costa cantábrica cómo hacían los vaqueiros que en estas aldeas ganaderas vivieron, a través de esos “ojos de mar” ocultos a la realidad inventada por los hombres de hoy en día, algo faltos de esa magia que por suerte estos lugares aún conservan y esperemos sigan conservando unos cuantos siglos más.

Las lagunas desde las cumbres aledañas

Una respuesta a Valdeprado: Se ruega No Tocar

  1. graciela beatriz diez dice:

    maravillosos, todos y cada una de las fotos, las lagunas son de ensueño, me encanto, muchisimas gracias por compartir.-

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