El Pico del Lago, entre el Esla y el Porma

Una de las rutas más placenteras para realizar a media tarde durante el verano (o a primera hora de la mañana, según sea de madrugador el montañero) y encontrarte en muy pocos metros uno de los paisajes más completos de la montaña leonesa y la cordillera cantábrica es quizás la ascensión al Pico del Lago.

Una elegante cresta decora este bello pico oriental leonés

El pico del Lago o del Pinar, pues en su base se encuentran varias lagunas y gran parte del valioso pinar de Lillo, se eleva a 2.009 metros de altura sobre las cabeceras del Esla, por un lado y Porma, por otro. Y a pocos metros está de elevarse también sobre el Nalón asturiano, valle muy cercano desde el cual cada tarde entran bancos de niebla que adornan este paraje leonés.

Las lagunas de Las Señales bajo el Pico del Lago

Valdeburón y Puebla de Lillo son por lo tanto las vías de entrada para llegar al famoso puerto de Las Señales (1.625 metros), desde el cual se inicia la ascensión a esta cumbre.

Las Señales (curioso nombre que quizás indique la existencia de restos arqueológicos prerromanos) constituye uno de los puertos de España donde más nieve se acumula en los meses invierno, siendo uno de los primeros pasos en cortarse apenas entrado el primer frente nival.

La Collada de Las Señales, el más temible puerto en época de nieve

Quizás por este motivo, La Señales sean uno de los lugares más bellos e interesantes de esta montaña oriental leonesa. Su privilegiada situación, entre dos de los valles más guapos de la cordillera, Esla y Porma, y bajo la cadena de montañas de más de 2.000 metros que discurre entre Tarna y San Isidro, lo convierten en un destino habitual para el montañero que busca la belleza permanente de estos paisajes fronterizos y olvidados.

Recónditos lugares bajo la cumbre

Pero Las Señales guardan más tesoros para el aficionado a la naturaleza, varias lagunas se esparcen bajo el Pico del Lago, entre ellas la de Tronisco, de cierta envergadura, aunque con bastante estiaje. Y cerca de ellas un bosque único en la cordillera: el Pinar de Lillo.

San Isidro

San Isidro envuelto en brumas veraniegas

El Pinar es un vestigio de las últimas glaciaciones, cuando especies como el abedul, el haya o el abeto ganaban claramente la partida a robles y hayas, hoy en franca extensión en nuestro territorio. Su importancia radica en ser uno de los pocos lugares donde el pino silvestre no repoblado ha aguanto el paso del tiempo y ha dejado a nuestras generaciones este espacio natural casi virgen, constituyendo toda una lección de historia y ecología de nuestro planeta.

En el Pinar, en el cual se requiere una autorización administrativa para poder entrar, también se esconde otra de las especies testigo de las últimas glaciaciones de la cordillera cantábrica: el Urogallo, un ave que si tenemos el día con suerte podremos ver mordisqueando quizás las arandaneras que crecen bajo el pico del Lago.

Lobos, ciervos, corzos y de vez en cuando el Oso son los demás animales que campean en estos valles de pueblos tan emblemáticos como Cofiñal, Isoba o Maraña.

La cresta, muy estrecha en algún momento, nos indica el camino

Entre los pinos cercanos al puerto hay que buscar una serie de fitos que conducen a la cresta del pico, la cual tomaremos ya como fácil vía de acceso en busca de la cumbre.

Grandes bloques de cuarcita habrá que sortear cada poco para ir avanzando y ganando altura, una altura que en pocos momentos nos deleitará con grandes vistas sobre el puerto de San Isidro y el alto Porma, así como de los fantásticos Picos de Europa que asomarán detrás de la Peña Ten.

Peña Ten en primer plano y Torre Santa detrás de la niebla

En menos de dos horas llegamos a la cumbre. Allí seguramente el aire cantábrico nos refresque la cara y el cierzo que entra por las colladas de Remelende y Tarna nos invite a surcar con la vista un mar de nubes que choca contra las paredes imposibles de Mampodre, ese conjunto de montañas tan mítico como su propio nombre, que se encuentra a poca distancia de nuestra situación.

La vega de Riosol. Lugar de suma importancia en la montaña Riañesa.

Casi siempre a dos aguas, entre el Astura y el Puerma (así se denominaron durante siglos) y sobre los pinares que ascienden casi queriendo abarcar toda la montaña, podemos descender hacia el collado de Tronisco el cual nos conduciría bien a Cofiñal, bien a Maraña o bien a Riosol, esa campera sagrada donde cada 15 de Agosto leoneses y asturianos celebran una romería con carreras de caballos y otras actividades.

El Mampodre

El Pico de Lago es una ruta apta para casi todos los públicos y de duración bastante corta que siempre deja un buen sabor de boca tanto en época estival como en invernal, durante la cual su ascenso con material apropiado lo hace aún más interesante.

PUBLICIDAD

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


− 3 = uno

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>