calles vacias

Calles vacías

La vida en un pueblo de montaña tiene muchos alicientes y en Riaño (León), nos atrevemos a decir, tenía su máxima expresión. Un lugar maravilloso donde todo lo vivido cobraba una especial dimensión. Su generosa Naturaleza, la belleza sublime de sus infinitos lugares, el carácter de su paisaje y su paisanaje, hacían de Riaño para quien lo descubría, un lugar inolvidable, de donde si alguna vez te vas, volver. Las vivencias y experiencias de Riaño, parecen siempre ir en consonancia con la intensidad del relieve de sus omnipresentes montañas, que serán siempre aunque no aparezcan, el inevitable decorado de cada uno de esos momentos; que al ser recordados ya son recuerdo. Cada momento vivido en esos lugares, lleva el aderezo intenso de la Naturaleza, quedando impregnado para siempre en el subconsciente de cada uno, como haciendo presa de tus sentimientos. Un denominador común de todos los que tenemos algo que contar sobre Riaño. Riaño, todo un mundo de sensaciones, por un sencillo recuerdo…

De comida familiar en “las cocinas del campamento”. Verano de 1975

Mi infancia son recuerdos de un corral entre viejos muradales… Y llegados aquí,  reflexionando en este momento que nos permite mirar el horizonte humano a través del tiempo, debo suponer, que la libertad que viví, que vivimos, en nuestra infancia y tierna juventud, es algo que difícilmente pueden experimentar hoy los niños que andan por nuestras calles. La gran mayoría, pasan sus horas del día entre cuatro paredes o entre el cemento de los muros y calles de la ciudad. Y esto es algo comprobado, pues lo vemos cada día de cerca con nuestros propios hijos. En el caso de los niños que habitan en lo que hoy se considera mundo rural, tampoco su relación con el medio que les rodea es el mismo que hace 30-40 años tuvimos, pues ya no existe esa forma de vida de convivencia estrecha con las personas y los recursos. Recursos que suponían a su vez, a través del duro trabajo, el sustento de cada familia. Hablo del gocho, de las vacas y el carro, de ir a hierba bajo el duro sol de las tardes de verano, de las patatas de la tierra, de las cebollas del huerto… de tantas cosas que significaban el día a día en un pueblo de montaña de verdad. Escenas inolvidables para nosotros, que fuimos los últimos niños en poder vivirlas y compartirlas. Algo muy distinto es lo que hoy se vive en nuestros pueblos, arrastrados, o engullidos, por el torbellino del progreso que en poco tiempo,  de alguna forma, les ha hecho perder su sentido por todo lo viejo que atesoran. Por lo que fueron concebidos; ahora ahogados, desorientados;  al abandono, relegados.

Calles vacías, donde en algunas de sus casas solo se aprecian puertas cerradas, con grandes portones de madera algunas; como tapias sobre ellas apoyados, que parecen decirte a gritos, ¡NO ESTAMOS! Algunas casas arregladas y otras, del todo abandonadas, caídas, derrumbadas, con las tejas colgando sobre lo que fue su morada y las viejas y oscuras bigas empinadas, sobresaliendo del caserón como estandartes de la nada. Es la atmósfera de un pueblo donde se respira el aire humano de la dejadez y el desarraigo,  curiosamente, más acentuado entre quienes en él “sobreviven”. Un pueblo enfadado consigo mismo, parece. Desordenado, sucio y destartalado, sin el menor atisbo de mimo o cuidado. Como un vagabundo de su vida hastiado. Que ironía, de los tiempos pasados de duro trabajo, de calles de barro, en los que la vida compartida humilde y sencilla, bullía en nuestros pueblos; que ha dado paso a solitarias calles de adoquines y asfalto, donde sus ausentes hoy, moran entre grandes bloques de hormigón y ladrillo, como ocupando en ellos ya, resignado, su propio nicho. En un mundo urbano repleto de soledad, dificultades …y gente, en muchos casos, malviviendo. ¿Qué hacer para renacer? …no olvidar, para comenzar.

Calles vacías, cubiertas de asfalto y adoquín, donde las “moñigas” ya no adornan el suelo, ni su hedor impregna el aire del pueblo. Calles de barro, borradas de la faz de la memoria,  por eso que dicen, “son otros tiempos”, de lo que antes fueron Pueblos.

De vuelta a casa al atardecer …con “la becera”, al pueblo.

Calles vacías, de pueblos destruidos como pueblos por una estúpida amnesia colectiva de sus propios naturales. Pueblos y lugares que fueron construidos a sí mismos a través del tiempo; de días y días de acarrear por duros caminos, …hoy parecen haber perdido su sentido, y navegan por mares en los que no pueden marcar su propio rumbo. Incapaces de ser dueños de su destino, culpables de nada y culpables de todo, pero sobre todo; de  haber vendido su esencia al poderoso caballero, don dinero. Caminando a la deriva por una senda incierta donde solo la naturaleza que les rodea y les vio nacer, parece seguir su propio curso; reclamando de nuevo su espacio arrebatado, y borrando las huellas de los viejos hombres, a su paso . ¿Qué hacer para renacer? Mucho amor y !calderos de alegría!

Riaño Vive. Plataforma por la Recuperación del Valle de Riaño

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Montaña de Riaño, una puerta al futuro.

Una puerta de Entrada hacia nuestros montes

Explotación y desarrollo sostenible de los recursos naturales en la Montaña de Riaño. Turismo de Naturaleza, caza, pesca y ganadería. ¿Es esto posible?

Creemos que sí, con una base insalvable que se resume en una sola palabra: RESPETO.
Este es el gran objetivo y el problema de fondo en realidad; conseguir el respeto de todos, a lo que es de todos.
Mirando al futuro que es de lo que se trata, sin olvidar nunca de dónde venimos. Ser conscientes para empezar, de que este patrimonio de todos, que todos poseemos, no es algo caído del cielo; es un bien heredado de nuestros mayores, fruto del trabajo duro durante generaciones para conseguir mantenerlo como hoy lo conocemos en su mayoría. Una consideración de base muy a tener en cuenta para entender el significado de todo lo que nos rodea y una asignatura importante para cualquier proyecto que afecte de alguna forma al conjunto de la Montaña de Riaño. Además de ser un buen manual, inevitable, indispensable, para aprender de los grandes errores cometidos en el reciente pasado y que están muy a la vista en nuestra tierra. Sin duda demasiado.
Tal como reza el título de este texto, y repetimos, el éxito de este proyecto conjunto que es actualmente la Montaña de Riaño en sí misma, reside en el Respeto escrupuloso de su Naturaleza. Conseguir cada vez más, un entorno mejor conservado, es la garantía del éxito para todas las iniciativas que se tomen en este sentido pues todos dependerán de ello. La caza, la pesca, la ganadería, el ecoturismo, como todos sabemos bien, son actividades directamente relacionadas con el entorno natural donde se desarrollan y de él, dependen prácticamente por completo. Ni que decir tiene, que en la medida que se consigan compatibilizar y entender con el respeto debido entre cada una de las partes por un mismo objetivo, dependerá el éxito y desarrollo global de todas; y por añadido de toda la Montaña. Quizá es hora de pensar en dejar a un lado viejos privilegios sustentados en argumentos trasnochados de una sociedad, la actual, que poco simpatiza hoy con estos cánones y que muestra una sensibilidad muy distinta ante asuntos de la Naturaleza que nos ocupa, valga la redundancia. Nos referimos para explicarlo gráficamente, a la clásica foto del cazador, la víctima y el fusil. Algo que nos parece de lo más normal a los que nos hemos criado en la Montaña pero que ya no lo es tanto para la mayoría de las personas que nos rodean. Abramos ya ese camino en casa.
Tenemos un tesoro común con mucho futuro por delante pero sobre todo, el gran reto y el deber de saber gestionarlo con acierto. Para empezar, si tenéis un momento, podéis ir viendo algunos ejemplos que encontrareis por el mundo alante sin levantaros siquiera del sofá de vuestra casa, desde la pantalla de nuestro ordenador o smartphone.
Ese respeto del que hablamos requiere también de otra palabra importante con significado: AYUDA.
Respeto y Ayuda entre los interesados, lejos de abusos y zancadillas que es lo que desde hace tiempo parece imperar en la gestión de nuestros terrenos públicos. Esta sagrada palabra de Ayuda, conlleva un compromiso aun mayor de generosidad por parte una vez más, de todos; superando esos viejos egoísmos con la condena de la prepotencia entre cualquiera de quienes reciben de los bienes comunales de los pueblos de la Montaña, buena parte de sus recursos. Todos iguales respetando las normas, que con su inteligencia han de acordar e implantar, siempre, con el consentimiento de la institución que se debe al pueblo, legítimo propietario de todo; las Juntas Vecinales (JJ.VV.).
Una buena y justa forma de recuperar el protagonismo que merecen nuestros antiguos Concejos. Las JJ.VV., única institución con verdadera autoridad para poder articular con coherencia y responsabilidad la gestión de estos recursos de la Montaña. Todas las JJ.VV. deben tomar nota de esta oportunidad y asumir la responsabilidad que les corresponde por derecho propio pues suyo es el patrimonio objeto de explotación y del cual todos dependen directamente. Es necesario pues, dadas las circunstancias, una “resurrección moderna” por llamarlo de alguna forma, de los Concejos para recoger el testigo que nos traen estos tiempos en un nuevo escenario que es el nuestro. La “revolución de los Concejos” solo consiste es volver a ser lo que siempre fueron, obedeciendo únicamente a las obligaciones que siempre desempeñaron; lejos de las clientelas que las han arruinado y desprestigiado durante las últimas décadas, como genuina institución del pueblo.
Con ese respeto hacia las JJ.VV. y su buena gestión por parte de sus representantes y quienes se benefician de ellas directamente, lograremos con eso y un poco de tiempo, lo que todos deseamos en realidad; una vida mejor para nosotros y los que vengan; en nuestra propia tierra.
El futuro es prometedor, aprovechémoslo.

RIAÑO VIVE
Plataforma por la Recuperación del Valle de Riaño

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Riaño, el horizonte al revés

Este es el horizonte en la Montaña de Riaño; al que se mira cabeza abajo desde hace ya tres décadas.

Montaña de Riaño, …con el horizonte al revés.

Una vez más, gracias a la facultad que nos da la edad, y su memoria, queremos expresar nuestras opiniones e inquietudes sobre la tierra que nos vio nacer, intentando siempre hacerlo desde la perspectiva de la historia vivida y no de la que nos cuentan.
Que el término de Montaña de Riaño (MR) es nuestra mejor marca, es un hecho que nuestra reciente historia contemporánea, lo demuestra. Que la MR ya no es lo que era, eso, también es un hecho, pero no motivo para destruirlo y por eso, exponemos algunas razones:
Desde que los caminos de carros y carretas comenzaron a ser  carreteras para vehículos de tracción mecánica, la MR comenzó a hacerse oír entre la gentes de cada vez más lejos, por ser el nuevo centro estratégico natural que unía todos los valles, y sus caminos, en uno solo. Se Convirtió así, en el centro referencia y de servicios para toda la comarca de montaña nororiental leonesa. Fueron años de progreso, acompañado este, de verdadera prosperidad en toda una zona de Montaña de duros inviernos, acostumbrada ancestralmente a vivir en una economía de supervivencia. Tiempos que fueron cambiando poco a poco la fisonomía de los pueblos viviendo su propia transformación sin más dictado que la adaptación a las nuevas oportunidades; mirando desde la puerta a la calle, las gentes emprendedoras de Riaño especialmente, vieron surgir delante de casa la posibilidad de dar lo que tenían a cambio de hacer un buen negocio, con todo un mundo que llegaba y descubría las maravillas de nuestra Montaña, nuestra dura y bella tierra.  Este proceso avanzaría desde mediados del XIX durante más de un siglo, y hubiera continuado de no ser por la Apocalipsis que se avecinaba: La cruel e injusta sentencia a desaparecer, bajo las aguas de un pantano. Tenemos como mejor ejemplo de esta próspera época de la Historia, la arquitectura de las nuevas edificaciones, el Partido Judicial y  el Parador Nacional , símbolo este también, de su caída en picado.
A modo de curiosidad comentamos, que las antiguas y gloriosas comarcas históricas de la Montaña,  Valdeburón y Tierrra de la Reina, quedaron incluidas en el término de la Montaña con el apellido de Riaño, que se usaba cada vez más entre las conversaciones de las gentes  que por ella transitaban para hacer referencia a la zona. Esto es algo que todavía hoy sigue sin agradar demasiado a algunos de los descendientes de hidalgos de Valdeburón y de los vasallos y señores de la Tierra la Reina.
Durante ese tiempo, la localidad de Riaño fue asumiendo paulatinamente el papel de centro “neurálgico” y la montaña se encontró entonces con los años de mayor prosperidad y crecimiento demográfico de toda su historia. Nadie cuestionaba entonces como es lógico, la identidad de este término para diferenciarse del resto, pues era sinónimo de prosperidad, calidad  y genuina riqueza sobre todo para los que venían de fuera. El hecho de que ahora en la segunda decena del siglo XXI, en tiempos de vacas flacas, esto se cuestione, deja en mal lugar a aquellos que lo hacen por el mero hecho de hacerse y por muy lógico que parezca. Nuestro pasado reciente delata nuestro egoísmo y falta de unión. Un egoísmo peligroso con un resultado que a la vista está, pues con el, hemos tirado piedras muy grandes sobre nuestro propio tejado común, la Montaña de Riaño.
En esta situación de declive que arrastramos desde hace ya décadas, le han salido parentelas al término como es el que parece políticamente correcto, de Montaña Oriental Leonesa. Que no nos parece mal si se trata de identificar geográficamente a una zona, pero nada más. Por otro lado, cuando hablamos de Picos de Europa, en gran medida y exceptuando a Valdeón y Sajambre, solo podemos decir que Picos, lo que es Picos, no somos; pero no hay que andar muy lejos a pie para darse cuenta que somos uno de sus mejores miradores…eso ya es algo.
También existe otra denominación que no por novedosa deja de ser la de mayor fundamento histórico: Montaña de Vadinia. Una bonita palabra y un término que recuerda los primeros pobladores de estas tierras que dejaron su testimonio por escrito, labrado sobre algunas de sus lápidas de piedra en tiempos de Roma. Según nos muestra nuestro querido historiador sajambriego, Eutimio Martino, en su obra Roma contra Cantabros y Astures, los vadinienses fueron una de las tribus que se enfrentaron con ferocidad  a la todopoderosa Roma en las famosas “Guerras Cantabras”.
MR ha sido un distintivo de calidad durante mucho tiempo, no pudiendo llegar a donde le correspondía por tenerle reservado el destino la sentencia que todos conocemos. Aun así, sigue manteniendo algunas de sus señas de identidad, potencial para nuevos proyectos comerciales gracias a su mejor tesoro, su Naturaleza. Clásicos como su repostería, su carne de vacuno, pueden seguir poniendo con letras grandes en sus productos, Montaña de Riaño. Una herencia que lejos de olvidarse no consigue tener el  protagonismo que se supone podría alcanzar, como sucede en otras zonas que consiguen tener denominaciones de origen de prestigio y fama. Vivimos un escenario cada vez más decadente en el que cada uno tira por su lado por doquier. Lo vemos en las últimas apariciones de la palabra Riaño en los medios de comunicación donde Sajambre y Valdeón, comarcas hermanas desde siempre, no quieren ahora compartir el escaño de Picos de Europa con el resto de la MR. Sus razones tendrán sin duda, pero, visto desde otra perspectiva a una mayor distancia, solo se percibe una zona en disputa y dividida por intentar alcanzar cada uno por su lado, el mejor trozo del “pastel”. No el propio sino, el de “la sumencion” sin objeciones, que nos traen los grandes señores de los impolutos Audis negros. Algo que  parece dejar de lado cualquier consideración por parte de quien la recibe, y ha hecho olvidar a través de los años cada vez más, la  propia identidad, anulando cualquier resquicio de reivindicación en ese sentido, más si es algo romántico o histórico. Este dinero venido del cielo y no trabajado desde la raíz, provoca, mal gestionado, como así parece ser, la fragmentación y la división de las gentes de la comarca, y lo que es peor, viendo los resultados, parece caer siempre en saco roto.
Profundizando un poco en este asunto, uno tiene la sensación de estar ante una organización algo parecido a una “cosa nostra”. Expresión que identifica muy bien a todo lo que se cuece en el camino recorrido por el maná  entre el cielo y la tierra. Un mana, dicho sea de paso, venido de los impuestos que pagamos todos y que viene envuelto en un aura de silencio por parte de sus benefactores. Ayuntamientos a la cabeza, empresas y la ganadería principalmente; parecen vivir por y para este sistema, y como ellos mismos dicen, no hay otro. “Es lo que hay” que es lo que se dice hoy en día para justificar lo injustificable.
Tanto “oro venido de Roma” para que todos al unísono en una montaña descabezada, sigan rezando con sus serviles dirigentes locales a la cabeza eso si,  el “padre nuestro” de San Glorio; lo que significa, ineludiblemente, …que quieren más. Parece que una vez más,  la sinrazón de la situación les ha dejado sin ideas ni resuello para cambiar la perspectiva hacia el horizonte, al cual, miran al revés. ¿Y el rumbo? … una deriva marcada desde Valladolid por sus petulantes burócratas de turno… ancha es Castilla.
Hemos caído pues, con el tiempo y sin madre(el valle); en una dinámica de no respeto hacia los demás que somos todos. Un egoísmo estúpido y mezquino nos está hundiendo cada vez más en el fango y nos hace cómplices de nuestros propios verdugos, demostrando no haber aprendido nada de las duras lecciones pasadas. Solo parece que queda ya en la MR un solo espíritu, el de la supervivencia. Muy bajo hemos caído por olvidarnos.
Un hecho, una pregunta y una respuesta,  para muestra:
¿Cuántas de las personas que se benefician directamente de los ancestrales terrenos de nuestra Montaña, administrados por las Juntas Vecinales (antiguos Concejos); estaban defendiéndolos para que no desaparecieran en las protestas organizadas en León a tal efecto? La respuesta es:  poco más que ninguno.
Esto es lo que hay. … y calderos para todos.
RIAÑO VIVE

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Lobos de la Montaña

Lobo fotografiado en la Montaña de Riaño por Andoni Canela 2013

Lobos de la Montaña
Una bella imagen como esta y un artículo en prensa cuyo titulo nos gusta, nos hacen escribir esta entrada en nuestro blog.  El fotógrafo es Andoni Canela que ha pasado una buena temporada rastreando los lobos de la Montaña y del que se publica recientemente en la  prensa leonesa el artículo titulado: Riaño, tierra de lobos.
El acontecimiento nos trae a la mente irremediablemente, dos sucesos recientes vividos entre estas bellas montañas. El primero sobre la “autoridad” de los guardas al llamar la atención de toda persona que ande por los montes según ellos comentan, sin permiso para hacerlo. Circunstancia desagradable que deben soportar hasta incluso los propios lugareños, buenos conocedores de la zona que solo buscan disfrutar de lo que les rodea; ya sea con sus ojos o con unas lentes de aumento como unos prismáticos, cámaras etc.  El otro, un desafortunado y reciente suceso del que nos acabamos de enterar; que bien podría haber sucedido a este mismo ejemplar de lobo. Hace unos pocos días, dos lobos de los que durante todo el verano en la sierra de Riaño, avistaban las cámaras de los fotógrafos y amantes de la naturaleza de la zona y de los venidos de todo el mundo, fueron pasados como no, por la escopeta de alguien del lugar. Un acto arbitrario que fue realizado según las fuentes, por un conocido guarda de la zona.  Nosotros nos preguntamos, como es posible que esto pueda suceder sin que nada pase. Cuando estos animales como se está comenzando a demostrar y se puede leer claramente en este artículo, lejos de ser ningún tipo de lastre, son el mejor exponente de una gran riqueza que atesora la Montaña; en este caso de Riaño. Un lugar que puede ser y es, como se está demostrando, de referencia internacional para el seguimiento y disfrute de los amantes de la Naturaleza salvaje; que son muchos y creemos, pueden ser más. Dicho sea de paso, todos ellos como cualquier mortal, están obligados a dormir y comer durante esos días de monte y lo hacen en los hostales y albergues de la zona. Este verano, por segundo año, lo han hecho de la mano de la empresa Wild Watching Spain.
Es momento quizá de dejarnos de lo que creemos son ahora cinismos interesados expresados en la famosa y utilizada frase de que “la caza es lo que trae el dinero a los pueblos” como si fuera lo único y omnipresente. Ya no. La caza debe comenzar a respetar el espacio y derecho de otros al disfrute de estos recursos, cuando estamos ante algo que es un bien heredado de todos, para todos. Una fuente de riqueza que en la buena administración y regulación, basada en el respeto y conservación de su Naturaleza Salvaje, como debió ser siempre, tendrá su mejor potencial y garantía de éxito. Es un nuevo y esperanzador tren de futuro para nuestra históricamente, malograda tierra. Un tren que comienza a andar en la Montaña de Riaño; que si no cambiamos y RESPETAMOS quienes pertenecemos a ella especialmente, volveremos a perder.
Igual que antes lo fueron las truchas de nuestros inmejorables ríos, son ahora el lobo y el oso nuestro mejor cartel para los nuevos tiempos que se avecinan. No los destruyamos también.

Hace 50 años, los guardas de la Reserva Nacional de caza de Riaño, cazaban también los osos.  Dejaron de hacerlo.

Cambiando la escopeta por el teleobjetivo. Una nueva apuesta de futuro que sin duda los animales, principalmente, agradecerán

El objetivo ahora está en la cámara.

Durante el año en curso, de 2013, la actividad de avistamiento de lobos de WWS en la Montaña de Riaño ha generado más de 500 salidas de clientes, (en el bien entendido de que no equivale a 500 personas diferentes, puesto que una misma persona, normalmente, realiza un mínimo de dos salidas). La práctica totalidad de los clientes proceden de fuera de León, siendo de origen urbano- preferiblemente grandes ciudades-, o de procedencia extranjera, (ingleses, franceses, italianos, belgas, alemanes.). Podemos considerar estas personas como “turismo de calidad”, tanto por su carácter especializado, nivel cultural y, lo que es muy importante, capacidad de gasto o económica. A ello debe añadir la realización de más de 200 salidas, este mismo año, para avistamiento de oso, (en otras zonas de León y Asturias), específicas para la época de berrea en nuestra Comarca, y la visita de gran número de fotógrafos aficionados que acuden a la Montaña a utlizar la red de “hides” o escondites que, para la observación y fotografía de gran número de especies de aves, posee WWS. Finalmente, se ha recibido la visita de varios operadores turísticos extranjeros, (especialmente de Gran Bretaña), especializados en turismo de Naturaleza. Fruto de las mismas, para la temporada 2013 ya se ha confirmado la visita de más de 15 grupos, solamente del Reino Unido, siendo las expectativas para la próxima temporada inmejorables, puesto que se multiplicarán varias veces las cifras alcanzadas este año de 2013, el segundo de actividad de WWS. Finalmente, referir la visita de diferentes medios de prensa escrita, radio y TV, tanto nacionales, como extranjeros, y la publicación de gran número de reportajes y artículos en medios de difusión nacional, en todos los cuales se ha destacado el valor de los ingentes recursos naturales de la Montaña de Riaño.

Finalmente, referir que, de los recursos que generar la actividad, del orden de un 70-80% revierte directa o indirectamente en nuestra Comarca, ya sea a través de gastos en alojamientos, hostelería y restauración, combustible, y otras compras, salarios de empleados, etc
**Wild Watching Spain. 2013.

Para todos, saludos de aullidos

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Riaño, una deuda irrenunciable

El Parador de Riaño, arruinado.

El Parador de Riaño. Una parte de la deuda, esta, en dos ocasiones prometida y contraída oficialmente por el estado español.

El siguiente texto, escrito por Vicente Pueyo en el libro titulado “RIAÑO” y editado en 1991 por la Gerencia urbanística del nuevo Riaño, resulta hoy cuando se han cumplido más de 25 años del desastre, mas que interesante y esclarecedor. Con el permiso de Vicente, al que también recordamos aquí, , nos atrevemos sugerir, que el nuevo título para estas grandes verdades sea hoy, una deuda importante, y por importante, irrenunciable; ya que el tiempo ha manifestado por si solo, lo que entonces era inconfesable. Una deuda contraída desde entonces y agravada con el paso de estos 25 años de embalsado y decapitación física y humana de la Montaña de Riaño,  que consecuencia tras consecuencia, continua; dejándonos en la actual situación de desánimo y abandono en la que nos encontramos. Hoy, de nuevo, exigimos nos sea devuelta, esta deuda ya histórica, por mera justicia. Y no estamos hablando de indemnizaciones que tantas suspicacias levantan y levantaron injustificadamente sobre la moral de quienes las recibieron (expropiaciones varias).  Hoy estamos hablando de lo que creemos, es el camino: Que nos sea devuelto nuestro verdadero y más básico medio de vida, nuestra Tierra, nuestro Valle… Así de difícil, así de fácil.

Para empezar…: Riaño, Cota 1080

Un vacío importante.

El 18 de diciembre de 1986, en su discurso de ingreso en la real Acacemia de Legislación y Jurisprudencia de Valladolid el prestigioso jurista Camilo de la Red hacia unas sugerentes consideraciones sobre la Ley de Expropiación Forzosa y las aplicaba expresamente al caso de Riaño.A su jucio, dicha ley arrastra un vacio importante al no contemplar un tratamiento especifico (a salvo de la compensación económica) que remedie realmente la situación que se crea a quienes, por motivos de utilidad pública, se ven obligados a separarse del entorno geográfico en el que viven. “La actual Ley de Expropiación Forzosa –dice el jurista– no contempla en toda su magnitud el grave problema que se presenta a quienes, para beneficiar a otros, tienen la imperiosa necesidad de abandonar el medio en el que viven. El planteamiento que se hace en el artículo 89 (que regula las indemnizaciones) es fragmentario e incompleto, precisamente porque el remedio no debe arbitrarse en contemplación de la privación singular de la propiedad sino a un valor mas importante de mucha mayor amplitud, la pérdida del medio en que se vive. Resuelto este problema que a todos los desplazados afecta, deberá considerarse como derivación la expropiación de bienes y derechos que corresponde a quienes lo tengan.””La aportación de los beneficios de la obra pública –agrega en otro momento-, que adquieren un mejor nivel de vida, debe compensar todos los valores que pierden los desplazados” Y propone este ejemplo a modo de reflexión: “Un comerciante o un profesional de la localidad a desalojar, recibe su viático para el viaje propio y de su familia y transporte de su ajuar, pero no viajará con el su clientela, su crédito, su prestigio. Aun indemnizado el valor de su negocio, no queda nunca asegurado su éxito en el nuevo lugar que elija para su vivienda y en el que reanude su actividad. ¿Llegará algún día a alcanzar el nivel que disfrutaba? ¿por qué el empeño de la ley en decir que es una interrupción u no una cesación definitiva?”Se pregunta Camilo de la Red como se compensa la tranquilidad, el sosiego y el bagaje de sensaciones que perderá una anciana que ha vivido toda su vida junto al silencio de la naturaleza al trasladarla a una planta tercera de la gran ciudad. “Para ella el traslado es una auténtica tragedia que tiene como única compensación el hipotético valor de sus vienes y un 5 por cien como donativo” (el denominado “premio de afección” que el jurista considera “pacato”) Esboza Camilo de la Red , para paliar este vacío, lo que llama un “premio al sacrificio” que, entiende, debiera estar integrado por diversos componentes, unos de tipo sociológico, y otros económicos, mas fácilmente aplicables. Entre los primeros, señala la previsión social, la reinserción o aseguramiento de su futuro y la recuperación del ritmo de trabajo.Las consideraciones del abogado vallisoletano ilustran sobre la repercusión y significación que el “caso Riaño” alcanzó en muy diferentes ámbitos y no solo en los círculos conservacionistas y ecologistas donde se elevó a categoría de símbolo. Reducir lo sucedido en Riaño a un mero juego de intereses políticos y económicos, algunos de ellos encubiertos o hasta inconfesables, puede resultar “ tranquilizador” para la mente, pero es también una visión parcial, y hasta simplista, se un problema de múltiples aristas.
**Vicente Pueyo

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