Riaño, una deuda irrenunciable

El Parador de Riaño, arruinado.

El Parador de Riaño. Una parte de la deuda, esta, en dos ocasiones prometida y contraída oficialmente por el estado español.

El siguiente texto, escrito por Vicente Pueyo en el libro titulado “RIAÑO” y editado en 1991 por la Gerencia urbanística del nuevo Riaño, resulta hoy cuando se han cumplido más de 25 años del desastre, mas que interesante y esclarecedor. Con el permiso de Vicente, al que también recordamos aquí, , nos atrevemos sugerir, que el nuevo título para estas grandes verdades sea hoy, una deuda importante, y por importante, irrenunciable; ya que el tiempo ha manifestado por si solo, lo que entonces era inconfesable. Una deuda contraída desde entonces y agravada con el paso de estos 25 años de embalsado y decapitación física y humana de la Montaña de Riaño,  que consecuencia tras consecuencia, continua; dejándonos en la actual situación de desánimo y abandono en la que nos encontramos. Hoy, de nuevo, exigimos nos sea devuelta, esta deuda ya histórica, por mera justicia. Y no estamos hablando de indemnizaciones que tantas suspicacias levantan y levantaron injustificadamente sobre la moral de quienes las recibieron (expropiaciones varias).  Hoy estamos hablando de lo que creemos, es el camino: Que nos sea devuelto nuestro verdadero y más básico medio de vida, nuestra Tierra, nuestro Valle… Así de difícil, así de fácil.

Para empezar…: Riaño, Cota 1080

Un vacío importante.

El 18 de diciembre de 1986, en su discurso de ingreso en la real Acacemia de Legislación y Jurisprudencia de Valladolid el prestigioso jurista Camilo de la Red hacia unas sugerentes consideraciones sobre la Ley de Expropiación Forzosa y las aplicaba expresamente al caso de Riaño.A su jucio, dicha ley arrastra un vacio importante al no contemplar un tratamiento especifico (a salvo de la compensación económica) que remedie realmente la situación que se crea a quienes, por motivos de utilidad pública, se ven obligados a separarse del entorno geográfico en el que viven. “La actual Ley de Expropiación Forzosa –dice el jurista– no contempla en toda su magnitud el grave problema que se presenta a quienes, para beneficiar a otros, tienen la imperiosa necesidad de abandonar el medio en el que viven. El planteamiento que se hace en el artículo 89 (que regula las indemnizaciones) es fragmentario e incompleto, precisamente porque el remedio no debe arbitrarse en contemplación de la privación singular de la propiedad sino a un valor mas importante de mucha mayor amplitud, la pérdida del medio en que se vive. Resuelto este problema que a todos los desplazados afecta, deberá considerarse como derivación la expropiación de bienes y derechos que corresponde a quienes lo tengan.””La aportación de los beneficios de la obra pública –agrega en otro momento-, que adquieren un mejor nivel de vida, debe compensar todos los valores que pierden los desplazados” Y propone este ejemplo a modo de reflexión: “Un comerciante o un profesional de la localidad a desalojar, recibe su viático para el viaje propio y de su familia y transporte de su ajuar, pero no viajará con el su clientela, su crédito, su prestigio. Aun indemnizado el valor de su negocio, no queda nunca asegurado su éxito en el nuevo lugar que elija para su vivienda y en el que reanude su actividad. ¿Llegará algún día a alcanzar el nivel que disfrutaba? ¿por qué el empeño de la ley en decir que es una interrupción u no una cesación definitiva?”Se pregunta Camilo de la Red como se compensa la tranquilidad, el sosiego y el bagaje de sensaciones que perderá una anciana que ha vivido toda su vida junto al silencio de la naturaleza al trasladarla a una planta tercera de la gran ciudad. “Para ella el traslado es una auténtica tragedia que tiene como única compensación el hipotético valor de sus vienes y un 5 por cien como donativo” (el denominado “premio de afección” que el jurista considera “pacato”) Esboza Camilo de la Red , para paliar este vacío, lo que llama un “premio al sacrificio” que, entiende, debiera estar integrado por diversos componentes, unos de tipo sociológico, y otros económicos, mas fácilmente aplicables. Entre los primeros, señala la previsión social, la reinserción o aseguramiento de su futuro y la recuperación del ritmo de trabajo.Las consideraciones del abogado vallisoletano ilustran sobre la repercusión y significación que el “caso Riaño” alcanzó en muy diferentes ámbitos y no solo en los círculos conservacionistas y ecologistas donde se elevó a categoría de símbolo. Reducir lo sucedido en Riaño a un mero juego de intereses políticos y económicos, algunos de ellos encubiertos o hasta inconfesables, puede resultar “ tranquilizador” para la mente, pero es también una visión parcial, y hasta simplista, se un problema de múltiples aristas.
**Vicente Pueyo

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Riaño “a las derrotas”, una historia que se repite

el maná

El agua mana de la montaña abriéndose camino a través del fango del pantano.

Riaño “a las derrotas”, una historia que se repite.

Continuando con el mencionado ejercicio de autocrítica,  haremos ahora un poco de historia de la memoria; no de la escrita, sino de la que te dicta el conocimiento de la experiencia vivida, compartida.

Reflexionando sobre los acontecimientos que a través del tiempo han llevado a la Montaña deRiaño a la situación física y humana en la que actualmente se encuentra, podemos darnos cuenta en una primera valoración, que la historia se repite una vez más cuando pensamos en sus “grandes causas”. Nos referimos a esa parte del presente que no nos gusta y que quizá muchos ignoramos conscientemente, ignorándonos así de alguna forma, a nosotros mismos. Y caminando por la senda de la amnesia, lejos de aprender de esos “grandes errores” cometidos, manifiestos en el tiempo pero negados en nuestra memoria,  volvemos a cometerlos y agravarlos si cabe.
Estos grandes errores, lo nuestros, podemos extrapolarlos a muchos lugares, de este cada vez más malogrado mundo en que vivimos, pues tienen que ver con la destrucción del medio natural y humano en el cual habitamos y convivimos. Algo realizado siempre, nos dicen quienes los orquestan, en Pro del llamado progreso o ahora más conocido como crecimiento económico. Fomentado desde el poder de turno y llevado a cabo con hechos consumados; al servicio, no de los malogrados ciudadanos, sino, de los grandes capitales y por supuesto, adornado siempre, de falsas promesas, estas si, para los ciudadanos… ¡el maná del dinero venido del cielo!
Recapitulando sobre lo nuestro, nos ponemos en los años 60 con la llegada de la sentencia de muerte para la Montaña de Riaño. ¿Qué sucedió entonces? ¿Hubo oposición? ¿Manifestaciones o algo así?… Claro que las hubo pero no al estilo de ahora, pues entonces gobernaba Franco y no estaba permitido protestar en público; en privado suponemos, que dependiendo con quien.
En estos años, fueron pocos los que se significaron en contra del pantano y se aceptó estoicamente la sentencia, existiendo conflictos públicos únicamente en lo tocante al establecimiento del precio y pago de las expropiaciones. Tengo grabado el recuerdo de una mañana de invierno con nieve hasta las rodillas, ir caminando de la mano de mi madre desde el corral de casa hasta la plaza del Ayuntamiento, donde había un grupo de personas del pueblo amontonadas que abucheaban a unos señores al meterse dentro de un coche. Era un Seat 124 gris claro con letras escritas en la luna trasera que decían Confederación Hidrográfica del Duero. Era solo un niño que no había cumplido aun los 10 años pero aquello me inquietó de veras.
Después de  algunos años, me enteré que el fondo del asunto de aquellas protestas, eran las reivindicaciones por las tan mal pagadas expropiaciones, no una  negativa al pantano. En esta parte, queremos incluir para conocimiento de todos, una interesante proclama de 1961 hecha por una persona de renombre en la Montaña llamada Albino García  (del pueblo de Anciles); por lo que consideraba pasividad de los afectados, ante la “tragedia colectiva” que se avecinaba.
Dice asi:
¿Por qué esa indiferencia y esa atonía?…todos los hijos de esta Comarca se verán obligados, con el corazón desgarrado, a abandonar sus tierras, sus hogares, sus casas, las tumbas de sus mayores y todo cuanto antes era su vida, su ilusión…”
En los pueblos de la Comarca se comenzaba a oír hablar aguas arriba y abajo, de “los ricos de Riaño”; por lo que se iba a cobrar del pantano. No faltaron tampoco envidias estúpidas por injustificadas, de unos, ni fanfarronerías fuera de lugar de otros; que de todo hubo, como se suele decir. Así de triste fue el comienzo de la primera discordia provocada por el pantano que desde entonces y para los restos, afectó y deterioró el discurrir normal de toda la Montaña.
En Riaño, en la cocina de casa, a mi padre oí comentar alguna vez, historias de celebración especial después haber recibido el maná del dinero del pantano. Las mejores botellas salieron de los armarios para la ocasión en más de una morada, para celebrar su historia, su presente, y su futuro, condenados.
Pasaron los años y mientras se iba cobrando el maná, otros nacimos e íbamos creciendo; hasta que llegó al gobierno un tal Felipe González con su eficiente ministro Cosculluela para ejecutar la sentencia de hacía ya, 23 años.
Desde 1984 se puso en marcha el proyecto del Nuevo Riaño para paliar según la administración de turno, el daño causado en la Montaña, convirtiéndose así, en el reclamo del desarrollo para el futuro y a la vez, en muestra patente de la aceptación de la destrucción del pueblo de Riaño. Esto dio lugar a una nueva división que derivó en múltiples conflictos entre los vecinos. Cada una de las posturas, aunque encontradas, eran respetables, cosa que entre 1985-1887 no se hizo por ninguna de las dos partes. Lejos del entendimiento en una situación tan tensa,  la división interna y el conflicto estuvieron asegurados hasta el final y algo más. Yo, como algunos más, defendí mi pueblo de las excavadoras asesinas con respeto a mis paisanos y por pura convicción personal. Puedo decirlo, como puedo decir también, que me enorgullezco de ello.
El pantano se cerró y el nuevo Riaño se construyó. Y en el Alto de Valcayo, estamos, todos los que están.
Después de cumplirse 25 años de la ejecución del cierre del pantano y 48 años de la sentencia, y debido a lo mal que nos encontramos, como tanto se comenta por el nuevo pueblo, vuelven de nuevo las grandes promesas de progreso y de futuro…y por supuesto, de mucho, mucho dinero. Ahora el nuevo maná lleva nombre de santo, se llama San Glorio y parece haberse convertido en estos últimos años, en  el “padre nuestro de la Montaña”. Viene fomentado en esta ocasión, como no puede ser de otra manera, por la Junta Castilla y León y recomendado por los interesados y también conocidos terceros actores de escena, en este caso, una empresa llamada 3P.
Tenemos un pantano de postal que anega un precioso Valle, un pueblo de postín en el que no deja de oírse, muchas veces a modo de reproche hacia quienes no viven en el, lo duros que son aquí los inviernos. Y una generación que después de 25 años, lo defenderá, como otros orgullosos defendieron el antiguo, pues hoy es su pueblo; aunque para ello tengan que ignorar de algún modo, equivocado, o no, la vida y la tierra madre de sus antepasados.
Apoyamos la cabeza sobre nuestra mano para volver a reflexionar sobre los grandes errores cometidos, para al final, inevitablemente llegar a la simple conclusión de que en buena medida, tenemos lo que nos merecemos.
Paz y Amor para todos los que aman la Montaña.

RIAÑOVIVE.com
Plataforma por la Recuperación del Valle de Riaño
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nuevo Riaño, 26 años sobre la cota 1100

El nuevo Riaño, y decimos nuevo como calificativo, no como nombre propio, pues, así nos acordamos ahora del Riaño de siempre al mencionarlo como “viejo Riaño”.

Este nuevo núcleo del pueblo de Riaño como así se le llamó oficialmente en su nacimiento, cumple 25 años sobre la cota 1100, los mismos que se cumplen de la destrucción sistemática de su antecesor que yace arrasado bajo el lodo y las aguas y al que casi todos llamamos hoy como “viejo Riaño”.

El nuevo pueblo también fue construido sistemáticamente por sus promotores y su plana de “arquitercos”. Como tal, así lo define Félix Compadre, uno de sus mayores representantes: “La imagen creada huye del funcionalismo limitado que proponía la arquitectura de la modernidad y del pastiche tipológico fácil, con un resultado que debe ser comprendido como algo singular producto de la fusión de muchos y diversos contenidos y preexistencias y llevado a cabo por personas de ánimo indefinible en solo tres años”.

Con vocación de centro turístico de la Montaña y cabecera de esta fue tomando forma con el esfuerzo de las personas que apostaron por el, en el lugar conocido con el topónimo de “Alto de Valcayo”. Recuerdo que la primera vez que subí a este lugar fue cumplidos los 20 años, acompañando a un amigo que trabajaba aquí, encargado ese día de regar los pinos recién plantados en los bordes de algunas de las calles que se empezaban a vislumbrar, en medio de  un paisaje árido de hormigón entre montones de tierra movida sobre una montaña rota por enormes taludes. La impresión fue la de un mundo insólito en un lugar inhóspito en una tarde de agosto de 1985 de la que aun conservo un par de fotos borrosas de aquella ventosa tarde sobre las tierras de Valcayo.

El nuevo núcleo comenzó a edificarse en medio de una convulsión de odio e impotencia que hizo imposible cualquier consenso o entendimiento racional a la hora de afrontar su construcción por lo que el resultado fue lo que los señores arquitectos con sus propias iniciativas decidieron independientemente de “todo lo demás”. Y “todo lo demás” ¿que es? Es la historia, la cultura y tantas cosas mas, que quedaron arrasadas ahí abajo, se llama Riaño, o para que nos entendamos, “el viejo Riaño”.

La sensación de ruptura con el pasado en las calles del nuevo Riaño es total excepto en el nombre, y en la intimidad del  interior de cada una nuestras casas, bares, locales públicos, donde como un espíritu, el viejo pueblo reina en las paredes. Esta ruptura resulta a veces insoportable para la memoria de quienes andan por los 40 para arriba y nos hemos criado en el corral, pues dicen que 25 años no es nada y aquí, han pasado siglos de golpe y porrazo. ¿Quizá por eso esa abnegada amnesia?  La arquitectura siempre expresa de alguna forma la intención subjetiva de quien lo construye y mis paisanos, demuestran que poco parecen querer saber de si mismos mas allá de los adoquines sobre los que pisan cada día. El mero hecho de recordarles su propia historia sigue suponiendo para muchos un conflicto donde afloran los demonios y frustraciones del reciente pasado (25 años). Su abnegada memoria les impide tomar partido de cualquier iniciativa que tenga como referente su historia ausente, la de sus vidas y sus antepasados.

Por un lado, vemos como emergen los miedos instintivos a perder de algún modo, algo de lo que han levantado con esfuerzo, una segunda penitencia de la que ni oír mentar quieren; por otro lado, las heridas no han curado y el tiempo para muchos, solo ha sido un arma más para esconder el dolor que todos llevamos dentro, sin conseguirlo.

Anuque cueste reconocerlo, no es extraño en este escenario que la única respuesta oficial de la montaña (algunos alcaldes) al proyecto de recuperación del Valle (cota 1080. Puente de Pedrosa-Torteros), fuera protestar por no cobrar un impuesto que se recibe del pantano llamado IBI…Algo que es falso como se dejó claro en las ponencias de las Jornadas a las que por supuesto, no acudieron los aludidos alcaldes.

Tampoco es extraño, y también cuesta reconocerlo, que en las mencionadas Jornadas del Caldero 2012 celebradas a finales de mayo, se nos precintara la sala del Ayto. donde se celebraban, y con anónimos carteles puestos sobre los nuestros que decían: “NO ARRUINES NUESTRO PRESENTE CON UN PASADO QUE NO TIENE FUTURO”.

Con este panorama que vivimos, hoy se hace más que nunca imprescindible mirar a nuestro pasado para continuar, sin egoísmos ni estúpidos tabues, en la medida que a cada uno le toca. Un ejercicio sincero de íntima autocrítica y auto responsabilidad que todos debemos realizar especialmente en nuestra sacrificada tierra si queremos de verdad volver a tener algo de lo que  tuvimos, ser algo de lo que fuimos.

Difícilmente lo conseguiremos ignorándonos a nosotros mismos como lo hacemos, Solo seremos, un espejismo frío y solitario, indolentes fantasmas sobre una nube gris con un cartel reivindicativo al cuello que dice: “IBI” (Impuesto de Bienes Inhertes).

A modo de reflexión para ayudaros un poco, solo diremos que ese imborrable y mencionado “pasado que no tiene futuro” nos ha traído en 25 años, el presente que vivimos.

Saludos para todos.

fonso,

el pequeño de Nati y Agapito

RIAÑO VIVE

Plataforma por la Recuperación del Valle de Riaño

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la herencia del concejo

La lucha por la supervivencia en la Montaña de Riaño

Pedro Gómez, Gómez, un paisano de Liegos (León), nos muestra desde el sentimiento de SER, sus orígenes, y los nuestros, en este su libro de título claro y profundo: La lucha secular por la supervivencia en la Montaña de Riaño.  Un estudio exaustivo que nos expone con “detalle” la historia y el medio de vida en la Montaña de Riaño especialmente desde el siglo XVI hasta nuestros días. En el se mencionan las mas primitivas huellas de los habitantes de las cuevas, pasando por las tribus vadinienses y haciendo especial hincapie en las personas y su forma de vivir en un entorno duro como es la Montaña de Riaño. Un modo de vida que perduró durante siglos con un indudable protagonista: los Concejos. Hoy llamados “Juntas Vecinales”. Una administración comunal que regía además de los recursos de cada población, la forma de vivir de sus habitantes y que ha permitido que hoy todos nosotros hayamos tenido la suerte de conocer heredado, un entorno como el que tenemos, exceptuando por supuesto, las aguas muertas que cubren ahora el Valle y Valles, que sin dudar afirmamos, todos tenemos la obligación moral de hacer desaparecer, por ser el testimonio patente, deprimente,  de la más profunda humillación a un pueblo antiguo, a un país, que decimos nuestro.
La Transhumancia; la sacrificada vida de los pastores y sus familias en el duro trabajo del cuidado de los grandes rebaños de ovejas, es otro de los modos de vida analizados a fondo en esta obra, por la importancia que tuvo a través de los siglos para la supervivencia de los habitantes de esta, la nuestra de verdad, Montaña de Riaño.

Pedro nos hace su reflexión más que clara:

Actualmente, las tierras no anegadas bajo las aguas, después de tanto tiempo de desconcierto, descabezadas y demográficamente descapitalizadas, siguen a la deriva bajo el signo de los tiempos a merced del mejor postor. La falta durante tanto tiempo de un adecuada planificación política y una ejecución consumada, (con frecuencia por manos inexpertas y lo que es peor, con intereses ajenos a los de las propias comunidades de la zona) con desconocimiento de las raizes y valores seculares de una cultura más que milenaria, se ha conseguido que, después de lustros, los restos de una comarca que, ciertamente sigue siendo rica en tierra y paisaje, pero que fue mucho más rica en hombres, siga navegando sin rumbo ni dirección hacia el futuro…”
“Este trabajo quiere ser un estímulo y un acicate para que los responsables de las instituciones y sus representantes que tienen la obligación de velar,conservar y promocionar la cultura existencial de los pueblos y de sus gentes e, igualmente, deseo animar a los perticulares que ya trabajan por esta causa, e invitar a que cada uno, dentro de sus posibilidades, sume sus fuerzas para conseguir, con el esfuerzo común de todos, que esta tierra reviva y se revitalice con la sabia nueva y el encuentro de la vena de su antigua y rica cultura común.”
Volviendo para Extremadura, en el Puente de Pedrosa del Rey (León)

Volviendo para Extremadura, en el Puente de Pedrosa del Rey (León)

Gracias Pedro por este gran trabajo y con tu permiso, dejamos aquí tu poema…

Los días no restañan las heridas
las heridas enquistadas del pasado.
Muertos en muchas batallas,
despojos de luchas perdidas
tachonan los suelos
empedrados del pantano.
La presa cerró la herida en falso…

Tallos sin hojas, troncos sin ramas,
árboles como estatuas inertes,
demasiadas vidas rotas,
demasiados esqueleteos dentro…
La presa cerró la herida en falso….

Laderas y Valles fértiles ayer
son hoy bajo las aguas,
paisajes yertos
de insoportables soledades
y estériles desiertos
la presa cerró la herida en falso…


Pueblos de gentes antaño repletos
hogaño, son lugares vacios:
calles sin norte, solares sin dueño,
plazas sin nombre.
Calles plazas y pueblos,
a los que robaron el SER, pero
no pudieron robarles sus fueros.
La presa cerró la herida en falso…


Aves sin rumbo, mariposas al aire
sobrevuelan las aguas,
a su pesar transparentes…
Mensajeros de guerras perdidas,
testigos de grandes traiciones
y derrotas sin censo.
Buscan más allá del silencio,
alejarse de la muerte,
huir de su propio entierro.
La presa cerró la herida en falso…


Muchas y oscuras intrigas,
inconfesables secretos,
avaro el pantano
encierra en su seno
tormerntas y rayos con ira
encienden las entrañas
y remueven los fangos
anunciando venganzas
por silencios impuestos.
La presa cerró la herida en falso…

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El Concejo de Burón

En estos días en los que tristemente se oye hablar en los periódicos a los políticos de turno, de la intención de hacer desaparecer los Concejos, no podemos por mas, que dar a conocer con orgullo un poco de su historia y de lo que han supuesto y siguen suponiendo por su herencia, para los pueblos y las personas que los componían, en la Montaña leonesa de Riaño, concretamente. No debemos consentirlo. Es un atraco en toda regla a un derecho histórico y auténtico de nuestros pueblos, toda una seña de identidad que ha salvaguardado la rica herencia comunal que disfrutamos todos hasta nuestros días. ¿Queremos ver nuestros viejos montes convertidos en plantaciones de eucaliptus o algo similar? …¡Por dios que no!

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Cuenta el autor en su prologo que la decisión, o mejor dicho, el encargo de escribir esta obra nació al calor de la lumbre, en una “hila” del invierno de 1981 bajo una buena nevada de Enero en el pueblo de Burón. El objetivo según nos dice, era contar en un libro, aunque sea pequeño, la historia que recuerde a todos, nuestro pueblo, nuestras calles y corrales, nuestro paisaje. Comenta con preocupación el apremio en la empresa por un futuro en el que pueden venir a decirnos “que marchemos de aquí. Puede ser que el agua del pantano cubra nuestras vegas y sumerja nuestras casas, nuestro cementerio….”

Así comienza este más que interesante libro de José María Canal Sánchez-Pajín titulado con ardor: El Concejo de Burón. Su gloriosa Historia Obra sobre los pueblos y sobre las gentes que hicieron posible lo que se llamó durante siglos La Merindad de Valdeburón.Lleno de datos históricos especialmente atractivos para quienes sean descendientes de esta tierra o simplemente interesados en ella. Como en otras obras, a parte del buen oficio, la impronta del autor como persona originaria del pueblo de Burón, se hace notar en una cercanía que envuelve toda la obra y que los paisanos lectores agradeceremos. Le imaginamos escribiendo a la luz de un candil…

La Montaña de Riaño es montaña (documentada) desde hace mas de 20 siglos, con los cronistas romanos hasta hoy, o quizá deberíamos decir siendo más estrictos, hasta la destrucción física de sus pueblos y cultura en 1987.

Primeras referencias históricas para el Valle de Valberga (San Pelayo) como castro vadiniense donde se cree tuvo lugar la batalla de Bérgida contra los romanos. “Bérgida estaba en Burón” argumenta Eutimio Martino en su conocida obra Roma contra Cántabros y Astures. La cual, recomendamos leer a todos los amantes de nuestra historia.

Primera referencia escrita de la edad media en el año 970 en una donación hecha por unos monjes al Monasterio de Sahagún “inter iskaro et Sarilenia”, refiriéndose a Escaro y La Vegacerneja. “in territorio de Buradone” (Burón). Testimonio escrito de la vieja historia de estos pueblos, muy anterior a la de sus letras.

Estos documentos se conservan en el llamado “Becerro de Sahagún”. Un precioso testigo que nos muestra por ejemplo, la toponimia de estos lugares de montaña al describir los lindes de las propiedades. Palabras que son de origen prerromano, ibérico y que de forma admirable, conservan el nombre mas de mil años después: “Mirva”, “Pármede”, “Jian”…y tantos. Nombres que son una huella viva de nuestro más viejo pasado, queda claro. Y esto demuestra como recalca el autor, que las gentes que habitan hoy estos lugares son descendientes de aquellos Cántabros vadinienses.  De no ser así no existirían tales términos.

Queda patente el leonesismo de toda nuestra zona que fue durante el paso de los siglos fiel a la corona de León, así como también en lo eclesiástico.

Esa gloriosa historia que reza el título del libro, viene a buen seguro, de la mano de lo que fue en estas tierras de la hoy Montaña de Riaño,  la institución preponderante durante muchas generaciones: La Merindad de Valdeburón. Una hermandad de Concejos sometida únicamente a la corona con su propia administración de justicia y gobernada por un “Merino” elegido por los propios concejos de Alión, Burón, Maraña, Sajambre y Valdeón.

Los “privilegios” de la Merindad no pasaron siempre desapercibidos de conflictos, especialmente contra la nobleza pujante que pretendía imponer sus propias normas egoístas, a veces con sangre de por medio, como sucedió con Juan de Tovar, Señor de Tierra de la Reinaque fue Merino en el siglo XV y es tristemente recordado por sus criminales abusos. Estos episodios se pueden leer en el libro de Eutimio Martino titulado: La Montaña de Valdeburón y del que próximamente también hablaremos aquí.

Como algo más que anecdótico resaltamos que la justicia se ejecutaba en dos lugares designados y que estaban cerca del pueblo: “La Vuelta del Rollo” y “La Valleja de la Horca”, dos nombres que significaban algo mucho mas serio de lo que parecen.

Otros datos curiosos e interesantes nos deja ver en sus testos, como el valor de una vaca o la hacienda de distintas personas con su número de hórreos. La distinción social entre Hidalgos(nobles) y Pecheros (villanos y vasallos). Los curas como los más hacendados del concejo en el año 1752 (Catastro de Ensenada.). Todo, da una idea de cómo podía ser la vida en esos tiempos del siglo XVI.

Aparece también la controversia sobre el río Esla (antiguo Astura en tiempos de Roma) y su nombre en un valle u otro, aportando más información sobre dicha controversia.

El santuario de Pontón como la meca de los buroneses.

La Guerra de la Independencia y sus graves consecuencias para algunos de los pueblos de la Comarca como Pedrosa, La Villa y Burón que fueron incendiados por las tropas francesas causando además de la ruina para muchos, la muerte de algunos lugareños.

Las guerras carlistas con la batalla librada en Éscaro entre las tropas contendientes de los generales Espartero y Gómez.

El fin de la Merindad en 1836 por la implantación de lo Partidos Judiciales a raíz del fin también, del sistema absolutista que fue abolido en las Cortes de Cádiz con la Constitución de 1812.

Terminan sus páginas con un amplio repaso de los monumentos, familias y pueblos de la Merindad con curiosidades y acontecimientos señalados.

Se despide José María Canal igual que en el prólogo, con el pesar de la sombra del pantano sobre todo, y expresando el deseo de un nuevo Burón en el Valle de Rabanal.

Hoy, queremos decirte donde estés José María,  Gracias. Y que mejor paisano, que en vez del Rabanal, recuperemos el verdadero valle donde se esconde toda esa historia.

Salud para ello.

RIAÑO VIVE

Plataforma por la Recuperación del Valle de Riaño

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