…el delirio

Pintada sobre el Riaño demolido,...fruto del absurdo, la desesperación, la rabia...de esos días

Pintada sobre el Riaño demolido,...fruto del absurdo, la desesperación, la rabia...de esos días

…de 1986/87…, los días y las noches que caminábamos sobre nuestro propio escombro. Montones de escombro con los que convivimos durante meses y que hasta entonces, fueron nuestra vida. No es algo fácil de asimilar; mas que andar creo que levitábamos. Día tras día hasta que terminó “la fiesta”; caminando sobre el cementerio de toda nuestra vida vivida y la de todos nuestros antepasados. Recién asesinada sin el menor miramiento (tampoco lo queríamos) por los esbirros enviados (“los mandaos”) por eso que dicen somos todos y que llamamos todos, eso sí,  el estado español.
Eran los últimos días aferrados a nuestro Valle, nuestro Pueblo; y me cuesta creer aun, que todo esto pudiera suceder.
Nuestro campamento estaba en un precioso lugar a la orilla del Río (entre los dos ríos Esla y Yuso), en el prao el cuarno, y al que nosotros bautizamos como villa pelagras. En la otra orilla del llamado Esla se encontraba el campamento más oficioso de Riaño Vivo donde pasábamos de vez en cuando a por provisiones, …siempre fuera de horario comercial. Eran días de escasez y de cambios de los que aun ninguno de nosotros creo, éramos conscientes; de repente…, todo era nada.
Sin darnos cuenta andábamos rapiñando vainas, frutas y lo que pilláramos por las huertas sin casa…¿sin amo?..algo para poner al fuego. Era eso, o hacer las maletas, y ninguno quería pensar en tal posibilidad.
Mi familia había alquilado una casa en Barniedo de la Reina, a unos 12 km. y para para poder ir hasta allí no quedaba otra que “hacer dedo”. Una tarde tuvimos la suerte de encontrar una furgoneta de turistas extranjeros llena de bicicletas y sin turistas, aparcada en tierra de nadie en la carretera. Seguro que venían del cielo, pensamos.
Desde ese día, casi todos los días disfrutaba de un bocadillo que me preparaba mi principal aliada y algo más, mi Madre. Algunos, hasta primero y segundo plato, como dios manda.
Recuerdo en el campamento de villa pelagras un frasco de colonia de un tal Armani (la colonia de los mil duros llamábamos) que habíamos encontrado no recuerdo donde y con el que todos los días nos rociábamos antes de irnos “de fiesta” al caer la noche en nuestro viejo y flamante 600 amarillo al pueblo que tocara en la Montaña . No faltamos a ninguna creo, no lo recuerdo del todo….nos poníamos “contentos” cada noche y siempre hasta el final, y algo mas si se terciaba. Ese verano la canción estrella fue “el final de la cuenta atrás” del grupo de melenas rubios guaperas llamados Europe. Así vaciábamos ese verano, bañado en alcohol, hasta la última gota de rabia e impotencia y no había coche o cartel oficial que encontrasemos en nuestro camino, al que no dejáramos nuestra impronta. A los uniformes, les cantábamos una canción de reconocimiento sin nos encontrábamos por los bares o tascas.
Miseria y alegría de días.

**el pequeño de Nati y Agapito.

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