
Hay equipos que dejan huella. Independientemente de los títulos que ganen, los aficionados se quedan con épocas, con equipos, con sensaciones. Aún seguimos añorando el Elosúa de Xavi Fernández, o aquel Ademar campeón de liga. En un futuro uno de estos equipos será el Ademar de la temporada 2011/2012. Con el paso de los años la gente hablará del primer año de Isidoro como primer entrenador del equipo marista. Recordará los golazos de Antonio García, los rectificados imposibles de Ruesga, el juego ofensivo con doble pivote, la agresividad en defensa… Seguramente se maldiga la fortuna que nos privó de ganar la Copa Asobal o de alcanzar la final a cuatro de Colonia, pero todo esto quedará diluido por el buen sabor de boca que nos dejaron.
Los aficionados que recibieron a los jugadores en el aeropuerto seguro que piensan lo mismo. Este equipo es tan grande, entre otras cosas, por su incondicional afición. Gracias a ella los recuerdos perduran durante más tiempo en la memoria. Ayer veía los rostros impasibles de los aficionados alemanes, golpeaban sistemáticamente sus modernas carracas como si la cosa no fuese con ellos. Sin embargo, a más de uno de nos indigestó la comida en León.
Por todo esto creo que hay que luchar por este equipo, las autoridades locales y provinciales deben saber que el Ademar representa mejor que nadie la ciudad de León. Las cantidades económicas que se manejan en balonmano no son tan grandes como en el fútbol o el baloncesto. Aún se puede pisar más fuerte para dejar huella. No dejemos morir este proyecto que tanto nos ilusiona, no abandonemos al mastín leonés en la cuneta.
Es época de crisis. Una época en la que los ricos son más ricos y los pobres son más pobres. Hay dos clubes que se reparten el pastel tanto en lo económico como en lo deportivo. En fútbol y en baloncesto sabemos sobradamente quienes son, pero en otros deportes sucede lo mismo con diferentes nombres. Con esta situación las competiciones se hacen predecibles, pierden interés y desilusionan al más fogoso.
Se echan de menos los tiempos en los que el TDK Manresa ganaba la ACB, el Deportivo la liga de fútbol o en los que llegar a semifinales de la Copa de Europa era casi un milagro. Hoy en día todo esto parece muy lejano, no lo es tanto, pero el problema radica en que no se vislumbra la luz al final del túnel.
Por suerte, en los últimos días he recuperado algo de esperanza. Paseaba el otro día por las calles de Bilbao, las recordaba tristes y grises. Hoy, son alegres y coloridas. Los balcones lucían, engalanados, banderas rojiblancas. Varios niños pateaban una pelota creyéndose Muniain o Llorente, algún padre les regañaba con la camiseta de su Athletic. La ciudad está volcada con su equipo. Me imagino, desde la distancia, que también lo estará León con el Ademar. Dos equipos, dos ciudades ilusionadas por un sentimiento, por una ilusión. Son equipos vendedores, alimentados por una buena cantera y de gran tradición. Cosas que nos las compra el dinero.
Es un sentimiento paradójico. Quizá sea orgullo, tal vez confinidad. Sea lo que sea, se celebra un pase a cuartos como si de un título se tratase. No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita. Por eso, los aficionados del Ademar y del Athletic disfrutan montando bulla en la última fila del autobús mientras otros arrugan el traje en business class.
Hace ya un año comenzó mi aventura en este blog. Tengo la inmensa suerte de poder escribir sin que nadie guíe mis textos, cosa rara en este país de tendenciosa bandería. Durante este primer año he podido opinar libremente sobre mi visión deportiva, recibiendo por ello críticas y halagos. Considero las críticas fundamentales para mejorar, pero hubo unas que me dolieron especialmente. Fue en mi primer post. No me refiero a los que me tacharon de clasista por ir en taxi al trabajo, sino a los que pusieron el grito en el cielo por mi opinión en el caso Contador.
Un año después, mi visión no ha cambiado mucho. Creo que Alberto cometió un error y debía pagar por ello. Así será. No entiendo las críticas surgidas por esta decisión. He leído en diversos medios que el tribunal reconoce que el dopaje no está probado. Después de leer la sentencia del TAS sigo buscando esta afirmación. He oído decir a gente sensata que toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Entonces, ¿Qué significa dar positivo por clembuterol en una etapa del Tour de Francia?
La teoría del chuletón debería contarse con casco y teléfono, homenajeando a Gila. Esta historia nos lleva hasta una explotación ganadera situada en un pequeño pueblo de Salamanca. La Junta de Castilla y León realizó más de siete mil controles de ganado bovino entre 2006 y 2010. Ningún positivo por clembuterol. Todo esto no me lo invento yo, está disponible en la sentencia del TAS que se puede consultar libremente en Internet.
Eddy Merckx afirma la inviabilidad de un ciclismo limpio, idea que comparto. Todo el mundo sabe lo que hay, las normas son iguales para todos, pero cuando te pillan, jode. Con todo esto, si tuviera un equipo en mis manos, Contador sería mi jefe de filas. Si fuese el manager de una carrera, Contador competiría en ella. Si fuese un caza autógrafos, Contador tendría la primera hoja del cuaderno reservada. Es el corredor con más clase del pelotón, este año correrá la Vuelta. Allí estaré alentándole, en cada puerto, en cada cuneta. El contador se ha puesto a cero, espero que lleven dinero en la cartera.
El deporte femenino es un tema que genera mucha controversia. Hablo siempre desde un punto de vista internacional, no abordaré el panorama nacional para no enfangarme demasiado. Además, este asunto traspasa nuestras fronteras. Uno de los motivos por los cuales abordo este tema es el reciente éxito del balonmano femenino español. El balonmano siempre me había parecido uno de esos deportes en los que la diferencia entre hombres y mujeres era demasiado evidente. No sólo en el físico, sino primordialmente en la técnica. No en vano, viendo muchos partidos del pasado mundial femenino de balonmano hay ciertas selecciones que no han llegado al nivel mínimo exigible. Pero…¡También Moussambani tuvo el honor de chapotear en una piscina olímpica! Si hablamos de las selecciones más potentes, como Noruega, Francia o España, vemos que la técnica ha mejorado ostensiblemente. No vemos grandes lanzamientos de nueve metros o gran variedad de roscas y liftados, pero se adivina que las chicas han mejorado. Me encanta el estilo de Macarena Aguilar, plásticamente perfecta. Qué decir del equipo Noruego, no hay ninguna jugadora que desentone.
También este fin de semana ha sido prolífero para la vela femenina española. Berta Betanzos y Tara Pacheco se han proclamado campeonas del mundo de 470. Desde luego que muy pocos hombres son capaces de regatear como estas chicas, viendo las planeadas que hacen seguro que muchos no nos atreveríamos ni siquiera a ir de bulto. Hace no mucho Berta Betanzos comentaba que en la vela no percibía machismo, aunque también hablaba cuando, en juveniles, tuvo que elegir entre la vela y el hockey hierba. Visto desde la distancia, acertada elección. En la vela femenina se invierte mucho más dinero que en el hockey hierba.
Evidentemente sin dinero no hay mejora, y deportes como el baloncesto, balonmano, hockey o fútbol, se ven gravemente perjudicados al tener que competir con sus semejantes masculinos. En una época en la que es difícil encontrar patrocinadores, no hay subvenciones ni para instalaciones ni entrenadores, hay que buscarse la vida dónde sea. En vista de este panorama, muchas jugadoras se van fuera de España para intentar ganar dinero y mejorar. Es una retroalimentación, mientras mejor es el nivel de las jugadoras, más dinero hay, pero sin dinero no hay mejora y es imposible generar interés para crearlo. Por eso hay que aunar esfuerzos en la mejora del rendimiento de los deportes femeninos. ¿Os imagináis un futuro en el que los jugadores y las jugadoras susciten el mismo interés? ¿Quizá compartiendo cancha de juego? Será difícil, pero nunca imaginé que pudiera espanzurrarme en el sillón para ver un Francia-Noruega de balonmano femenino.
¡Todos los días sale el sol Felipón! Así entonan los jugadores de la selección española de baloncesto. Celebran su segundo campeonato de Europa consecutivo. Levantaba Felipe Reyes el trofeo de campeones, lo hacía merced al gran detalle de su compañero y capitán, Juan Carlos Navarro. Un detalle más, uno de los tantos a los que nos tiene acostumbrado la bomba.
En mi último post, os invitaba a disfrutar de esta inigualable selección. En este voy a invadir el blog de Sheila y Antonio, insexo. Me adentraré en el complejo mundo del orgasmo. ¿Se llega?, ¿Se finge?, ¿Se tiene?, ¿Mito inalcanzable? Pues señores, yo siempre lo alcanzo. Se preguntarán cual es el secreto. Es sencillo, simplemente teniendo la suerte de ver uno de los muchos partidos en los que Navarro se desata. Hay mejores jugadores que él. Algunos son más grandes, otros hacen mates estratosféricos, los más espectaculares juegan por encima de los aros y pocos privilegiados son técnicamente perfectos. Pero cuando esta lagartija de cuerpo sencillo se lanza a pasar bloqueos como un poseso, pide el balón insistentemente y su magnífica puntería está de su lado, ¡voilá! Estamos ante el jugador más orgásmico jamás conocido. Su tiro sobre un apoyo, ya sea hacia atrás o hacia adelante, se convierte en un martillo pilón. Robo, falta exagerada, bombita, rápido contragolpe parándose para clavar un triple. Estamos ante la clara muestra de que Navarro ha entrado en trance. Nadie puede parar esto. El partido se ha terminado. Alegría en un banquillo, lamento en el otro. ¡Diossss! ¡Siempre me hace gritar mientras salto de placer en el sofá!
Hay muchos grandes jugadores que siempre cumplen, Juan Carlos tiene sus gatillazos, pero siempre podremos decir que nunca le había pasado. Pregunten a rivales y entrenadores. Te dirán que es infalible, que con él en la cancha hay placer asegurado. Bien lo sabe su amigo Felipón, con la bomba todos los días sale el sol.