MMXII d.C.

Toda frontera nos habla de los límites entre las cosas, del cambio entre unas experiencias y otras, del tiempo que nos amenaza a ritmo agónico de metrónomo. Tic, tac …Tic, tac …Tic, tac.

Los cumpleaños, los aniversarios, las temporadas deportivas, los cursos académicos, la noche de San Juan, la Noche Vieja,… representan símbolos del anuncio irreversible de un tiempo que jamás volverá por mucho que nos obstinemos en parar la arena que cae sobre nosotros,… bellas clepsidras que te envejecen mientras llueve.

El Año Nuevo se recibe siempre desde la perspectiva del exceso y el derroche desmesurado en una especie de fuegos artificiales, postrimerías del vano intento de ascetismo, ahorro y dieta equilibrada.

En la frontera del Año Viejo y el Nuevo, nos encontramos con uno mismo recapitulando sobre nuestra vida y haciendo repaso de los errores cometidos y los aciertos consumados. Esa mirada al espejo nunca suele ser muy satisfactoria y nos hacemos firmes promesas de cambio en un futuro inmediato para dejar de fumar, bajar unos kilos, abandonar las apuestas, decir la verdad, no volver a caer, estudiar con ahínco, olvidar los rencores, aprender inglés, ser mejores padres, ponerme en forma, gastar menos … Borrón y cuenta nueva, … la redención.

Cada año recién nacido nos expresa el paso inexorable del tiempo en el que debemos tomar conciencia de que todas las experiencias pasadas no pueden cambiarse y todas las futuras dependen de nosotros mismos para poderlas vivir si tomamos las decisiones oportunas, o enterrarlas en el campo de las posibilidades de lo que pudo ser y no fue.

Juntos hemos pasado la transición al 2012 y son muchos los que no pudieron hacerlo. Somos el legado de nosotros mismos para nuestro propio destino y el de todos aquellos que han caído para que podamos estar aquí. Supongo que tenemos la responsabilidad con ellos de intentar cumplir todas esas promesas que son la llamada de algo interior y que nos empuja a ser mejores seres humanos que el año anterior.

La segunda década del Siglo XXI avanza sin permiso ni perdón para nadie y el futuro es incierto a cada paso que damos, … pero nunca dejaremos de caminar y tratar de alcanzar el horizonte. Seguiremos adelante …

Dicen que este año será peor que el anterior. ¿Peor en qué? ¿Es porque el sueño del bienestar institucional se desvanece? Quizá debemos encontrar el bienestar personal en cada uno de nosotros y en los demás, alejados del monstruo de la ambición desmedida, la envidia permanente y la avaricia sobre cosas que no necesitamos.

Cuenta tu dinero y cuenta tus amigos. Mide tu poder y mide tu familia. Almacena lo que tienes y piensa con quién puedes ir a cualquier sitio. Entra en tu iphone y marca los contactos que desean estar contigo…

El 2012 puede ser mejor que el año anterior en otras muchas cosas. Prometo no perder la ilusión por la vida, prometo seguir soñando que puedo ser mejor, prometo ser más honesto, prometo conservar a mis amigos y prometo esforzarme hasta la extenuación para dirigir mi destino en contra de todas las adversidades y los pronósticos de aquellos que han perdido la fe.

Estas son mis promesas … ¿Cuáles son las tuyas?.

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