Mañana

No piensen que resulta fácil reiniciar el sistema después de un largo fin de semana abrumado por el extraño círculo que trazan Ilonka, Peter y Judith en la novela en la que Sándor Márai busca a la mujer justa. Este extraño rompecabezas que urde el escritor húngaro, que ahora sería esloveno, me ha permitido salir del pellejo propio para olvidarme, durante algunas horas, del mosaico de reflexiones que nos deja la entrada del mes en el que se celebra el día del trabajo, que ya es como los reyes magos…creemos que existen, pero no los vemos por ningún lado.

Isabel Carrasco ha dado todo un golpe de mano para remover el gallinero y mostrar a todo la colonia que no hay hueco para otro gallo, aunque sólo sea para el ensayo previo a la elección. La decisión de una segunda candidatura encabezada por Javier García Prieto no se ha desestimado de forma concluyente, aunque hasta que no quede cerrado capítulo de soy útil luego repito, protagonizado por Juan Vicente Herrera, no habrá más movimientos. El presidente Herrera está al tanto de la iniciativa de su amigo García Prieto, secundado desde el más absoluto de los silencios por una galería de viejas glorias que entienden que no pueden aguantar otro interludio de cuatro años en la sombra de la estructura orgánica. Ya saben que en el PP y a diferencia del PSOE, en donde a codazos al final tienen que encajar todos, críticos, oficialistas, seneros convertidos en oficialistas, izquierdaolvidaos, no caben las medias tintas; o estás en el buró o te conviertes en un homeless, en un paria, en un conspirador de arroz con bogavante.

A la cita de Isabel no faltaron, y he visto testimonios gráficos que valen un Potosí, los /las que buscan el perdón, ansiosos /as por el gesto amable de la presidenta, que durante algunos minutos deja que se acerquen, que le regalen el oído –ya saben esas cosas de qué guapa estás, qué bien y qué joven te hace el pañuelo,- y tal vez le susurre una media sonrisa, que ellos / ellas interpretan como avance del perdón, como un ¡Vale, vale la ca…pero tal vez un día vuelvas … Cierto es que el plazo para saber si viene el lobo es escaso. ¿Hace una porra?

Mañana día tres, es el Día Mundial de la Libertad de Prensa, esa categoría emocional e intelectual del ser humano que se ha quedado encofrada en paredes deslumbrantes, pero vacías. Nunca se ha vertido a la sociedad tantos datos, informes, estudios, y nunca tanta información, pese a que en lo que va de año han desaparecido periódicos como la Voz de Asturias o la cabecera de El Mundo de León, una empresa que ya ha anunciado un nuevo apretón que se lleva de tajo otros 200 empleos. El País, está pendiente de un ERE. ¿Cómo es posible que con la proliferación actual de plataformas digitales percibamos una sensación de vacío informativo, un vacío existencial sobre los asuntos que nos conciernen y que nos sitúa ante la realidad que nos estruja como meros espectadores, sin capacidad de respuesta?

Es cierto que la tecnología se ha adelantado y ha acelerado el camino final del papel. Pero el medio, el formato, no es el asesino. Ni mucho menos. Cortar y pegar ha dado entrada a muchas cabeceras digitales, más preocupados por la vertiente del ocio y curiosidad que de la informativa y ese trasvase se ha completado con plantillas becarias que entran y salen a la misma velocidad. Estamos sin duda ante las generaciones mejor preparadas de la historia más cercana y si ellos han de gestionar la sociedad de los próximos años, tarde o temprano, deberán comprender que la libertad de prensa no es un rótulo que se exhibe. Es el camino más acertado que conocemos para evitar las barbaridades que la condición humana ha llegado a diseñar para acabar con sus semejantes. La libertad de prensa es la herramienta que vela para que altos o bajos, mujeres o hombres, incrédulos o devotos, tengan las mismas condiciones legales para que la diferencia sea el factor nutriente y no una forma de exclusión, para que se pueda profesar, desde el respeto, cualquier religión o creencia sin persecuciones y es la libertad de prensa, ejercida con profesión, con rigor y con libertad, la que debe evitar que esos santones que se erigen en salvadores de la raza calen en tiempos de tanta incertidumbre como los que vivimos. Y es fácil de distinguir su timbre porque resuena en esos territorios donde no se dialoga con las armas, donde los atropellos no dirigen el tráfico de la vida, donde la pantomima no ha sustituido a los políticos, felices con el zurrón lleno. Cierto es que la libertad de expresión es ya más que un territorio una reserva de especies en peligro de extinción: Los profesionales de la expresión, escrita o hablada, somos unos privilegiados porque cada vez estamos más cerca de los alemanes; sobre todo de los siete millones de alemanes que cobran quinientos euros al mes. ¡bieeeeeen!

PUBLICIDAD

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>