No es que yo sea un fan de la nieve, el hielo y el frio, más bien me considero un seguidor incondicional de la primavera. Pero reconozco que en este mundo tiene que haber de todo en su justa medida. Y esta temporada estaba siendo escasa en aspecto crucial para el consecuente desarrollo posterior del resto del año.
Me refiero al invierno, ese amigo irónico que viene todos los años cuando el verano cierra sus puertas. Ese invierno suele ser especialmente intensivo en las latitudes y altitudes donde se encuentra León. Según palabras del escritor Julio Llamazares, León y su montaña pertenece a una cultura de nieve.
Ha habido años en que el visitante de color blanco ha llegado a mediados de octubre a nuestras montañas para quedarse casi hasta el solsticio de verano ( en Junio de 2010, el pico Correcillas, visible y cercano a la ciudad de León, amaneció nevado). Años en que varios pueblos han quedado días incomunicados ( La Cueta, en Babia, ha llegado a estar más de cuatro días incomunicada por carretera en los últimos inviernos ). Y años en que la unidad militar de emergencias ( UME ) ha tenido que actuar en la misma capital de León para la limpieza de las calles abarrotadas de hielo y nieve.
Otros años, por ejemplo el 2011, el frío y la nieve han sido más austeros y la nieve que cayó en los meses de diciembre y enero (las nevadas en estos meses son claves para el mantenimiento posterior de neveros* a lo largo del año, puesto que es en estos meses cuando menos luz solar recibe la tierra y más capacidad para helarse tiene la nieve) fue desapareciendo en los meses de abril y mayo debido a las altas temperaturas inusuales en la primavera leonesa, que más bien suele ser una segunda parte del invierno más que una primera parte del verano.
El caso es que hacía décadas que no teníamos un invierno en León tan escaso de precipitaciones, y eso no es bueno.
La nieve que cae en nuestras montañas en estos meses es de vital importancia para asegurar las reservas de agua durante el resto del año. Al no ser un país como Escocia o Irlanda donde la lluvia es protagonista cada semana, aquí dependemos del invierno y la nieve para luego poder abrir el grifo en el mes de agosto con total libertad.

Peña Ubiña (2.417 metros) sin apenas nieve en Diciembre de 2011 desde los montes de Palacios del Sil
La altitud de nuestras montañas, las cuales superan con facilidad los 2.000 metros en todas nuestras comarcas, garantiza la nieve en cuanto baja la temperatura y llegan esos frentes atlánticos que entran por Galicia cargados de agua. Pero este año ese frente se ha hecho de rogar, haciendo que en pleno mes de Enero no encontráramos nieve hasta cotas de 2.200 metros y siempre en laderas con orientación norteña. Eso no es normal.
Hay que remontarnos al invierno de 2007/2008 para encontrar un precedente semejante al actual. Pero seguimos sin llegar a él, puesto que ese invierno, aunque fue también seco, siempre tuvo más nieve que el que está teniendo actualmente.
Por ejemplo, la estación de ski de San Isidro, en el Alto Porma, no ha podido abrir en condiciones hasta hace pocos días, puesto que la nieve que ha habido en diciembre y en enero ha sido la que suele quedar otros años hasta bien entrado en mes de julio. Algo insólito y de extrema preocupación (tanto para los hosteleros de la zona como de los regantes de las riberas).
En las últimas semanas un frente siberiano y luego uno atlántico ha vuelto a pintar nuestra montaña de color blanco, o, por lo menos, refrescar un poco esas laderas que necesitan de la nieve para dar sustento a un ecosistema donde viven varias especies ligadas íntimamente al frío y la nieve como son el oso pardo, el urogallo cantábrico ( un ave típicamente siberiana o escandinava que sobrevive en la cordillera, siendo una reliquia de las últimas glaciaciones ), el tritón alpino, el abedul, el acebo o el gorrión alpino, por citar solo algunos ejemplos.
La acumulación de nieve en las altas cuencas glaciares de nuestros ríos es fundamental para aliviar los meses de sequía de agosto o septiembre. Los leoneses estamos acostumbrados a ver ríos, arroyos y lagunas por doquier (León es la región del sur de Europa con más kilómetros fluviales). Estamos acostumbrados a tiritar de frío cuando nos metemos en un río en pleno julio. Y estamos acostumbrados, afortunadamente, a no darle importancia al agua. Pero puede que no siempre esto sea así y para ello solo tenemos que ver ejemplos muy cercanos, de nuestro mismo país, donde los ríos dejan de serlo en abril, donde el agua está estancada, sin apenas oxígeno donde puedan vivir peces como la trucha (indicador ambiental), lugares como el Levante y la cuenca mediterránea en general donde verían con estupefacción como en nuestros pueblos se sigue regando los prados mediante el método de encharcamiento, a través de canales y presas ( León es la provincia de España con más arquitectura hidráulica tradicional: molinos, presas o puertos, canales, pisones… ), mientras que en su tierra el riego es milimétrico y casi un milagro.
Todo ello es, como digo, gracias a la nieve que cae en estos meses de invierno. La misma nieve que ha dado lugar a ríos, los mismos ríos que han formado valles, y los cuales han ido formando comarcas, pueblos y gentes, haciendo de nuestra provincia una tierra fértil e increíblemente bella en los meses de primavera donde el verdor de los prados contrasta con la blancura de las cumbres, creando un equilibrio ambiental realmente espectacular.
Es por ello por lo que me gustaría que siguiera nevando, que siguiera habiendo frío y que sigamos tiritando de frío al meternos en el río el primer día de verano, porque solo así sabré que estoy en León, donde el agua es abundante y la vida surge en cada trozo del paisaje. Porque, sin lugar a dudas, el agua es vida. Y León es vida.
*Nevero: Los neveros o neveiros son lugares a gran altitud orientados generalmente hacia el norte donde la nieve se conserva la mayor parte del año. En pueblos como Valverde de la Sierra, en la montaña de Riaño, estos eran utilizados para obtener la nieve que luego se vendía en otras latitudes más sureñas, siendo transportada durante la noche para evitar su descongelación.














tranquilo queda una nevada para que la disfrutes asi que no te desesperes
Ojalá!!
un buen reportaje de las nevadas de nuestras montñas. Me acuerdo de las nevadas de los inviernos demi niñez. ufff dias de nieve y nieve. Pregunta a los mayores enciclopedias de los recuerdos.